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martes, 10 de agosto de 2010

Politécnico en el Totonacapan


El anuncio de la apertura de una unidad profesional de ingeniería del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en Papantla ha significado un rayo de esperanza para una región, el Totonacapan (incluyendo la zona petrolera de Poza Rica, y portuaria de Tuxpan), que durante muchos años ha bregado por atraer instituciones de educación superior que brinden en su solar oportunidades de estudio para miles de jóvenes que ahí egresan de los bachilleratos.

Durante décadas se han acercado a la Universidad Veracruzana para proponerles la instalación de un campus, lo que no sucedió por la imposibilidad de ampliar su ya de por sí agigantada estructura; en años recientes, institutos tecnológicos regionales, como el de Misantla, han instalado en la ciudad de la vainilla extensiones profesionales en instalaciones hechizas.

Algunos alcaldes papantecos, contra lo que deseaban sus gobernados, han dejado pasar la oportunidad de establecer instituciones tecnológicas en esta región de enorme y ancestral riqueza cultural, cuya máximo exponente es el enorme emplazamiento urbano construido por los habitantes precolombinos donde ahora se conoce como Tajín.

Hace apenas unos cuatro años, no se dieron las condiciones para que se instalara una universidad tecnológica que debió construirse en el vecino municipio de Gutiérrez Zamora, debido al rechazo expresado por el alcalde en turno.

Lo que sí se logró, por iniciativa de la UV, fue la puesta en operación de la Universidad Veracruzana Intercultural, cuya sede se instaló en Espinal, y que atiende a estudiantes indígenas de los municipios de Cazones, Espinal, Zozocolco de Hidalgo, Coxquihui, Chumatlán, Mecatlán, Filomeno Mata, Coahuitlán, Papantla y Coyutla, entre otros municipios veracruzanos y de estados vecinos que conforman lo que se denomina la Región Intercultural Totonaca.

Otro esfuerzo importante más ha sido el desplegado por el Instituto Consorcio Clavijero para crear espacios adecuados para que cientos de jóvenes egresados de los bachilleratos de esta zona serrana se decidan por estudiar carreras universitarias en la modalidad a distancia en línea, mediante la operación de varias Aulas Clavijero.

El proyecto de atraer al IPN, sin embargo, parece una opción que a la población le resultará más tangible. Esta Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería en Papantla, que apunta a impactar la meta del actual gobierno veracruzano de incrementar la cobertura en educación superior, sería posible con una inversión federal inicial de 150 millones de pesos que fueron aprobados dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación 2010.

Además de la oferta de ingenierías (Biotecnológica, en Alimentos, en Sistemas Ambientales y Geológica), la unidad proyectada agregaría los servicios del Centro Mexicano para la Producción más Limpia, un área de Educación Continua y una Incubadora de Empresas, para satisfacer las demandas del sector productivo del norte de la entidad.

De entrada, este mes se instalará una Unidad Móvil del IPN, con sede en Papantla para ofrecer cursos de capacitación.

Y ya las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Federico Márquez Pérez, han ofrecido los recursos económicos necesarios para adquirir un predio de 25 hectáreas que sería donado al IPN.

jueves, 25 de marzo de 2010

En educación superior, usamos taparrabo


José Narro Robles, rector de la UNAM, siempre baja de su sueño primermundista a los voceros del gobierno federal.

Al dirigente de la mayor universidad pública de América Latina no le tiembla la voz cuando observa la condición en que se halla nuestro país en materia educativa, particularmente en educación superior.

Mire usted los datos escalofriantes con que nos ofreció en estos días, según nota publicada en el periódico El Universal: México registra uno de los niveles más bajos en cobertura educativa, incluso por debajo de países con menor desarrollo.

Además, nos hallamos lejos de naciones como Brasil, que invierte tres veces más en este rubro: sólo la Universidad de Sao Paulo forma a más profesionistas con grado de doctor que todas las universidades de México

Apenas cubrimos el 27 por ciento de los jóvenes en edad de ir a una universidad, por lo que ostentamos un nivel inferior al de América Latina e, incluso, de naciones con un menor desarrollo económico.

Y lo más grave (si puede haberlo): “En la generación de nuevos conocimientos hay un pendiente aún mayor. Si revisamos resultados de exámenes internacionales, de los índices de competitividad, sin duda en materia de calidad se tienen que dar pasos hacia adelante”.

Y eso duele, sobre todo del lado de la economía y del desarrollo, aunque el gobierno federal se empeñe en no verlo.

Nuestros niveles de competitividad como nación caen drásticamente año con año, debido principalmente a la ausencia de una política de Estado que respalde, como punto prioritario para el desarrollo, la elevación de nuestros niveles educativos.

Narro ha reiterado en esta alerta desde que asumió la rectoría de la UNAM.

Apenas en octubre pasado, en Oviedo, capital de Asturias, en el marco de la recepción del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades a la UNAM, Narro Robles había dicho:

“Sin ciencia propia, sin un sistema de educación superior vigoroso y de calidad, una sociedad se condena a la maquila, a la medianía en el desarrollo”.

Y tiene razón.

Narro dijo otra verdad:

“Para el ser humano, el conocimiento siempre ha sido importante, pero ahora es fundamental. No hay campo de la vida en el que no influya el saber. Por esto preocupa tanto el desinterés de algunos en la materia, como que en muchos sitios no sea una prioridad o que se le escamoteen los recursos para su generación y transmisión”.