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viernes, 14 de marzo de 2014

La trompicada reforma educativa

Al secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, no le ha ido del todo bien con la reforma educativa, pese a la trascendencia de un cambio estructural en un sistema educativo que no avanza y, en la mayoría de los rubros, incluso retrocede a pasos agigantados.

Primero fue la intensa ola de protestas que llegaron a convertirse en focos de violencia, cuando los profesores de varios estados del país, liderados por el magisterio disidente de los estados de Oaxaca y Guerrero, pusieron a prueba la mesura tanto del Gobierno Federal como, en particular, la del gobierno de Miguel Ángel Mancera, cuando la Ciudad de México se convirtió en una sucursal del infierno. Aquí mismo en Xalapa, la movilización social colapsó por semanas la vida normal de los pobladores de la capital estatal.

Luego fue la crítica enconada de parte de varios investigadores educativos que enfocaron sus baterías contra el enfoque laboral de la reforma constitucional en materia de educación, pues su mayor radicalismo y transformación radicó justamente en recuperar el control sobre los maestros que hace años el propio gobierno federal le había ido cediendo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Tras múltiples horas de debate parlamentario, realizado bajo la vigilancia y el contante asedio del magisterio disidente y otras organizaciones sociales, se logró que la educativa fuera la primera gran reforma estructural promulgada por el presidente Enrique Peña Nieto el 25 de febrero de 2013, bajo los auspicios de los tres principales partidos (PRI, PAN y PRD) en el marco del Pacto por México.

Los tres ejes fundamentales de esta reforma son lograr que los alumnos sean educados por los mejores maestros (servicio profesional docente), hacer de la evaluación un mecanismo eficiente para mejorar la calidad de la enseñanza (sistema nacional de evaluación educativa) y mejorar las condiciones para la formación integral de los alumnos (escuelas de tiempo completo).

Pero la evaluación de los maestros ha sido el principal motivo de choque con los maestros. En la evaluación obligatoria, el magisterio ha visto el riesgo de ser despedidos por incompetentes, algo que nunca ha sucedido ni cuando se les demuestra la comisión de uno o varios delitos, graves incluso, pues la organización sindical invariablemente los ha mantenido en el puesto contra viento y marea.

El berrinche de Chuayffet

Tal vez por eso, el titular de la SEP, Emilio Chuayffet Chemor puso el grito en el cielo cuando descubrió que, en el caso de la recientemente aprobada Ley de Educación del Estado de Veracruz, con que se buscó armonizar las normas estatales con la reforma educativa nacional, la evaluación no tiene consecuencias laborales más allá de la reubicación de los profesores incompetentes a labores no docentes.

Efectivamente, la ley estatal, que consta de 22 capítulos, 190 artículos y 11 transitorios, y aprobada como de rayo por el Congreso local, señala que el personal que no alcance resultado suficiente incluso en la tercera evaluación no será despedido sino que será readscrito en otras tareas del servicio eductivo, manteniendo a salvo los derechos que hubiere adquirido durante el tiempo de su gestión.

De ahí el berrinche del titular de la SEP que, en entrevista televisiva, anunció que el gobierno federal se iría a controversia constitucional contra la ley veracruzana para que ese punto se armonizara con lo que establece la reforma estructural.

Por eso suena extraño que los maestros disidentes de Veracruz, sin tomar en cuenta este aspecto, en lugar de apoyar al gobierno de Javier Duarte de Ochoa, para defender ese punto, se hayan ido de bruces con actos violentos frente a la Legislatura, cuando lo lógico sería que hicieran alianza para mantener ese punto, independientemente de que Veracruz se convierta en isla.

Una isla, por lo demás, menos alejada que lo que han establecido los estados de Baja California Sur, Sinaloa y, sobre todo, Oaxaca, cuyos gobierno locales no lograron armonizar sus leyes educativas locales a lo que dicta la federal, en el plazo establecido del 13 de marzo de este año. En efecto, solo 28 gobiernos locales lograron una nueva ley educativa estatal.


Es claro que la cosa no ha concluido en este tenor. Habrá que analizar en los siguientes días cómo se maneja en los ámbitos nacional y estatal este tema en que hay, sin duda, una confrontación.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Aprobación de ley educativa, rauda e inflexible

Si días antes algunos diputados locales conminaban al gobernador Javier Duarte de Ochoa a que enviara pronto la iniciativa de Ley General de Educación para que hubiera tiempo de analizarla antes de que se venciera el término del 12 de marzo para armonizar la legislación local a la reforma educativa federal, ayer prácticamente quedaron estupefactos.

La rapidez con que se hizo el trámite fue meteórica. Apenas el domingo pasado, funcionarios del Gobierno del Estado estaban citados a las 9:00 horas en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para analizar conjuntamente el texto de la nueva ley estatal, y el lunes ya estaba en manos de la diputada presidenta, Anilú Ingram Ballines.

Menos de 24 horas después, el martes antes de las 11 de la mañana, la nueva Ley de Educación había sido aprobada por 46 votos a favor, dos en contra y una abstención: 49 diputados en total ante la ausencia justificada del diputado priista José Ramón Gutiérrez de Velasco.

El denominado albazo carnestolendo había sido cumplido en una sesión extraordinaria, sin que el documento pasara por análisis y dictaminación de la comisión de Educación y Cultura que preside la priista Octavia Ortega Arteaga. Como nunca antes (y, tal vez, nunca después), los diputados locales acudieron al pleno legislativo a horas en que normalmente van despertando.

Antes que ellos, empleados de la SEV, dirigentes magisteriales encabezados por los líderes de las secciones 32 y 56 del SNTE, Juan Nicolás Callejas Roldán y Manuel Arellano; autoridades educativas encabezadas por el secretario de Educación Adolfo Mota Hernández; reporteros, fotógrafos y camarógrafos había colmado el salón de sesiones.

Un nada discreto operativo de seguridad, con que se implantaron filtros para contener el acceso al recinto legislativo y para enfrentar la posible presencia masiva de profesores del Movimiento Magisterial Popular de Veracruz, convirtió al edificio de la calle Encanto en un verdadero búnker que, pese a todo, fue infiltrado por varios maestros disidentes. Las pancartas y los gritos contra los diputados y su dirigente, el ‘líder moral’ del SNTE, Juan Nicolás Callejas Arroyo, dieron la nota discordante en una fiesta de la más pura democracia priista.

Al mediodía, la nueva ley estaba lista para ser promulgada y publicada en la Gaceta Oficial del gobierno de Veracruz.

Ocho días antes del plazo fatal

En efecto, Veracruz cumplió con el mandato del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Hasta el 28 de febrero, tres estados se le habían adelantado: primero fue el congreso de Quintana Roo; le siguieron los de Michoacán y Jalisco, todos ellos gobernados por el PRI.

El plazo fatal del 12 de marzo para que todos los estados hayan armonizado sus legislaciones locales fue establecido en el artículo tercero transitorio de la reforma a la Ley General de Educación, publicada el 11 de septiembre de 2013 en el Diario Oficial de la Federación, según el cual, a partir de la entrada en vigor del decreto, “las entidades federativas tendrán un plazo de seis meses para adecuar su legislación respectiva a lo previsto por dicho ordenamiento”.

Puebla y Campeche estaban en la misma sintonía que Veracruz, de manera que en estos días también habrán armonizado su legislación. De manera que 24 entidades más tienen solo ocho días para dar este paso, a excepción del Distrito Federal en que quien debe aprobarla es el Congreso de la Unión.

Aprobada por abrumadora mayoría

Llamó la atención la abrumadora mayoría con que se aprobó la nueva ley educativa. Casi el 94 por ciento de los diputados presentes votaron por la afirmativa, mientras que el 4% votó en contra, y la abstención apenas significó el 2 por ciento.


Independientemente de las reflexiones que maestros, actores políticos y periodistas hagamos en los siguientes días sobre el contenido de la iniciativa enviada por el gobernador Javier Duarte de Ochoa, y que hoy es ya la nueva Ley de Educación, lo cierto es que recibió el beneplácito de casi todos los diputados locales.

Si bien hubo señalamientos por la rapidez con que se buscó (y logró) realizar el trámite, lo cierto es que los diputados del PAN, PRI, Nueva Alianza, PVEM y AVE, estuvieron a favor, así como los diputados del PRD Ana María Condado Escamilla y Jesús Alberto Velázquez Flores, lo que da idea del intenso trabajo de cabildeo que permitió su venia y, según parece, la incorporación de sus propuestas.

El extraviado Mota

Cantinfleando como es su costumbre cuando quiere despistar u ocultar su ignorancia, el titular de la SEV, Adolfo Mota Hernández (a quien le corresponderá nombrar al director y a los consejeros del Instituto Veracruzano para el Desarrollo Profesional y la Evaluación Educativa), respecto a la sesión legislativa y sus resultados, dio cátedra:

“Creo que el debate que hoy hemos observado le da la oportunidad (a Veracruz) de observarse como una entidad federativa que se reconoce a sí misma como pluricultural, multiétnica, con muchos avances en lo que hace al tema de la evaluación, pero además en la formación profesional”.

Pues de cuál fumó a tan temprana hora, qué barbaridad. ¿Cuál debate? ¿A qué invocar la multiculturalidad y plurietnicidad de Veracruz?

Cuando los reporteros le preguntaron sobre el número de maestros dados de baja a raíz de su participación en marchas y plantones, abandonando sus tareas educativas, el joven secretario dejó a todos con los ojos cuadrados:

-Es variable –dijo. Matemáticas puras o puras mafufadas. Para desgracia de Veracruz, el personaje de marras no está incluido en la lista de cambios en el gabinete, según ha reconocido el gobernador Javier Duarte.


¿Por qué no se incluyó en la nueva ley educativa que los próximos aspirantes a secretarios de educación sean sometidos a evaluaciones y exámenes por oposición, que es lo que se aplicará a directores y supervisores escolares, para evitar a desvelados como el coatepecano?