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viernes, 14 de marzo de 2014

La trompicada reforma educativa

Al secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, no le ha ido del todo bien con la reforma educativa, pese a la trascendencia de un cambio estructural en un sistema educativo que no avanza y, en la mayoría de los rubros, incluso retrocede a pasos agigantados.

Primero fue la intensa ola de protestas que llegaron a convertirse en focos de violencia, cuando los profesores de varios estados del país, liderados por el magisterio disidente de los estados de Oaxaca y Guerrero, pusieron a prueba la mesura tanto del Gobierno Federal como, en particular, la del gobierno de Miguel Ángel Mancera, cuando la Ciudad de México se convirtió en una sucursal del infierno. Aquí mismo en Xalapa, la movilización social colapsó por semanas la vida normal de los pobladores de la capital estatal.

Luego fue la crítica enconada de parte de varios investigadores educativos que enfocaron sus baterías contra el enfoque laboral de la reforma constitucional en materia de educación, pues su mayor radicalismo y transformación radicó justamente en recuperar el control sobre los maestros que hace años el propio gobierno federal le había ido cediendo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Tras múltiples horas de debate parlamentario, realizado bajo la vigilancia y el contante asedio del magisterio disidente y otras organizaciones sociales, se logró que la educativa fuera la primera gran reforma estructural promulgada por el presidente Enrique Peña Nieto el 25 de febrero de 2013, bajo los auspicios de los tres principales partidos (PRI, PAN y PRD) en el marco del Pacto por México.

Los tres ejes fundamentales de esta reforma son lograr que los alumnos sean educados por los mejores maestros (servicio profesional docente), hacer de la evaluación un mecanismo eficiente para mejorar la calidad de la enseñanza (sistema nacional de evaluación educativa) y mejorar las condiciones para la formación integral de los alumnos (escuelas de tiempo completo).

Pero la evaluación de los maestros ha sido el principal motivo de choque con los maestros. En la evaluación obligatoria, el magisterio ha visto el riesgo de ser despedidos por incompetentes, algo que nunca ha sucedido ni cuando se les demuestra la comisión de uno o varios delitos, graves incluso, pues la organización sindical invariablemente los ha mantenido en el puesto contra viento y marea.

El berrinche de Chuayffet

Tal vez por eso, el titular de la SEP, Emilio Chuayffet Chemor puso el grito en el cielo cuando descubrió que, en el caso de la recientemente aprobada Ley de Educación del Estado de Veracruz, con que se buscó armonizar las normas estatales con la reforma educativa nacional, la evaluación no tiene consecuencias laborales más allá de la reubicación de los profesores incompetentes a labores no docentes.

Efectivamente, la ley estatal, que consta de 22 capítulos, 190 artículos y 11 transitorios, y aprobada como de rayo por el Congreso local, señala que el personal que no alcance resultado suficiente incluso en la tercera evaluación no será despedido sino que será readscrito en otras tareas del servicio eductivo, manteniendo a salvo los derechos que hubiere adquirido durante el tiempo de su gestión.

De ahí el berrinche del titular de la SEP que, en entrevista televisiva, anunció que el gobierno federal se iría a controversia constitucional contra la ley veracruzana para que ese punto se armonizara con lo que establece la reforma estructural.

Por eso suena extraño que los maestros disidentes de Veracruz, sin tomar en cuenta este aspecto, en lugar de apoyar al gobierno de Javier Duarte de Ochoa, para defender ese punto, se hayan ido de bruces con actos violentos frente a la Legislatura, cuando lo lógico sería que hicieran alianza para mantener ese punto, independientemente de que Veracruz se convierta en isla.

Una isla, por lo demás, menos alejada que lo que han establecido los estados de Baja California Sur, Sinaloa y, sobre todo, Oaxaca, cuyos gobierno locales no lograron armonizar sus leyes educativas locales a lo que dicta la federal, en el plazo establecido del 13 de marzo de este año. En efecto, solo 28 gobiernos locales lograron una nueva ley educativa estatal.


Es claro que la cosa no ha concluido en este tenor. Habrá que analizar en los siguientes días cómo se maneja en los ámbitos nacional y estatal este tema en que hay, sin duda, una confrontación.

lunes, 17 de febrero de 2014

Prensa y gobierno, ¿en guerra?

De un contubernio desastroso para la democracia, la información y las finanzas estatales, como el pactado entre el gobierno estatal y la prensa veracruzana durante el sexenio de Fidel Herrera Beltrán, a un distanciamiento artificial, diríase que un estado permanente de guerra entre estos dos protagonistas sociales durante el presente gobierno, no queda sino abrigar una pequeña esperanza de que es posible una relación menos ríspida con el inicio de conferencias de prensa del gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Parecerá desproporcionado intuir un golpe de timón en la política de comunicación social de Duarte, y ciertamente habrá que ver si este ejercicio se mantiene vigente o si el encuentro de este lunes no fue sino una pequeña válvula para despresurizar el creciente descontento de la mayoría de los medios de comunicación ante situaciones difíciles, como la violencia contra comunicadores que ha lanzado las alertas y mantiene a Veracruz en la cúspide de los territorios más peligrosos del mundo para el ejercicio periodístico.

¿Quién asesoró al gobernador Duarte para que aplicara en sus tres primeros años de gestión un endurecimiento de su gobierno contra la mayoría de los medios de comunicación y los periodistas? ¿Cuáles eran los objetivos que se pretendían cumplir con distanciar al poder con la prensa y desactivar a ésta como bisagra que puede unir o separar a sociedad y gobierno? ¿Ahorrar, castigar y atemorizar a los críticos, premiar a los fieles?

Lo cierto es que cada vez es más extendida la voz crítica, y disminuida e, incluso, menos influyente, la que reconoce en todo acto de gobierno un paso necesario y elogioso. ¿Por qué, entonces, mantener el mismo modelo que somete y reprime?

Javier Duarte de Ochoa dio un primer paso ayer. Aunque habló de logros importantes en materia de economía, de la modélica creación de empresas y una creciente inversión privada que podría acumular este año una suma superior a los 25 mil millones de pesos (cerca de mil 800 millones de dólares), lo más importante desde mi punto de vista es su acercamiento con los comunicadores.

Y es que no se trata de volver a modelos que hundieron a estados como el nuestro y el de Chiapas, donde los gobernadores anteriores dilapidaron recursos públicos a favor de su imagen en los medios, así fueran pasquines inservibles e insustanciales, sino a una sana y respetuosa relación del gobierno con los comunicadores, a abrir canales de diálogo que puedan tener más impacto informativo en una sociedad que demanda un mayor pluralismo, un ambiente democrático y medios de comunicación solventes política y moralmente.
        
Un ambiente tenso y peligroso

Lo que en materia de comunicación gubernamental se ha vuelto un estira y afloja, una falta de credibilidad aparentemente insuperable, una mezcla enferma de elogios desmedidos y críticas encolerizadas, empieza a manifestarse entre los comunicadores en una batalla campal donde prácticamente no está quedando títere con cabeza.

Me explico: el socavamiento económico de muchos medios, las campañas de desprestigio contra periodistas que han pasado de ser críticos propositivos a virulentos golpeadores, el distanciamiento de la estructura gubernamental respecto a los que hacen la noticia y el análisis de la realidad, la violencia policial contra reporteros y fotógrafos que hacen su trabajo y, para colmo, la intromisión del crimen organizado en ataques que han costado la vida a varios comunicadores, han provocado una crispación nunca antes vista en el gremio.

Cuando buena parte de los medios de comunicación pone como personajes principales de sus notas o comentarios a otros periodistas, cuando se generan verdaderas cruzadas contra colegas que mal o bien desarrollan su vena crítica, cuando incluso en el área de Comunicación Social, que debiera convertirse en zona de amortiguamiento, se evita el contacto con la mayoría de los antaño respetados hombres y mujeres de la prensa, poco es lo que se puede esperar para superar la actual crisis.

Por eso, que el gobernador Duarte haya anunciado lo que él denominó un nuevo ejercicio de diálogo con representantes de los medios de comunicación y con la sociedad veracruzana, mediante conferencias de prensa, genera en mi fuero interno la esperanza en que las cosas pueden cambiar si hay voluntad política de su gobierno. Que nadie me culpe o señale si mis esperanzas son frustradas con el paso del tiempo.

Debo reconocer que no conozco personalmente a Gina Domínguez Colío, coordinadora general de Comunicación Social y, mucho menos, he estrechado la mano del gobernador Javier Duarte. No es necesario para el ejercicio de mi profesión; tengo acceso a la información que el gobierno genera, la pública al menos, y con eso es suficiente.

Desde esa posición equidistante de los observadores sumamente críticos y de los que elogian desproporcionadamente, es como me siento con la posibilidad de externar sin cortapisas mi opinión sobre que puede construirse una nueva relación, más respetuosa, entre prensa y gobierno.


Ya el tiempo se encargará de contradecirme o darme la razón.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Veracruzanos, los olvidados de Peña Nieto

Amistad, complicidad, graves problemas de seguridad, importancia estratégica para proyectos federales de gran envergadura. ¿Qué le hace falta a Veracruz para recibir grandes inversiones del gobierno de Enrique Peña Nieto?

Fuera de la fuerte inversión comprometida para la ampliación de las instalaciones portuarias de Veracruz, en más de un año del gobierno que encabeza el priista mexiquense, los veracruzanos no hemos sido considerados para la formulación de proyectos de infraestructura en comunicaciones, servicios de salud, desarrollo urbano o turismo.

Que a nadie engañen con aquello de que lo que se destinará al Puerto de Veracruz es para favorecer a la entidad.

En los próximos 13 años, el gobierno federal invertirá más de 60 mil millones de pesos en una ampliación portuaria que forma parte del desarrollo del sector de exportaciones e importaciones del país y que, contra lo que se pregona, traerá más afectaciones que beneficios para los veracruzanos.

Se nos trata de convencer con el garlito de que esa obra generará 140 mil empleos, 100 mil de ellos indirectos, que permitirán la incorporación de miles de veracruzanos al mercado laboral.

Sin embargo, este tipo de obras generan distorsiones graves a las economías regionales porque son puntos de atracción de migraciones masivas temporales de trabajadores de otros estados, que generan elevación en los precios de servicios urbanos y de vivienda.

Por si eso fuera poco, la construcción de 30 nuevas posiciones de atraque y acceso para buques de gran calado en la parte norte de la ciudad pondrá en grave peligro los arrecifes  Punta Gorda y Bahía de Vergara, desincorporadas del área natural protegida (ANP) por el presidente Felipe Calderón casi unas horas antes de dejar el puesto.

Desde su campaña, los compromisos asumidos por el entonces candidato presidencial priista fueron vagos e inconexos.

Salvo la promesa de construir las autopistas Tuxpan-Tampico,  la primera parte de la Cardel-Poza Rica, la primera parte del  periférico de Orizaba, el libramiento ferroviario de Coatzacoalcos y la modernización del aeropuerto del Lencero, además de nosocomios, caminos rurales y modernización de la carretera de Los Tuxtlas, no se comprometió a un programa de desarrollo integral.

Fuera del libramiento de Coatepec, que ya terminado espera su visita para que lo inaugure, no se ha anunciado inversiones federales para el inicio de obras que permitan cumplir los compromisos anunciados.

¿Cuándo nos hará caso?

Dice el dicho que la amistad se demuestra con obras. Sin embargo, las apariciones del presidente Enrique Peña Nieto en Veracruz han sido para encabezar actos protocolarios de carácter nacional, pero jamás en lo que va de su gestión ha venido a dialogar con los sectores sociales y productivos de la entidad para conocer sus necesidades y anunciar inversiones federales.

La verdad es que no importa que venga. Su ausencia ayuda a evitar gastos infames tanto del gobierno federal como del estatal.

Lo importante sería que anunciara apoyos desde el sitio que eligiera para un estado que aporta el 4.7 del Producto Interno Bruto (PIB) del país, el sexto lugar tras el DF, Estado de México, Nuevo León, Jalisco y Campeche, seis estados que, en total, contribuyen con el 50.6 por ciento del PIB, según datos del INEGI.

Apenas este martes 4, en Michoacán, un estado que apenas aporta el 2.5 por ciento del PIB nacional pero que está en un grave periodo de ingobernabilidad, el presidente Enrique Peña Nieto anunció el Plan Michoacán que incluye una inversión histórica de 45 mil 500 millones de pesos para cinco ejes: economía, educación y cultura, infraestructura y vivienda digna, salud y seguridad social, y desarrollo social y sustentabilidad.

El 7 de noviembre pasado, en Chilpancingo, Peña Nieto anunció el Plan Nuevo Guerrero, en una entidad que apenas aporta el 1.5 por ciento del PIB, pero asolado por los fenómenos meteorológicos y la violencia creciente, al que el gobierno federal destinará inversiones por hasta 61 mil millones de pesos (la mitad de ellas, por concepto del Fondo de Desastres Naturales, Fonden).

Veracruz, en cambio, siempre ha sido víctima de asimetrías fiscales: aporta fuertemente al PIB nacional, genera buena parte de la energía que se consume en el país (con las graves consecuencias en materia ecológica, de riesgos e inflación), y es de los que más contribuyen a la hacienda federal.

¿Qué recibe a cambio? Mucho menos que los estados con menores aportaciones a la economía del país.

Las razones del olvido

Cuando el panista Felipe Calderón gobernaba el país y el priista Fidel Herrera Beltrán ejercía su imperio en tierras veracruzanas, eran claras las diferencias entre ambos representantes de partidos confrontados.

Recrudecía el pleito la desmedida ambición de Fidel Herrera por rasguñar la mayor cantidad de recursos federales del Fonden que después destinaba a asuntos que no tenían nada que ver con paliar las graves afectaciones de miles de paisanos por los fenómenos meteorológicos.


¿Qué ocurre ahora cuando tanto el gobernador veracruzano como el primer mandatario del país son del mismo partido? Que nos lo expliquen.

lunes, 20 de enero de 2014

La del campo, ¿la próxima reforma?

A transformar el marco jurídico del sector agropecuario se comprometió el presidente Enrique Peña Nieto durante el acto en que se conmemoró el aniversario 99 de la promulgación de la primera ley agraria justamente en el Puerto de Veracruz, por el presidente Venustiano Carranza.

Desprovista de su espíritu justiciero, la legislación agraria actual dista mucho de la original. La reforma al artículo 27 constitucional impulsada por Carlos Salinas de Gortari durante su mandato puso en grave riesgo a millones de campesinos del país que, con el régimen ejidal, estaban impedidos para vender sus tierras y, con ello, se evitaba una reconcentración de los territorios rurales.

Hoy las parcelas ejidales son emporios inmobiliarios, nuevos latifundios, megaproyectos turísticos, obrajes mineros, en un esquema de profunda expoliación de la mano de obra que hoy aportan sus antiguos dueños.

Pero el presidente Enrique Peña Nieto habló en Boca del Río de una nueva reformulación de los preceptos jurídicos que norman el campo, al que quiere productivo y exitoso, lejos de rezagos y capaz de convertirse en una alternativa competitiva a nivel internacional.

Lo que no se sabe es si ese propósito incluye a los campesinos. Habla de impulsar esta reforma a través del diálogo con todas las organizaciones campesinas, pero hace mucho que estas agrupaciones ya ni simulan apoyar las más sentidas demandas de los labriegos mexicanos, quienes siguen soportando en sus espaldas la alimentación del país sin que se les pague algo cercano a lo justo.

Los dineros para el campo

Peña Nieto dijo en su discurso que en el presupuesto de este año, se destinarán al campo 82 mil 900 millones de pesos, es decir, 7 mil 500 millones de pesos más que en 2013. Se destinarán, es cierto, lo que no se sabe es cuánto recibirán los productores agropecuarios del país, luego de la tradicional rasurada que imponen miles de funcionarios corruptos altos, medianos y chicos.

Veamos la tradicional parrafada del señor presidente, traída de un desvelado poeta: es tiempo, dijo, de labrar la tierra y sembrar la semilla para que el día de mañana cosechemos buenos frutos. En Veracruz estamos acostumbrados a este tipo de frases que no dicen nada.

En cambio, dio la numeralia de la regularización de las tierras y los núcleos agrarios, y ya sabemos que eso ha hecho posible que los terrenos de los campesinos se conviertan en una mercancía barata. Dijo que en 2013 entregó títulos a 200 mil familias y se regularizaron 300 núcleos agrarios. Añadió que se atendieron más de 236 mil trámites con lo que se disminuyó el rezago en un 98 por ciento, y se liberaron unas 14 mil hectáreas en conflicto social, además de incorporar al patrimonio nacional 43 mil hectáreas.

Ya veremos qué resulta de estas promesas.

Nada para Veracruz

Siguiendo con una tradición que lleva ya un año, el presidente Enrique Peña Nieto evitó referirse en específico al estado de Veracruz. Mientras en otras entidades hace anuncios espectaculares de obras y acciones a favor de los pobladores locales, acá nos toca escucharle sus propósitos nacionales. Ya llevamos varios años ignorados por los dos sucesivos gobiernos federales. ¿Seremos culpables de ello todos los veracruzanos?


El camino de don Nicho

Aunque forma parte de los compromisos asumidos durante su campaña a su paso por Veracruz, el presidente Enrique Peña Nieto no viajó este lunes 6 de enero a inaugurar la primera parte del denominado libramiento de Coatepec.

Y es que, pese a que desde diciembre, la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), que dirige el exsecretario de Gobierno Gerardo Buganza Salmerón, ha trabajado a marchas forzadas para recomponer las maltrechas rayas de la autopista Xalapa-Coatepec, colocar la señalética y pintar los muros separadores, lo cierto es que la obrita poco servirá para desviar el tráfico que circula rumbo a Xico y Teocelo.

Los tres y medio kilómetros de carretera que, en su primera etapa requirió de 250 millones de pesos, la mayor parte destinados al puente sobre la autopista, apenas servirá para quienes se dirigen de Xalapa a poblaciones como El Grande y Mahuixtlán, en el municipio de Coatepec, porque quienes van a Xico tienen que retornar a Coatepec para cruzarlo por la avenida Libertad.

Eso quiere decir que, para su propósito, que es desviar el fuerte tráfico hacia las poblaciones localizadas entre los dos Pueblos Mágicos, faltará ciertamente que Peña Nieto y el gobierno federal cumplan con financiar la continuación del libramiento, construyendo un puente sobre la carretera Coatepec-Las Trancas, pues de otra manera solo servirá para las poblaciones localizadas a la vera de esta última rúa.

Muchos vecinos de El Grande, con sorna, aseguran que la carretera fue construida para facilitar el tránsito de su principal vecino, el exsecretario técnico de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Dionisio Pérez Jácome, a quien le quedará de maravilla pues de la salida del libramiento a su casa median apenas unos cien metros.

Algo, por cierto, se deberá hacer para que quienes se dirijan rumbo a Xalapa no ocasionen accidentes viales en su incorporación a la autopista, porque el entronque no cuenta con carril de amortiguamiento, por lo que deberán hacer alto total antes de seguir su ruta a la capital del estado.


El presidente Enrique Peña Nieto, quien estuvo este lunes en el acto conmemorativo de la promulgación de la primera ley agraria, debió parecerle inocuo volar hasta Coatepec, luego de que la semana pasada, en su natal Atlacomulco, inauguró una supercarretera de 80 kilómetros, construida por su colega, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El costo presupuestal lo pagarán los estados

Si quedaban dudas sobre la precariedad financiera que sufrirán los estados del país en 2014, bastará observar lo que le costará al gobierno de Enrique Peña Nieto el apoyo incondicional que recibió del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Congreso para aprobar por inmensa mayoría el paquete fiscal (mal llamado reforma hacendaria) y el presupuesto de egresos.
                Porque el PRD no ofrendó la cauda de sus votos y la defensa a ultranza del proyecto peñista a cambio de nada. Su posición deliberadamente pro peñista y su defensa de los beneficios sociales que ofrece una propuesta fiscal y de gasto que los propios empresarios han criticado por evadir la responsabilidad del crecimiento económico y afectar a los factores de la producción, no solo lo fortalece en el ámbito del Pacto por México, también deja sin efecto una verdadera oposición en el Poder Legislativo, abandonando a su suerte al Partido Acción Nacional (PAN) que apenas ha podido vanagloriarse de tirar el IVA en colegiaturas.
                ¿Cuál será el costo para el gobierno federal y cómo se dará la consecuente merma en los recursos destinados a los gobiernos estatales, la mayoría de ellos priistas? La respuesta está en el denominado Fondo de Capitalidad, recién creado, que fortalece como nunca las finanzas del gobierno del Distrito Federal, territorio que nuevamente se convierte en el más ganancioso de la república.
                En efecto, los perredistas ven con satisfacción que su entrega a los brazos del poder les permitirá consolidarse en su más fuerte bastión político, el DF, con recursos de un fondo, el de Capitalidad (creado “para compensar los desequilibrios que se tienen como capital del país”), que en el próximo año oscilarán entre los 7 mil y los 9 mil 500 millones de pesos, los que se sumarán a cerca de 700 millones del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) que, por primera vez, incluye a la capital del país.
                Por supuesto, los perredistas han puesto en el tintero político la tendencia de izquierda en la Ley de Ingresos que, en efecto, incorpora gravar las ganancias obtenidas en la Bolsa Mexicana de Valores y una tasa progresiva del impuesto sobre la renta (ISR) para que paguen más impuestos quienes ganen más dinero, además de imponer impuestos a los alimentos chatarra.
                Los crecientes recursos de que dispone el gobierno de la ciudad de México más los del Fondo de Capitalidad y del FAIS no saldrán de alguna chistera; tendrán que tomarse de toda la canasta, lo que significa un sacrificio del resto del país, que ya es histórico, y que significará menores posibilidades de desarrollo, sobre todo si como este año la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) decide mantenerlos en el cajón y no invertirlos en los grandes proyectos que necesita un país que se colapsa en muchas de sus regiones, señaladamente las del sur y sureste.
                La caída dramática de la inversión pública este año ha sido uno de los más importantes factores para la contención del desarrollo, al grado de ser considerado como uno de los puntos que explican el haber llegado a la recesión en el mes de septiembre.

¿BENEFICIA A VERACRUZ UNA PRESIDENCIA PRIISTA?

Hace ya muchos años que Veracruz es perjudicado por los sucesivos gobiernos federales, mediante el bloqueo en el flujo de capital público orientado a obras y acciones. La rencilla entre Felipe Calderón Hinojosa y Fidel Herrera Beltrán, entonces presidente panista y gobernador del PRI, llevó al casi absoluto cierre del flujo de recursos federales orientados a obras de gran calado en materia de infraestructura de comunicaciones, proyectos productivos e, incluso, atención a los desastres naturales.
                La fama del cuenqueño de usar todo tipo de recursos en beneficio de su bolsillo y de la promoción del PRI, aunado al constante choque con el presidente panista, llevaron a los veracruzanos a la situación de rascarse con sus propias uñas porque mientras en el gobierno estatal se llevaban buena parte de los recursos públicos para satisfacer ambiciones personales y políticas, en el federal se bloqueaba la mayoría de los flujos financieros hacia Veracruz para evitar que se alimentara la ambición desmedida del gobernador priista.
                En los pasados comicios locales, el PRI insistió entre los votantes sobre la ventaja de elegir a alcaldes y diputados locales de ese partido con el sambenito que de esa manera se cerraría la pinza y le iría bien a sus comunidades. Pese a que la realidad no era benévola con esa tesis, se señalaba que ya había Presidente de la República y Gobernador priistas y que con un alcalde de ese partido las cosas marcharían de maravilla. Y muchos se la creyeron.
                La realidad es que no podemos tener un Presidente más alejado de Veracruz que Enrique Peña Nieto, incluso más que Felipe Calderón, y que muy difícilmente el Gobierno de Veracruz, con la grave deuda que heredó y no ha logrado superar, al menos en sus efectos más perniciosos, podrá atender las necesidades de los ayuntamientos, incluso aquellos gobernados por el PRI.

La batalla por atraer recursos para obras prioritarios en los ámbitos locales entre los 212 ayuntamientos veracruzanos será igual e, incluso, menos intensa que la que protagonizarán los estados del país por lograr que al menos las obritas comprometidas por el hoy mandatario durante su campaña sean cumplidas lo más pronto posible. 

martes, 17 de septiembre de 2013

Un Veracruz extremadamente vulnerable

Puente Misantla (Foto: Jorge Parra)
Las copiosas lluvias dejadas por los fenómenos meteorológicos recientes, como el huracán Ingrid, que nos ha mantenido a resguardo desde la semana pasada, han mostrado la enorme vulnerabilidad de todas las regiones veracruzanas. Ahí donde los ríos y arroyos de respuesta rápida han llevado a la bancarrota a pequeños negocios y ha dejado sin mobiliario a los pobladores, también se han resentido graves pérdidas en la agricultura y la ganadería y, lo peor, ha sepultado a más de dos decenas de personas bajo toneladas de rocas, lodo y agua.

Aunque se alaba la efectividad del sistema estatal de protección civil, lo cierto es que en algunas regiones, particularmente en las áreas de San Rafael y Misantla, se reprocha a los gobiernos estatal y municipales la ausencia de alertas oportunas para que la población pusiera a buen resguardo sus pertenencias por los efectos de la tormenta tropical Fernand; de hecho, cuando se dieron cuenta los pobladores, la fuerza del agua y el lodo había borrado en horas de la madrugada años de esfuerzos en casas y negocios.

Muchos alcaldes ven con desdén sus obligaciones públicas y prefieren disfrutar los recursos del erario a unos meses de dejar las mieles del poder. En la mayoría de los municipios, sus habitantes tienen que vérselas solos para enfrentar los desastres y han optado por utilizar las redes sociales para avisarse mutuamente las previsiones meteorológicas, así como para llevar a cabo las acciones solidarias para defenderse de los efectos que dejan las lluvias.

Veracruz enfrenta, ciertamente, los efectos de la devastación que ha resentido la naturaleza. Durante décadas se han explotado sin control los bosques en las cuencas de los ríos, la mayoría de los cuales tienen saturados de tierra sus cauces y no ha habido una sola política pública de gran envergadura que permita no solo desazolvar a medias algunas áreas sino abrir las embocaduras de dichos ríos cuando salen al Golfo de México.

Para mayor desgracia, el Gobierno del Estado sigue sufriendo la grave escasez de recursos, derivada del expolio a que fueron sometidas las arcas públicas durante los más recientes gobiernos, particularmente el que encabezó Fidel Herrera Beltrán, quien no solo no dejó un quinto en la hacienda estatal sino, por el contrario, dejó una deuda prácticamente inmanejable que, a más de dos años, sigue teniendo atado de manos a la actual administración.

LA POLÍTICA, EL MAYOR DESASTRE

Tanto en la entidad como en el país, la politización de los asuntos prioritarios para nuestro desarrollo ha dado al traste con cualquier tentativa de progreso. La secuencia de los procesos electorales ha llevado a la simulación, a priorizar la compra de conciencias mediante la reserva de políticas y acciones indispensables pero políticamente riesgosas, a evitar la aplicación de la ley si con ello se logra la adhesión en las urnas de quienes la infringen, a utilizar alegremente los recursos públicos a favor del partido en el poder y del sometimiento de los partidos y dirigentes sociales que lo respaldan.

Así, no hay dinero que alcance para hacer lo que la entidad necesita. Tampoco, voluntad política para revertir los efectos de la naturaleza que se ceba con quienes la hemos destruido, para evitar los miles de desastres familiares, los duelos que se repiten con cada fenómeno meteorológico, el terror a perderlo todo tan pronto nos enteramos que una depresión tropical amenaza con chocar en nuestros litorales.

Y es que, a diferencia de hace algunas décadas, no hace falta el impacto frontal de un huracán en nuestro territorio para esperar lo peor. Una tempestad aislada o un aguacero duradero son suficientes para que los ríos y arroyos se desborden y se lleven nuestras pertenencias, destruyan nuestros sembradíos, acaben con nuestra ganadería, destruyan nuestros caminos y puentes, hagan inservibles nuestras escuelas o desaparezca moniliario y equipo de clínicas de por sí miserables e ineficientes.

¿QUÉ NOS DEPARA EL FONDEN?

Prácticamente, nada. Sin una contraloría social que permita ejercer una vigilancia puntual a la aplicación de los recursos derivados de la declaratoria de desastre natural, nunca se sabe si llegaron de la Federación, en qué monto y para qué acciones.

Por todos los rumbos de la entidad, decenas de miles de damnificados de huracanes como el Karl hace 3 años siguen preguntándose de qué manera se les iba a apoyar y han debido salir de sus desgracias sin ayuda de nadie; caminos y puentes destruidos siguen como banderas de la corrupción de los últimos años de gobierno, sin ser reparados; pequeños empresarios que han debido abandonar sus negocios y dedicarse a empleos mal pagados.

Para colmo, los funcionarios estatales, como los actuales, engañan con la monserga de que para la agricultura y la ganadería, las lluvias han sido benéficas; que se ha movilizado maquinaria para remediar los daños en caminos y puentes, aunque solo lo hagan en aquellos indispensables para la circulación estatal, pero no para los pequeños poblados que han regresado un siglo, a cuando no tenían vías de comunicación para sacar su producción y, en muchos casos, ni para el tránsito de personas.

Lo más grave sucede cuando se han perdido vidas humanas. Es cierto que la nueva ley de estatal Protección Civil prevé la prohibición de construir desarrollos urbanos en áreas de riesgo e, incluso, contempla sanciones para quienes promuevan esos asentamientos o para las autoridades que, con la dotación de servicios públicos o el reconocimiento de la legalidad de los poblamientos, permitan el arraigo de miles de necesitados de vivienda en lugares donde corren permanente peligro de ser afectados por cualquier aguacero.

Por desgracia, no hay una política pública destinada a la creación de reservas territoriales seguras para propiciar asentamientos humanos legales y seguros, con posibilidad de dotarles de los servicios públicos indispensables sin necesidad de erogaciones multimillonarias. Si esto no ocurre en las grandes ciudades de la entidad, mucho menos en pequeños poblados y comunidades, donde el crecimiento demográfico ha obligado a miles de veracruzanos a levantar sus precarias viviendas en o bajo cerros que en cualquier momento pueden ser su sepultura, como en menos de un mes ha ocurrido en los municipios de Tuxpan, Yecuatla y Altotonga.

Lo más grave es que, con ello, Veracruz va perdiendo aliento. La ya de suyo pobre infraestructura urbana y de comunicaciones se va destruyendo y, en contrapartida, no hay obra nueva que permita tener la ilusión de que vamos progresando.

¿Cuándo se recuperará la normalidad en cientos de comunidades afectadas? El tiempo la sanará, junto con el esfuerzo de los afectados.

¿CÓMO MEDIR EL RETROCESO?

Al menos como ejercicio interno de evaluación, si no se quiere prodigar datos que sirvan para calificar su grado de ineficiencia, los gobiernos federal y estatales, incluso desde la base municipal, debieran construir indicadores que permitan determinar los efectos negativos de cada uno de los fenómenos destructivos, sean meteorológicos o de otra índole, que permitan definir políticas públicas orientadas a restablecer las condiciones básicas en materias tales como equipamiento urbano, infraestructura de comunicaciones, servicios públicos (agua, luz, drenaje, vialidad urbana), educación, salud, desarrollo económico y producción primaria, para restablecer en un tiempo perentorio los grados de bienestar de la población afectada.

Es común observar tanto a las instancias de gobierno como a las organizaciones filantrópicas y la sociedad civil, realizar acciones a tontas y a locas a favor de los damnificados, sin atacar adecuadamente aquellas áreas de mayor impacto, sea porque fueron los más afectados o porque se requieren para reactivar la economía.

Y es que la desgracia dura meses e, incluso, años. Los afectados por un desastre natural no son solo los que sufren la inundación de sus viviendas sino también aquellos que, sin haber tenido esa calamidad, se quedan sin empleo, no logran vender sus mercancías, tienen anegados sus sembradíos y perdieron la cosecha o se retrasará el corte de sus productos, o están intransitables sus pastizales y han perdido su ganado, y quienes vieron cómo el agua destruyó su comercio o su pequeña industria.

Pasan semanas e, incluso, meses, y muchos deben emigrar para obtener la alimentación de sus familias. El otorgamiento de despensas sirve de poco si no tienen estufa y enseres domésticos; las cocinas militares apaciguan el hambre en los momentos más críticos de la desgracia, pero no pueden dar el servicio más allá de la contingencia.

De poco sirve la acción de los consejos de protección civil si no se reactiva la economía, se restablecen las vías de comunicación, se otorgan créditos blandos para recuperar los negocios o los sembradíos, si no se llevan a cabo programas emergentes de empleo temporal para que circule el dinero y se recuperen las comunidades.

Además, la información sobre los efectos nocivos de las catástrofes naturales serviría para elaborar programas específicos de remediación, mediante la reorientación del gasto público originalmente destinado a otros programas, para atender la emergencia, no desde el punto de vista filantrópico de dar techo y comida en lo que dura la inundación, sino para que se logren levantar los veracruzanos afectados.
 
 

lunes, 29 de agosto de 2011

Redes sociales, ¿jugar con fuego?

Las redes sociales han jugado un papel determinante en la comunicación alternativa. Todo ciudadano puede, si se lo propone, emular el trabajo que, con la lentitud de los medios de comunicación tradicionales, realizamos los periodistas.

Gracias a la comunicación horizontal masiva que permiten las nuevas tecnologías, movimientos sociales en todo el mundo se han alimentado y han crecido hasta el punto de tirar gobiernos dictatoriales o, incluso, algunos electos democráticamente que no cumplen su misión.

Ha pasado a la historia la opacidad gubernamental en manejo informativo. No hay vacíos de información. Si alguien falla u omite, otros se aprestan a llenarlos con datos y versiones de toda índole; el cotilleo y el rumor que antes circulaban de boca a boca, se han convertido en el insumo informativo que se esparce en internet a ritmos demoniacos, cuando desde el gobierno no se ofrece una versión oportuna y convincente sobre hechos que afectan a la población.

La sicosis generada en Veracruz el jueves pasado a partir de versiones distorsionadas y malintencionadas fue efecto de mensajes enviados a través de Twitter y Facebook, que luego fueron comunicados por teléfono y personalmente.

Todo un pueblo temeroso por la magnificación de versiones aterradoras, como la de que se realizarían atentados contra planteles educativos, salió a las calles, generó nudos viales, colapsó la comunicación por telefonía móvil, fue pasto seco en que la chispa de la información malintencionada prendió fuego.

Pero las redes sociales no tienen la culpa, siguen constituyendo un medio en tiempo real que permite innumerables beneficios; los malos son quienes se amparan en el anonimato para generar el terror.

Por desgracia, este experimento que ha derivado en la aprehensión de dos individuos, ha probado a criminales lo que se puede hacer para copar al enemigo. Si en Michoacán y Nuevo León se secuestra e incendia unidades de transporte para obstaculizar la movilización policíaca, en Veracruz se ha movido con el terror a la gente para que bloquee calles y avenidas.

Información y contrainformación

Por fortuna no hubo graves daños que lamentar, más allá de la incertidumbre, el miedo y, si se quiere, ausencias laborales inesperadas y suspensión de clases.

La lección dejada también puede servirle al gobierno estatal y federal. Un aspecto es que no informar oportunamente, en tiempo real, de lo que ocurre en materia del combate al crimen organizado resulta más negativo, porque los testigos lo harán sin el cuidado de una información oficial.

El discurso del ‘no pasa nada’, ‘todo está tranquilo’, ‘lo tenemos bajo control’ ya no se lo tragan ni los niños y jóvenes que ayer se vieron en las calles, celular en mano, porque muchos directores decidieron mandarlos a casa, pese a que estarían más seguro dentro de los planteles.

En grandes empresas y gobiernos desarrollados, la figura del ‘social manager’ ha cobrado una fuerza inusitada: es quien dialoga a través de las redes sociales sobre ofertas y discursos institucionales y es capaz de detectar situaciones anómalas que afectan la imagen de la organización para reaccionar de inmediato.

No lo hay en la estructura del gobierno de Veracruz. Es cierto que la Secretaría de Seguridad Pública cuenta con un área de policía cibernética, pero no se trata de perseguir y penalizar a los usuarios de redes sociales, a no ser que se pruebe dolo o intención delictiva, sino de contrarrestar los efectos de los falsos rumores mediante información precisa, oportuna y verificable. Decir lo contrario descalifica a la fuente informativa y sucede como en el cuento “Ahí viene el lobo”.

Ya hemos visto la infraestructura de comunicaciones de que se vale el crimen organizado: miles de ‘camellos’ trabajan para ellos, y la ola de violencia que aqueja al país (el mismo día atentaron con el Casino Royale en Monterrey con cifras aterradoras de muertos) se recrudecerá conforme vaya languideciendo el periodo sexenal de Felipe Calderón.

Los llamados a la participación ciudadana contra el crimen organizado tendrán efecto con una ciudadanía informada y responsable, y esa es parte de la labor comunicacional de las instancias de gobierno, muchas de las cuales usan las redes sociales solo para promover su imagen pública y sumar seguidores.

La información, como vemos, es otro campo de batalla… y es muy importante.

miércoles, 6 de julio de 2011

Veracruz, a merced de la naturaleza

La entrada a Veracruz del primer meteoro de la temporada de huracanes, la tormenta tropical Arlene, ha puesto en alerta a toda la población.

Su raudo paso por el norte de Veracruz no solo ha significado una llamada de atención por los posibles daños que su trasiego provocó y las enormes cargas de agua soltadas sobre la zona montañosa, con su secuela de calamidades en su retorno al Golfo de México por lechos de ríos y arroyos.

Arlene y los huracanes que le sigan pondrán al descubierto los efectos de un desarrollo inarmónico y destructivo, al que hemos contribuido todos.

Veracruz ha mostrado una enorme fragilidad, acrecentada en los últimos años. La desforestación galopante por todos los rumbos de su territorio, la urbanización salvaje que desdeña la gran memoria de la naturaleza y el abandono de los ríos cuyos lechos han adelgazado por sedimentos que arrastran desde montañas arrasadas por talamontes, ponen en riesgo vidas y propiedades de los veracruzanos.

Lo más preocupante es que la entidad no se ha recuperado del latigazo destructivo con que se despidió la anterior temporada de huracanes, cuando Karl puso en entredicho la viabilidad de un modelo de desarrollo equivocado.

A los enormes saldos en pérdida de vidas, proyectos personales e infraestructura productiva y de comunicaciones, hoy debemos considerar la imposibilidad financiera del gobierno local para afrontar las consecuencias de lo que viene y la displicencia maliciosa con que el gobierno federal le da la espalda a los veracruzanos cuando ocurren desgracias.

El gobernador Javier Duarte se ha movido rápido. Antes de que el jueves en la madrugada Arlene azotara Cabo Rojo, en el municipio de Tampico Alto, y se desplazara con vientos de hasta 100 kilómetros por hora por la Huasteca veracruzana, ya había solicitado la Declaratoria de Emergencia para 53 municipios del norte.

Y es que Veracruz sufre de una fenomenal carencia de recursos en sus finanzas públicas, y será necesario que Duarte ponga en juego toda su capacidad de negociación con el secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, para que un gobierno al que tanto contribuye Veracruz por la vía impositiva regrese lo que le corresponde para hacer frente a las contingencias.

Hemos visto cómo, en anteriores desastres, la batahola política que se traían Felipe Calderón y Fidel Herrera Beltrán, impidió que bajaran los recursos federales en apoyo de los paisanos.

Pero Fidel estaba peleado con todos. Cuando alguien hacía ver públicamente su desordenada e interesada gestión para atender las calamidades y se apuntaba para remediar las omisiones, de inmediato recibía una retahíla de zambombazos mediáticos, a la que se unían varios periodistas. El caso más sonado fue el de la actriz Ana de la Reguera, cuyo tesón finalmente hizo que se recuperara en algo la población de La Antigua.

Todo mundo olvida el clima

No hay en Veracruz una legislación que obligue a todo empresario, gobierno o particular a demostrar que la obra, negocio o iniciativa que emprenda no dañará el medio ambiente ni la fragilidad del territorio.

No se halla algún indicio de la necesaria colaboración entre las dependencias de desarrollo urbano, promoción económica, comunicaciones y ayuntamientos, incluso educación, con el área de protección civil, para que ésta dictamine si tal acción no provocará graves daños a la población en caso de fenómenos meteorológicos.

La secretaria de Protección Civil, Noemí Guzmán Lagunes, ha hecho declaraciones en torno a las afectaciones que una población cercana a Xalapa está en riesgo de sufrir por las obras del libramiento. El problema es que ya estamos en temporada de huracanes y lo único que se puede hacer es planear la instalación de albergues y organizar a la población para resguardar su integridad física en caso de que ocurra lo que viene.

El otro caso que puso al descubierto Karl, el riesgo en que ha puesto la urbanización salvaje a los habitantes de Veracruz-Boca del Río, ya se ha hecho presente en el fraccionamiento Campanario en el Puerto. En la madrugada del martes registró un deslave que inundó de lodo las calles de ese conglomerado, apenas con las primeras lluvias de la temporada, como sucedió en octubre de 2009 y en agosto de 2010.

Dependemos de la baja intensidad de huracanes y tormentas tropicales de la temporada. ¡Que Dios nos agarre confesados!

sábado, 25 de junio de 2011

Crecerá la violencia en Veracruz

No es aventurado afirmar que la violencia pronto se recrudecerá en Veracruz. Los grupos delictivos que se disputan las plazas norte, centro y sur de Veracruz (Cártel del Golfo, Zetas y Familia michoacana, según el Ejército) no solo se enfrentan entre sí para ganar posiciones y realizar el trasiego de drogas y demás actividades delictivas; también lo hacen contra las fuerzas federales, apoyadas ahora por las corporaciones policiacas del estado.

Sea por convicción o por lograr desactivar un persistente bloqueo en el flujo de recursos federales a las arcas estatales, que mantiene en franca sequía al gobierno veracruzano, o por ambas razones, lo cierto es que el gobernador Javier Duarte se ha incorporado con un entusiasmo sin par al combate frontal contra el crimen organizado que campea en Veracruz.

Para ello ha debido pintar su raya respecto de su antecesor, para quien lo más importante fue mantener la calma en los medios informativos sin importarle que no sucediera algo similar en la percepción de la población, asediada por los grupos criminales y sin posibilidad de lograr el apoyo de un gobierno más interesado en ocultar los hechos delictivos que en proteger a los paisanos.

Pero que no aparecieran esos hechos de violencia en los medios de comunicación no significaba que no existieran. Fidel Herrera Beltrán, en su mandato, se comportó como apicultor: mil veces no agitar los panales, así las abejas picotearan a inocentes sin capacidad de acceder a los medios de justicia… y a los de comunicación.

El hombre de Nopaltepec chocó incluso con el presidente Felipe Calderón. Su obstinación en que no se aplicara a cabalidad el programa federal de seguridad en el estado hizo que muchos lo miraran con recelo y que, en el solar veracruzano, se crearan historias que llegaron a ligarlo directamente con los diversos grupos delictivos de mayor peso en la entidad. Por supuesto que ninguna de esas historias puede alguien postularla como real, a riesgo de ser refutado en tribunales y recibir castigo por no probar su dicho.

Por fortuna, su sucesor ha preferido que la verdad salga a flote y se ventile, no porque quiera colocar el tema entre los más leídos sino porque las circunstancias no dejan lugar a dudas.

Según reportes de las propias fuerzas federales, hasta los primeros cinco meses de 2011, se habrían suscitado enfrentamientos en 16 lugares del estado, desde Tantoyuca, Platón Sánchez, El Higo, Pánuco y Ozuluama, en el norte, hasta Coatzacoalcos, en el sur, pasando por Poza Rica, Xalapa, Veracruz y Boca del Río.

Y los enfrentamientos se han recrudecido, con saldos más numerosos en cuanto a muertos, aunque la estrategia federal de comunicación reitera en que dichas confrontaciones se realizan únicamente entre buenos y malos, sin daños colaterales que afecten a la población civil, lo que es difícil de creer pues las balas no respetan, no tienen conciencia como para discernir entre unos y otros.

Habrá que esperar la reacción

Pero, igual que en el país, a persecución de criminales, incremento de la violencia. Según las estadísticas del terror, en los primeros 5 meses fueron abatidos 34 presuntos integrantes de bandas del crimen organizado y fueron detenidos otros 80. En este recuento, por supuesto, no se consideran las batallas de junio, una de las cuales, la ocurrida a la altura de El Lencero, dejó un saldo de 11 muertos que, según autoridades federales y estatales, eran delincuentes, aunque ya ha habido una reacción inmediata de familiares de uno de los supuestos criminales, un simple trabajador técnico que venía acompañado de dos colegas, a quienes se les ha presentado como miembros del crimen organizado cuando solo tuvieron la enorme mala suerte de pasar en mala hora por el lugar equivocado.

En las últimas fechas, los comunicados oficiales no hablan de civiles ni de efectivos federales muertos en combate, y puede ser que: o están mejor pertrechados los miembros del Ejército, la Armada y la PF, o se libran los enfrentamientos en parajes despoblados o ha bajado el nivel de fuego de los criminales, lo que puede ponerse en duda pues hasta mayo se hablaba de un decomiso de 98 armas de alto poder, más de 22 mil cartuchos y 50 granadas, de manos de los sicarios.

La violencia empieza, incluso, a tocar a sectores como el de periodistas. La intimidación como parte de la estrategia de las bandas criminales (acción de la que no se eximen las propias fuerzas federales), ha hecho que la autocensura prevalezca en los medios y, cuando eso no ocurre, el homicidio ha sustituido todo género de negociaciones, como ha sido el caso del periodista Miguel Ángel López Velasco (Milo Vela), subdirector de Notiver, asesinado en mala hora junto con su esposa y su hijo menor.

Que la cosa se pondrá difícil lo refrenda el hecho de que la Policía Federal incrementará en más de 100 por ciento sus efectivos en el estado: de 300 que hay, en breve el contingente llegará a 700 elementos. ¡Cuidado!

martes, 29 de marzo de 2011

El difícil compromiso en Salud

Algo debe estar aconteciendo dentro de la Secretaría de Salud, que dirige el doctor Pedro Anaya Rivera, que está generando mucho ruido y levantamientos sindicales que han pasado de la diatriba a la descalificación del titular e, incluso, al insulto.

Nada justifica atacar de manera tan altisonante a un funcionario, sobre todo si apenas ha entrado al servicio de una dependencia que, de lejos, ha venido arrastrando pendientes, tanto en materia de atención de la población a la que debe servir como de los trabajadores que de ella se sirven

Pero, haciendo a un lado epítetos como el de ignorante, que le endilgó José Antonio Medina Fernández, dirigente del sindicato en Orizaba, lo cierto es que las cosas no están funcionando adecuadamente.

Esta disfunción administrativa puede pasar por alto en dependencias de otra naturaleza, y no pasa nada, pero en la que tiene a su cargo el cuidado de la salud de los veracruzanos, puede tener consecuencias fatales.

¿Qué está pasando en materia de Salud en Veracruz? De entrada le ha pegado todo el tema de la obligada austeridad que debió obligar a recortar gastos que, a la luz de los nuevos funcionarios, pudieron parecer prescindibles.

Trabajadores de varias jurisdicciones sanitarias, como las de Veracruz, Orizaba y Xalapa, por ejemplo, han realizado paros de brazos caídos.

Ellos son los que tienen relación directa con un número creciente de beneficiarios, a los que deben atender con prisa y sin las condiciones en infraestructura e impedimenta sanitaria.

No sólo deben atender con abulia y premura a los pacientes, cuya cuota por médico y personal de enfermería se ha elevado en razón de la cancelación de plazas y la incorporación de derechohabientes que provienen del Seguro Popular, sino que además deben lidiar con la falta de medicamentos, instrumental, espacios, vehículos y combustibles.

En efecto, en las instalaciones de sanidad no se cuenta ni con lo más indispensable para prestar atención; los trabajadores de salud se quejan de que no cuentan ni con alcohol, gasas, mejoralitos, mucho menos ambulancias, personal suficiente, papelería, consultorios equipados.

Si hubiera una real certificación de los servicios de salud en Veracruz, saldríamos muy raspados, y entonces, el difícil tránsito de recursos federales al estado para esa materia se haría prácticamente un calvario.

Sería torpe echarle la culpa al primer funcionario que anunció el gobernador Javier Duarte en su gabinete. Se lidia con carencias que se han traslapado en medio de la verborrea frenética e ineficaz de quien nos dejó en la calle en el sexenio pasado.

Sin embargo, así como incrusta en el discurso gubernamental la promesa de mejorar la calidad de vida de los veracruzanos, algo se debe hacer a nivel de piso para hacerlo posible en el tema de la salud.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Cómo responder a alumnos en marginación?



Es posible que las declaraciones del responsable educativo en Veracruz en relación con el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) haya generado urticaria en algunos funcionarios federales.

Lo cierto es que no hizo sino poner el dedo sobre la llaga: los modelos asistencialistas en educación, meros calmantes para una población que habita en pequeñas comarcas y quiere educar a sus hijos, no atacan la desigualdad sino más bien la profundizan.

Y es que Arredondo fue frontal: “Programas como Conafe no sirven, tienen que ser revisados. Está enviando a jóvenes poco preparados, de preparatoria, a hacerse cargo de niños en las comunidades indígenas”.

Él ha insistido en este tema durante toda su gestión: no se vale enviar a personas sin ninguna formación docente a hacerse cargo de la educación de niños en zonas marginadas, porque ello es condenarlos a una preparación deficiente.

“Una política educativa que envía lo que le sobra a las comunidades más pobres, es una política que mantiene la pobreza, la marginación y la desigualdad. Hay que atacar frontalmente la inequidad educativa en las comunidades pobres, en las escuelas alejadas, porque es ahí donde se producen los grandes cambios”, dijo ante periodistas hace una semana.

Desaparecer o reformar el Conafe, esa es la cuestión.

Pero si es necesario pensar sobre cerrar o cambiar objetivos y alcances de este organismo federal creado en medio de las oleadas populistas de Luis Echeverría Álvarez, en 1971, también lo es que los gobiernos federal y estatal destinen recursos crecientes a la educación.

Buenos resultados en educación

Lo logrado en Veracruz en la prueba Enlace 2010 ha permitido descubrir que un objetivo no se obtiene por la simple y azarosa concatenación de factores, sino gracias al trabajo enfocado a su logro, la incorporación de todos los actores, la puesta en común en la inmensa estructura burocrática sobre las tareas que debían desarrollarse y agregar elementos novedosos que sirvieran de soporte al trabajo realizado tanto por profesores como por estudiantes y padres de familia.

Desde el año pasado, la SEV realizó reuniones regionales que hicieron confluir las labores normales de los profesores con los respaldos de los proyectos innovadores, la participación de los padres de familia, la actualización docente, el involucramiento de las autoridades locales y comunitarias. Todo se puso en juego para que los estudiantes tuvieran un buen Enlace.

La SEV buscó que Veracruz se colocará en los primeros 10 lugares de la tabla nacional en cuanto al desempeño escolar medido por Enlace. Si no lo ha logrado al cien por ciento, lo que sí logró lo acerca irremediablemente a la meta.

En seis años, en efecto, Veracruz ha pasado de estar entre los lugares 27 y 28, es decir en el fondo de la tabla, superando apenas a cinco o seis estados, a ubicarse entre los lugares cuatro y 11 en muchos aspectos y subsistemas.

De entrada, en todos los niveles ha incrementado su puntaje promedio estatal, y en todos se ha elevado la proporción de alumnos que están en los niveles bueno y excelente. Veamos algunos datos antes de concluir con este tema:

En primaria se duplicó la proporción de alumnos en bueno y excelente. En secundaria, en el caso de matemáticas se triplicó esa proporción de alumnos en bueno y excelente.

En secundaria, la posición alcanzada en la tabla nacional con relación al puntaje promedio obtenido, es la cuarta en matemáticas e historia y quinta en español.

En bachillerato se obtuvo el lugar 10, con el 60.4 por ciento de alumnos en el nivel bueno y excelente en habilidad lectora, mientras que en habilidad matemática se logró la posición 11.

Habrá que ver cuál será la prioridad del próximo gobernador veracruzano, pero lo realizado puede crecer y no sólo brindar satisfacciones de índole inmaterial; también puede representar la piedra de toque para respaldar el desarrollo económico y social de Veracruz.

viernes, 13 de agosto de 2010

Veracruz, discriminado por la SEP



El caso más patético en materia de omisión presupuestal por parte de la Federación se refiere al sector educativo veracruzano. El monto de lo retenido más lo cancelado para 2010 supera con mucho los 800 millones de pesos (más de 60 millones de dólares).

Las autoridades estatales se han tardado mucho en expresar públicamente las incongruencias y desigualdades en el trato presupuestal otorgado a los veracruzanos por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Es posible que el gobierno local haya esperado a que el proceso electoral del 4 de julio concluyera, tomando en cuenta que el interés de manipularlo tuviera como arma la tan escandalosa demora en la entrega de lo que incluso fue etiquetado por el Congreso de la Unión.

Sobre el tema se han manifestado en estos días (a punto de iniciar otro ciclo escolar), tanto el gobernador Fidel Herrera Beltrán como el titular de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), Víctor Arredondo Álvarez.

El primero en fustigar al titular de la SEP, Alonso Lujambio, fue Arredondo. En Boca del Río, durante las Jornadas Veracruzanas de Historia, el secretario del ramo en Veracruz puso en el tintero un tema que la entidad arrastra desde 2007.

Ese año, en efecto, autoridades y diputados federales crearon una fórmula para calcular la distribución de recursos etiquetados al Fondo de Aportaciones a la Educación Básica (FAEB) que redujo drásticamente los alcances y montos de lo que venía otorgándose a Veracruz.

Hace ya varios años que la SEV tramita un esquema de compensación para amortiguar los efectos de ese drástico ajuste, pero el gobierno federal ha postergado indefinidamente la entrega de dichos recursos.

Veamos cómo se ha dado el trato discriminatorio del que se quejan tanto el Ejecutivo estatal como el titular de la SEV:

1. El gobierno federal mantiene una deuda con Veracruz por el orden de los 700 millones de pesos, derivados de recortes en el Fondo de Aportaciones a la Educación Básica (FAEB).
2. De 2009 a 2010, Veracruz pasó de recibir el 7 por ciento de los recursos etiquetados en el Fondo para la Infraestructura Escolar, a participar con apenas el 4 por ciento.
3. La SEP pasó de otorgarle 120 millones de pesos por parte del Fondo de Habilidades Digitales en 2009, a cero recursos este año.
4. El aporte derivado del Programa de Superación de Maestros en Formación (PSMF) pasó de 24 millones de pesos en 2009, a sólo 9 millones este año.

De ahí que el gobernador Fidel Herrera, en el marco de una reunión con dirigentes del SNTE, haya hecho una dura crítica a los recortes presupuestales del gobierno federal en materia de educación, a pesar de que Veracruz es una de las entidades con una de las matrículas más grandes del país y que enfrenta enormes retos para brindar servicios educativos de calidad a una gran capa de población localizada en zonas rurales e indígenas.

Arredondo fue muy enfático en el reclamo a Alonso Lujambio:

“Necesitamos la atención del Secretario de Educación, que voltee la mirada hacia Veracruz. Es urgente que el titular de la SEP analice el caso de Veracruz, que nos visite, que conozca cuáles son nuestras necesidades, que nos diga qué estamos haciendo mal para recibir ese trato discriminatorio”.

-¿Habrán escuchado estos reclamos en Los Pinos y en el edificio histórico de la SEP?
-No se oye, no se oye…