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martes, 7 de junio de 2011

¿Educación o juego electoral?

Año de muchas precauciones, preocupaciones e imprecaciones, 2011 ha marcado el accionar de las autoridades educativas del país, quienes se han despojado de la imaginaria toga y el birrete para colocarse el inconfundible traje de la grilla política, comenzando por el titular de la SEP, Alonso Lujambio.

El extraviado secretario de Educación no ha perdido oportunidad en la búsqueda de elevar sus bonos políticos con miras a la candidatura panista a la Presidencia de la República, insistiendo en protagonizar un inusual combate de cabelleras relamidas con el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, a quien todos ven como el gigante a vencer en 2012 y para el que las autoridades federales ya preparan un coctel de filtraciones judiciales que le disminuyan presencia electoral.

Ya sea presentándose en la pasarela de los siete presidenciables en Guadalajara, en la que según el ocurrente dirigente nacional del PRI Humberto Moreira solo faltó Blanca Nieves, que aprovechando su cargo para ganar repercusión mediática, si algo debe reconocérsele al titular de la SEP es que trabaja horas extra, pero no en la atención de la educación.

Junto a él, la amiga incómoda de todos los regímenes, sea federal o estatal y del partido que sea, la maestra chiapaneca Elba Esther Gordillo engulle a todos los políticos que le coquetean tratando de ganar sus encantos a la hora de postularse a cualquier cargo.

Mientras los maestros disidentes de Oaxaca han emprendido de nueva cuenta su cruzada contra los niños y jóvenes de su estado, y muchos agremiados al SNTE insisten en que ser maestro y tener plaza es un premio por los años de estudiantes normalistas, la poderosa líder sindical se pasea por los pasillos del partido político que sea, mientras piensa en vender caro el respaldo de su Panal y del SNTE a quien ella observe con mayores ventajas.

En Veracruz no estamos muy alejados de estas trivialidades. Todo mundo apuesta a que el secretario de Educación de Veracruz, Adolfo Mota Hernández, labra su porvenir electoral con miras a la candidatura al Senado de la República, aprovechando la cobertura que le ofrece la dependencia a su cargo.

Ya lo hizo cuando fue subsecretario de Educación al inicio del sexenio fidelista, cuando se concentró en llevar beneficios de la SEV a escuelas de comunidades del distrito electoral de Coatepec, y usó el cargo para reunirse no solo con profesores y alumnos beneficiados, sino también con los padres de familia, las autoridades comunitarias, los jóvenes y las mujeres, lo que le permitió ser el mejor colocado a la hora de elegir al candidato priista a la diputación federal.

Con el apoyo de la entonces dirigente priista Beatriz Paredes, Mota logró enderezar la decisión del entonces gobernador Fidel Herrera, orientada hacia otros personajes, conocida como era la cruel indiferencia con que el cuenqueño prodigaba a un esforzado joven que ya había obtenido la gloria de colocar su retrato en la Sala de Presidentes del PRI veracruzano.

Desde delegados regionales hasta funcionarios del más alto nivel, desde dirigentes seccionales hasta nacionales, todos los actores de la educación están enfrascados en el tema electoral del momento: elección presidencial y renovación de las cámaras de diputados y senadores.

Y la educación, ¿cuándo?

A nadie se le puede quitar el gustito por la política. Mal haríamos en sugerir que se olviden de sus instintos. El problema es que la educación en el país, pese a que Elba Esther Gordillo le dijo a Felipe Calderón que era “el presidente de la educación”, se encuentra en grave picada.

Se inventan estrategias, se gasta en políticas que buscan mejorarla con medidas empresariales, se pagan lealtades sindicales, se gasta en onerosas campañas publicitarias, pero poco dinero y menos atención llegan a donde debe llegar para que la educación sea la punta de lanza de un país que, según el secretario de Hacienda Ernesto Cordero, no es pobre sino de mediana estatura.

El ilustre ungido por el dedo de Dios para lograr la candidatura panista en 2012 ha observado con delectación que México se apresta a jugar en las grandes ligas de la economía, pero ni así la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha hecho las asignaciones indispensables para que la educación ocupe lugar privilegiado para contar con el capital humano que el paraíso que él prevé necesitará para administrar nuestra riqueza y engrandecerla.

Y, así, pues ¿cómo?

martes, 20 de abril de 2010

Enlace, el dedo puesto en educación


Esta semana, unos 16 millones de niños y jóvenes que estudian del tercero de primaria al tercero de secundaria en 135 mil planteles del país han estado involucrados en ese gigantesco laboratorio de la evaluación del desempeño escolar que es la prueba Enlace.

A ellos se suman 750 mil profesores, 130 mil coordinadores externos y, como observadores, 3 millones de padres de familia y dos mil 500 representantes de la sociedad civil.

En total, unos 20 millones de personas, a los que se suman muchas personas más, desde aquellas que están encargadas de vigilar la logística de aplicación como los expertos que están analizando cómo pueden impactar los resultados en la definición de nuevas políticas públicas.

En el caso del estado de Veracruz, la cifra de estudiantes de educación básica que participan en este examen es de 1 millón 57 mil estudiantes de 11 mil escuelas primarias y 7 mil secundarias.

El propio presidente Felipe Calderón fue a una primaria en el DF a dar el banderazo de inicio. En Xalapa, el gobernador Fidel Herrera lo hizo en el marco de la inauguración de un aula de medios del Instituto Consorcio Clavijero en el Cobaev xalapeño, que forma parte del programa “La universidad en tu prepa”, instrumentado por la SEV para beneficiar a jóvenes que por situación de marginación no pueden salir a estudiar a las principales ciudades del estado.

Para Calderón, es imprescindible garantizar calidad y equidad en la educación. Ante Elba Esther Gordillo dijo que, “mientras mejores sean nuestros alumnos, mejor México tendremos y para ello necesitamos también mejores maestros y mejores padres de familia".

Anunció, también, estímulos para los mil niños con los mejores puntajes en materia de Historia de México, recién incorporada a la prueba Enlace, y se refirió a los 900 millones de pesos que se repartirán entre 260 mil docentes de 28 mil escuelas que han mostrado un avance en los resultados de la prueba.

Ya sabemos que, en ese programa, los maestros veracruzanos han colocado al estado en primer lugar por número de maestros reconocidos y, por ende, por el monto económico que se les destinará.

Gordillo, de malas con Enlace

Pero mientras para Calderón la evaluación es imperativa para ubicar aquellas áreas y personas que no están cumpliendo bien su función educativa, lo que significa una visión sumamente restringida de los efectos del examen nacional, para la dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo, Enlace se agotó: “se requiere otro mecanismo para evaluar lo que ocurre dentro del sistema educativo para mejorar la calidad de la educación”.

Entrevistada por Nurit Martínez, de El Universal, horas antes de iniciar la prueba, la profesora chiapaneca se puso difícil.

En primera, criticó el hecho de que se evalúe en la prueba Enlace, por primera vez, el área de historia de México cuando 2.5 millones de niños de sexto grado de primaria no tienen un libro sobre la materia, pero lo más fuerte fue cuando se refirió a las críticas, provenientes del ámbito internacional, que acusan al SNTE de ser un obstáculo para la mejora educativa de México.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación –le dijo a nuestra amiga Nurit– “no acepta que el gobierno o algún grupo externo de la sociedad, que la propia ONU o [la Universidad de] Harvard diga que es el SNTE el obstáculo para la calidad de la educación. A la hora que quieran podemos establecer un debate”.

De paso, acusó que la SEP no ha presentado un programa que permita evaluar a cada maestro.

Mientras que para Calderón sin evaluación no hay calidad, porque cuando falta la calidad avanza la desigualdad y la injusticia, sobre todo en las zonas más pobres, para la profe la calidad no se puede adquirir por receta, ya que es resultado de un esfuerzo de la sociedad.

Distantes como no se les había visto, incluso luego de que el gobierno federal autorizó un aumento salarial cercano al 5 por ciento para 850 mil maestros del país, los factores políticos de la educación en México parecen en proceso de reacomodo. Gordillo viene por las ganancias…

martes, 6 de abril de 2010

¿Elba Esther impulsa calidad docente en Veracruz?


Cuando hablo de que la dama chiapaneca se ha convertido en la manzana de la discordia entre el PAN y el PRI, me refiero también a las declaraciones del gobernador Fidel Herrera Beltrán, según las cuales Elba Esther Gordillo habría sido artífice de la mejora de la enseñanza en el estado de Veracruz.

Nada más lejano de la realidad.

Con esas apreciaciones, por lo menos, se quita todo el crédito al sistema educativo estatal y, sobre todo, a los miles de maestros veracruzanos que se han involucrado en procesos de actualización y mejora profesional, que han incorporado esquemas docentes innovadores y que están utilizando las nuevas tecnologías de información en su tarea cotidiana.

Ellos son, y no la dirigente (in)moral del SNTE, quienes han hecho posible que, por encima de estados como el de México, Chiapas, Jalisco y Guanajuato, Veracruz se haya colocado en el primer lugar nacional en la obtención de fondos del Programa de Estímulos a la Calidad Docente.

Para Fidel Herrera, la suscripción por la SEP y el SNTE de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), “que defiende la maestra Gordillo Morales”, ha fortalecido el sistema educativo y la profesionalización y búsqueda de la excelencia por parte de los educadores, según nota publicada en el periódico capitalino “La Crónica de Hoy”.

Este programa está inscrito, en efecto, en el contenido de la ACE, pero habría que calibrar de mejor manera la parte que corresponde a las autoridades educativas y a los maestros veracruzanos.

Ha sido su gobierno el que, a través de la Secretaría de Educación (SEV), ha proporcionado las herramientas, metodologías y programas para mejorar las habilidades y competencias de los docentes veracruzanos, y han sido los maestros –interesados en mejorar su ministerio– quienes han sabido apreciar esa oferta.

Por ello, 2 mil 894 educadores que imparten clases en 3 mil 144 planteles de nuestro estado, han logrado el reconocimiento a su calidad docente, la que será premiada con recursos por un monto de 78 millones de pesos como estímulo a su esfuerzo individual y colectivo, en mayo próximo.

Con ello, Veracruz se ubica en el primer lugar, superando al segundo estado en población escolar, el Estado de México, donde serán estimulados 2 mil 597 docentes.

Chiapas también ha tenido un extraordinario avance, con 2 mil 477 maestros, frente a Jalisco, una entidad con una mayor población estudiantil, donde sólo serán reconocidos mil 784, mientras que en Guanajuato serán beneficiados mil 519 mentores.

¡No le quite el mérito a Veracruz, señor gobernador!

lunes, 5 de abril de 2010

Elba Esther, ¿manzana de la discordia?


Lo que ocurre entre el PRI y el PAN por granjearse la simpatía de la dirigente nacional del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, pareciera la guerra de dos calvos por un peine.

La profesora chiapaneca se ha convertido en la dama más codiciada (y codiciosa) de la actual política nacional.

Y es que el músculo político de la astuta lideresa parece haberse fortalecido en los años de Felipe Calderón que, con mucha enjundia y no pocos pesos, ha hecho que la balanza se incline a favor de su partido… y de sus candidatos.

Los veracruzanos la tenemos en la sopa. El activismo político a favor del candidato del PAN y de su personal partido, Nueva Alianza, a la gubernatura, se manifiesta en los más recónditos lugares y en alianzas singulares.

La salida de Josefina Vázquez Mota de la Secretaría de Educación Pública y el ingreso de Alonso Lujambio a ese puesto, sin ir más lejos, está antecedido por la ruptura que la ahora diputada federal protagonizó con la dirigente magisterial, pese a que durante su gestión el gobierno federal, a través de la SEP, hizo llegar recursos de enorme cuantía al SNTE para apoyar a profesores comisionados en puestos sindicales.

Esta semana, Lujambio cumplió un año al frente de la SEP y, en opinión de no pocos analistas políticos, su gestión se ha desarrollado a la sombra de Elba Esther Gordillo.

Luego del periodo vacacional de Semana Santa, la dependencia federal y el SNTE se trabarán en un verdadero juego de manos por la negociación del pliego petitorio presentado por Gordillo Morales el pasado 21 de enero.

Previniendo las duras negociaciones, este lunes Lujambio anunció que en breve (es posible que esta brevedad se cumpla el 15 de mayo), los maestros de educación básica con mejor desempeño del país obtendrán un estímulo económico de entre dos mil y 20 mil pesos, para lo que dispone de un presupuesto de 900 millones de pesos.

Se trata de reactivar temas que Lujambio ha dejado en carpetas, como los programas de carrera magisterial, estímulo docente y participación social.

Todo ello se juega en las mesas del gobierno federal, pese a que el relator especial sobre Derecho a la Educación de la ONU, Vernor Muñoz, criticó la relación SEP-SNTE porque ha obstaculizado las tareas para asegurar la mejora de la calidad de la educación en México

¿Las dádivas, a cambio de qué?

Mientras Lujambio anuncia el programa de estímulos al desempeño de los maestros mexicanos, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha abierto un escabroso expediente sobre la enorme inversión realizada por el gobierno federal para beneficiar a la dirigencia del SNTE.

Lo ha hecho luego de revisar la Cuenta Pública de 2008, cuando la actual coordinadora de la diputación federal panista fungía como titular de la SEP, en la que se detectó que el gobierno federal había destinado al menos 150 millones de pesos para pagos y apoyos indebidos a integrantes del SNTE.

Y es que los miles de maestros mexicanos que en cada cheque reciben descuentos por concepto de cuotas sindicales no pueden imaginarse el enorme festín que sus dirigentes engullen, adicionalmente, por concepto de dádivas gubernamentales.

Según la información proporcionada por la ASF a los medios de comunicación, la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal realizó 30 mil 834 pagos a 670 trabajadores comisionados en tareas sindicales con goce de sueldo, a pesar de que esas labores se deben realizar sin remuneración.

Añade que entre los beneficiados se hallan 542 maestros y 128 empleados administrativos, cuyos pagos ascienden en conjunto a más de 134 millones de pesos (más de 11 millones mensuales), 85 por ciento de los cuales (113.4 millones) fueron destinados al Comité Ejecutivo Nacional del SNTE.

Las cantidades sobrantes fueron repartidas entre la Comisión Mixta de Escalafón (9.3 millones) y la Sociedad Mutualista (11.3 millones).

A este escandaloso dispendio se agregan 13 mil 544 becas por un monto de 17 millones 325 mil pesos a hijos de trabajadores que pertenecen al SNTE, a pesar de que las autoridades educativas aceptaron durante la investigación que no existe convenio con el gremio para sustentar la entrega de becas.

Todas estas fugas, concluye la ASF, “promueven la desigualdad de oportunidades, son excluyentes y propician el favoritismo, limitando el derecho a la educación de estudiantes que por tener condición vulnerable no seguirán estudiando”.

No imaginamos con qué nos saldrá la SEP que, en los primeros 10 días de este mes, tiene la obligación de solventar las observaciones del órgano fiscalizador del gobierno federal, pero lo que nos queda claro es que esas observaciones pueden ser solamente el descubrimiento de la punta de un iceberg.

martes, 16 de marzo de 2010

Un fantasma recorre Veracruz

Parafraseando a Carlos Marx y Federico Engels, con las recientes declaraciones electorales del precandidato panista Miguel Ángel Yunes Linares en torno a la educación, se antoja advertir: “un fantasma recorre Veracruz”.

Y ese fantasma tiene nombre y apellidos: Elba Esther Gordillo Morales.

No de otra manera puede calibrarse la promesa hecha por el ex secretario general de Gobierno del priista Patricio Chirinos ante maestros de la sección 56 del SNTE, en el acto en que fue ungido como candidato del Partido Nueva Alianza (Panal), creado por la profesora chiapaneca, que irá en coalición con el PAN: poner a un maestro al frente de la Secretaría de Educación (SEV).

Y es que la dirigente moral del mayor sindicato de América Latina no da paso sin guarache. Quiere venir a Veracruz por todas las canicas, y por ello está apostando todo por el triunfo del neopanista.

Tiene controlada la SEP, pero quiere extender sus dominios a una de las entidades del país (la tercera, para ser más exactos) con mayor número de profesores, estudiantes, escuelas y presupuesto para educación.

Aunque al acto no vinieron ni Elba Esther ni el dirigente nacional del Panal, el ex boxeador e improvisado actor Jorge Kawaghi Macari, en cambio recibió la bendición gordillista por la vía del secretario general del SNTE, Rafael Ochoa Guzmán, ante quien se comprometió a poner en la SEV –en caso de su hipotético triunfo– al mejor maestro o maestra.

O lo que es lo mismo, a un dirigente magisterial de polendas, afiliado a la corriente de su amiga y aliada Elba Esther, pese a que, siempre según su dicho, “no se vale que teniendo Veracruz 150 mil maestros, la educación esté en manos de grillos”.

Tan fuerte es el tema educativo en Veracruz, que su inaugural decálogo de promesas ha sido en torno a la educación.

El primer punto de sus compromisos ha sido que mejorará las condiciones laborales y la calidad de vida de los profesores.

Alguien debió comentarle, para evitar el desaguisado, que tanto salarios como prestaciones laborales son establecidos por el gobierno federal, a través de Hacienda y Educación Pública, con nulas posibilidades de que el gobierno local influya en el tema, a no ser que endeude las finanzas públicas estatales.

Pese a que las huestes del dirigente de la sección 56 del SNTE, Enrique Callejas Briones, en un claro arrebato de bucólica nostalgia le gritaron que querían sillas para los alumnos y gises para poder dar sus clases, no computadoras, Yunes Linares expresó que dotaría a todas las escuelas de las nuevas tecnologías de la información y conectividad para que los profesores trabajen en mejores condiciones.

Otras cosas ofreció, al fin que es hora de prometer, pero lo que quedó en el ambiente fue la preclara figura de la poderosa madrina: Elba Esther Gordillo.

Y, nuevamente, la educación naufraga en las procelosas aguas de la política electoral.