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viernes, 31 de enero de 2014

¿Metro para Xalapa?

Ni desmesurado ni irrealizable, sino todo lo contrario. En efecto, lo que ayer dejaron entrever los alcaldes de Xalapa y Banderilla, con el liderazgo de Américo Zúñiga, como un posible proyecto metropolitano para la utilización de la vía férrea entre Banderilla y Pacho Viejo como una forma alternativa para la movilidad urbana entre tres municipios conurbados, es un proyecto largamente acariciado por autoridades y pobladores.

De norte a sur, de Banderilla a Pacho Viejo, cruza la vía férrea.
Si la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la empresa propietaria de la ruta del DF al sureste del país logran un paso alternativo del ferrocarril que no cruce por la ciudad, lo que les redituaría en una reducción en tiempo y distancia, el actual trazo de la vía férrea está ni mandado a hacer para convertirse en una forma alternativa de transporte urbano.

Y es que el proyecto de reconvertir el tramo de 19.5 kilómetros permitiría utilizar casi medio millón de metros cuadrados de derecho de vía para ayudar a resolver uno de los más graves problemas que aquejan a la ciudad, el transporte público, cada vez más ineficiente, contaminante y caro, que afecta a miles de habitantes de la zona metropolitana tanto en su bolsillo como en tiempo de traslado e, incluso, podría ser una alternativa al uso del automóvil que ha convertido a Xalapa en la zona más densamente poblada de automotores en todo el país, arriba incluso de la ciudad de México.

Y el proyecto no es nuevo, aunque es posible que el nuevo periodo de gobierno municipal de cuatro años permita hacerlo realidad; para ello, hace falta la conjunción del gobierno estatal, los ayuntamientos involucrados y la gestión adecuada de recursos del Fondo Metropolitano del gobierno federal.

Este jueves 30, los alcaldes de Xalapa y Banderilla, Américo Zúñiga Martínez y Esteban Acosta Lagunes, junto con funcionarios de transporte ferroviario de la SCT y de la empresa Kansas City Southern, hicieron un recorrido por este circuito, para analizar la viabilidad de un proyecto que beneficiaría a habitantes de Banderilla, Coatepec, Jilotepec, Xalapa y Rafael Lucio, y que demandaría obras de desfogue de automóviles en cruces importantes.

Según la información proporcionada por el ayuntamiento xalapeño, los puntos más significativos del trayecto, que tiene como inicio la antigua estación de Banderilla, son La Calera, el cruce de la avenida México en la colonia Revolución, el puente de la avenida 21 de marzo en el bulevar Xalapa-Banderilla, la antigua estación del tren en Xalapa, el cruce de la avenida Jardines de Xalapa, Plaza Cristal, los puentes de la avenida Lázaro Cárdenas, avenida Veinte de Noviembre (por Caxa), avenida Rébsamen y Murillo Vidal, y la entrada a la colonia Emiliano Zapata, para rematar en la estación de Pacho Viejo, en el municipio de Coatepec.

¿Se avanzará en el proyecto?

Por el momento es solo una idea, que no es nueva. Con anterioridad se ha pensado en esta interesante ruta ferroviaria como un circuito de transporte suburbano que, pese a la necesidad de invertir en infraestructura que permita el cruce de avenidas mediante puentes vehiculares, constituye una vía abierta.

Es cierto que se tendría que reubicar a familias que se encuentren dentro del derecho de vía, y que deberá incluir el diseño de una empresa (paraestatal o privada) que explote el medio de transporte, invierta en la reingeniería de los circuitos y en la adquisición de los trenes. Pero ofrece la ventaja de no afectar construcciones ya hechas, como ha ocurrido cuando se abren nuevas avenidas sobre áreas pobladas.

El 8 de octubre de 2009, el entonces alcalde xalapeño, hoy diputado local David Velasco Chedraui, acudió junto con sus colegas de Coatepec, Sergio Ramírez Cabañas, y de San Andrés Tlalnelhuayocan, Nicolás Fernández, a reunirse con los diputados federales Alma Carolina Viggiano Austria y Luis Videgaray Caso, presidentes en ese entonces de las comisiones de Desarrollo Metropolitano y de Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso de la Unión, respectivamente, para presentar los proyectos de cinco obras.

Tales proyectos eran el rastro metropolitano, dos plantas de tratamiento de aguas residuales, el relleno sanitario común y el tren suburbano. En total, la inversión que gestionaban era de 450 millones de pesos. Si no me equivoco, las únicas obras para las que se obtuvieron recursos federales en aquel momento fueron las plantas de tratamiento.

Junto con los alcaldes, estuvieron presentes en la reunión los entonces diputados federales Ricardo Ahued Bardahuil y Silvio Lagos Galindo (miembro, por cierto de la comisión presidida por el actual secretario de Hacienda y Crédito Público).

¿Qué significaría cristalizar el proyecto?

De entrada, colocar en la historia de la entidad tanto al gobernador Javier Duarte de Ochoa como al alcalde Américo Zúñiga, por lograr la realización de una obra innovadora, convertir un paso riesgoso del ferrocarril en una solución importante al problema del transporte y la vialidad en la capital del estado, e incorporar a Veracruz entre los estados con sistemas de transporte urbano de avanzada.

Lo que no se pudo hacer en la conurbación Veracruz-Boca del Río cuando los alcaldes de ambos municipios eran del mismo partido que el que gobierna el estado, donde se proyectaba la implantación de un metrobús, se podría hacer en Xalapa.

La posibilidad de poner en marcha un sistema de transporte de tramos largos, junto con un reordenamiento de las rutas de autobuses, permitiría contener la creciente contaminación ambiental, una mejor vialidad y la posibilidad de bajar los gastos a miles de trabajadores que deben perder gran parte de sus salarios en un pésimo servicio de autobuses.


Ojalá que avance el proyecto.

lunes, 20 de enero de 2014

Ayuntamientos, la herencia maldita

Aunque los pobladores siempre se imaginan los malos manejos administrativos de sus autoridades municipales, basta con que dejen el puesto a sus sucesores para que se hagan evidentes desde fallas e ineficiencias hasta verdaderas pillerías y simulaciones.

Por estas fechas, los nuevos alcaldes están abonando a que la opinión pública se dé cuenta de ello, porque lo que han recibido, en muchas ocasiones, no tiene ni pies ni cabeza.

Pese a que se maneja en los medios de comunicación que el traslado de poderes en los municipios veracruzanos ha sido tersa y apegada a la ley, lo cierto es que muchos presidentes municipales están pasando por problemas serios, desde laudos laborales que no cubrieron sus antecesores y que les han quedado como una herencia maldita hasta arcas vacías o, de plano, ningún documento de entrega-recepción.

El primero de enero pasado, muchos alcaldes fueron recibidos con las oficinas tomadas por trabajadores que no recibieron sus quincenas de diciembre ni su aguinaldo. Otros, como el caso de Alvarado, solo con las llaves del edificio en las manos. Hay quienes prefieren esperar a hacer una diligencia notarial para evitar cargar con el muerto.

Más de la mitad de los municipios actuaron con opacidad, se negaron a proporcionar la información que se les solicitó. Luis Ángel Bravo Contreras, consejero presidente del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI), asegura que autoridades de al menos 108 ayuntamientos podrían ser denunciados penalmente por incumplir con la Ley de Transparencia.

Y esa es otra herencia para los que comenzaron funciones el 1 de enero, porque la obligación perdura sin importar quién se encuentre al frente de la institución. Entre los ayuntamientos involucrados se encuentran los de Coatepec, Boca del Río y Coatzacoalcos.

Las arcas municipales como patrimonio personal

Es tradición que los alcaldes, una vez entronizados en la silla municipal, dispongan de los recursos humanos, materiales y financieros del ayuntamiento como si fueran propios.

Se convierten en los nuevos ricos del pueblo, ellos y su familia se pasean en vehículos de lujo comprados con recursos municipales, son transportados por choferes incrustados en la nómina, tras de ellos va un ejército de guaruras y tinterillos, los gastos domésticos se cargan a la tesorería y, en la mayoría de los casos, negocios personales son financiados a gasto perdido con dinero municipal.

Si eso pareciera un abuso, más lo constituye el hecho de que constituyan empresas fantasmas, registradas bajo prestanombres, para concursar la obra pública y, por supuesto, ganarla, sin correr el mínimo riesgo de ser supervisadas por ninguna autoridad

Cuando salen, son capaces de llevarse hasta el escritorio en el que trabajaron y, por supuesto, motores, llantas, mobiliario y vehículos que no pagaron con su chequera, y un ejemplo claro fue el que encontró esta semana el alcalde de Martínez de la Torre, Rolando Olivares Ahumada, en el parque de maquinaria heredado por José de la Torre Sánchez. Patrullas y camiones para recolección de basura parecían restos de criaturas prehistóricas, sin llantas, sin motor, sin asientos.

En Tlapacoyan y San Rafael, los trabajadores pusieron en menudo brete a los alcaldes entrantes. En el primero de los municipios, la exalcaldesa Nayeli Jarillo no entregó los recursos a los trabajadores despedidos, según laudo favorable, y se amparó con el cuento de que su tesorero se los había clavado antes de desaparecer como vil delincuente. En el segundo, el exalcalde Rogelio Capitaine dejó sin paga a sus trabajadores.

Pero apenas constituyen una milésima parte de los problemas que subsisten en la mayoría de los ayuntamientos veracruzanos.

Muchos han podido comenzar a tambor batiente, si bien con acciones que requieren financiamientos de poca monta. Han limpiado sus cabeceras municipales, han implantado programas de bacheo, recogido chatarra, arreglado parques y jardines. La gente siente la diferencia.

Otros, sin embargo, solo han acudido a actos públicos, se han tomado la foto en la fila para el pago del impuesto predial, han nombrado a su equipo en sesiones de cabildo, pero no han emprendido ninguna acción que haga la diferencia, como es el caso del alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga. Muchos lo podrían justificar por el desastroso paso previo de Elizabeth Morales, pero la imaginación puede ayudar cuando faltan recursos.

En fin, que los ayuntamientos avanzan, unos como viejas locomotoras de vapor; otros, como modernos trenes eléctricos, pero los más se encuentran varados a la mitad de la nada. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Cultura, la vocación desdeñada

Pese al insufrible y desalentador periodo que vive el municipio de Xalapa, en que no se sabe si caerá en el infierno o se mantendrá en el purgatorio, con marchas cotidianas, arreglos viales que nunca terminan, hoyancos peligrosos en sus principales avenidas, basura por todos lados,  incapacidad de los agentes viales para controlar el tráfico vehicular, desprecio por peatones y ciclistas y, pese a ello, repito, la semana pasada vivió un inusitado incremento en materia turística y una luminosidad que contrastó con los aciagos y tempestuosos días previos.

En efecto, la enorme capacidad del Hay Festival para reunir en solo cinco días a estrellas importantes en el mundo de la literatura, el periodismo, la música y las artes plásticas y escénicas, no solo fue un motivo de regocijo para los locales sino que motivó a muchos mexicanos a moverse a Xalapa que, temporalmente, se convirtió en la capital de la cultura en el país.

No obstante que por problemas de salud no acudió a su cita el poeta antillano Derek Walcott, Premio Nobel de Literatura 1992, en cuya ausencia se leyeron tres de sus poemas y se proyectó un largo documental sobre su vida y obra en la isla de Santa Lucía, los demás personajes programados sí acudieron, como el caso de Jody Williams, Premio Nobel de la Paz 1997, quien mostró con su español casi perfecto la necesidad de luchar contra la impunidad, palabras que cayeron como plomo caliente en un país y un estado donde ese aliciente para la mayor criminalidad (que los delitos queden impunes) marca la historia más reciente.

Aunque de las ciudades más importantes de la entidad es la que recibe el respaldo más débil por parte del gobierno estatal, lo que se ha convertido en un apotegma político en las últimas décadas, Xalapa mantiene un encanto que parece perder y recuperar con cada alcalde o alcaldesa, pese a que todos ven en ella la oportunidad de hacer negocios a trasmano, destinando recursos para pequeñas obras de relumbrón, cuando no verdaderos esperpentos que desplazan groseramente la arquitectura vernácula.

Aunque pocos, porque el festival va en su tercera edición, nunca como en el de este año se ha visto el desplazamiento de personas de diversos rumbos del país y el extranjero dispuestas a hacer un viaje difícil para llegar a nuestra capital para ver en pocos días y en un mismo sitio a poetas reconocidos, destacados novelistas, periodistas famosos por haber incluso tirado a un gobierno norteamericano o, siendo jóvenes, relatar a través de crónicas el clima de violencia que viven México, Centro y Sudamérica; escritores consagrados como Sergio Pitol, quien recibió un merecido homenaje por sus 80 años de vida productiva.

Yo mismo conocí de manera directa la experiencia de tres personas que vinieron desde Valle de Bravo para acudir al Hay Festival y, de paso, disfrutar del que ellos mismos confesaron es el segundo museo de antropología más importante del país. Como ellos, muchos vinieron a nuestra ciudad, donde el Hay Festival no llegó a inaugurar una vocación sino que se ha mantenido justamente porque esa vocación cultural existe desde hace muchas décadas.


NUESTRA AVEJENTADA
 INFRAESTRUCTURA

Es cierto que cuando se reúnen los creadores y los consumidores de arte y cultura cualquier sitio es bueno para crear el milagro de la comunicación y la retroalimentación. Muchos festivales culturales se realizan en sitios en que la calidez la producen los participantes; muchas fiestas populares en el estado se desarrollan bajo el manto de la noche y sobre el piso pelón, y se vuelven memorables porque, pese a esas condiciones (incluso, gracias a ellas), la comunión de los participantes hace posible la transmisión de saberes y placeres que solo la cultura puede atender.

Pero si hablamos de una ciudad que por más de ocho décadas ha sostenido a la orquesta sinfónica decana en el país, que se hizo famosa por la presencia en sus salas de músicos de la talla del chelista español Pablo Casals y de Mstislav Rostropóvich, quienes pusieron bandera a la ciudad en el mapa mundial en 1959 al participar en el Festival de Música Pablo Casals y en el segundo Concurso Internacional de Violonchelo, entonces algo debe hacerse por parte de nuestras instituciones culturales y gubernamentales.

Que se invierta mucho dinero público en respaldar la vocación turística del Puerto de Veracruz y su zona conurbada con Boca del Río; que se respalde a Coatzacoalcos como un importante polo de desarrollo industrial y portuario; que se mejore la vialidad en la zona conurbada de Córdoba-Orizaba, un centro industrial importante en la ruta Veracruz-Ciudad de México. Todo ello está bien. Pero hace mucho que los gobiernos estatales casi solo aportan fuentes de empleo burocrático junto con las incomodidades que resultan de tener a la ciudad como el centro político del estado, pero han dejado en un tremendo rezago.

Si eso es evidente en materia de vialidades y servicios públicos, lo es más en infraestructura para la cultura. Fuera de las dos salas del Teatro del Estado, El Ágora de la Ciudad, el Museo de Antropología y la eterna inacabada sala de conciertos de la UV en el Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte, todo lo demás son espacios improvisados a los que no se les da un tratamiento para adecuarlos a las exigencias de sus propósitos.

Si bien la Feria del Libro Infantil y Juvenil tiene como su nicho el Colegio Preparatorio de Xalapa (o Prepa Juárez), sin posibilidad de ampliar sus espacios, en cambio, la Feria Internacional de Libro Universitario (FILU), que organiza la Universidad Veracruzana, ha debido experimentar con varios sitios, desde la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) hasta la antigua Casa de Artesanías, pasando por el edificio que antes era el Museo del Transporte y hoy ocupa el DIF para sus oficinas estatales, y el campo de beisbol de la UV.

Por añadidura, pese a que el Gobierno del Estado cedió a la UV la Casa de Artesanías, hoy denominada Casa del Lago (recordando a la original de la UNAM en Chapultepec), para que se convirtiera en una extensión de las actividades que realizan las facultades del área de artes (música, danza, teatro, artes plásticas), lo cierto es que el lugar se mantiene igual que siempre: sombrío, descuidado, olvidado y con una acústica espeluznante. Durante el Hay Festival asistí a una lectura de poesía en que participaron seis escritores de México, Cuba. Argentina, Perú y España, justamente en el salón de ese recinto, y se escuchaba más nítidamente la música grupera y tropical que emitían las bocinas de un negocio cercano que las voces de los ilustres invitados.

Por aras del destino, antes de contar con un recinto adecuado para las diversas actividades culturales masivas que se suceden a lo largo del año, la ciudad contará con un ¡velódromo!, donde se desarrollarán las competencias de ciclismo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y que nunca más servirá para su propósito original.

NO HAY MUCHA ESPERANZA EN EL MEDIANO PLAZO

Es inútil pensar que esta situación podrá revertirse en el mediano plazo. Si ha habido inversiones en el denominado corredor cultural que va del Parque Juárez al Paseo de los Lagos, ello ha sido posible no por el entusiasmo del ayuntamiento de Xalapa o el esfuerzo del gobierno estatal sino porque hubo recursos etiquetados del gobierno federal que, eso sí, fueron atinadamente gestionados desde el ámbito local.

Desgraciadamente, las nuevas autoridades se alejan cada vez más de los grupos de profesionistas y de amantes de la ciudad, quienes hace mucho tienen en vilo proyectos para mejorar la imagen citadina. Desde la gestión de David Velasco Chedraui, que inició el proyecto financiado por el gobierno federal, las obras se realizan exclusivamente al (mal) gusto de las autoridades municipales.

Ahora mismo, el Paseo de los Lagos se está convirtiendo más en un sitio para plantar ferias comerciales que en un paseo para que los xalapeños hagan ejercicio en un ambiente seguro y rodeado de prodigiosa vegetación. Las lámparas colocadas frente a la entrada de la Casa del Lago se han convertido en estructuras sin uso, meros tubos que podrían usarse para practicar Pole Dance, de no ser porque su instalación es endeble.

Aunque se ha repetido cada vez con mayor desgano la propuesta de los empresarios locales para contar en Xalapa con un centro de convenciones, lo cierto es que ninguno de los gobernadores que han recibido el proyecto se ha entusiasmado por gestionarlo.

Así que no hay esperanza.

                    

jueves, 1 de diciembre de 2011

En el mundo del arte, un tsunami en marcha: Joan Fontcuberta


Fotógrafo, ensayista, crítico, Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) alerta de las grandes transformaciones que trae consigo la revolución digital y pone en entredicho los valores que habían estado vigentes en la fotografía con la aparición del homo fotograficus.


Por: Álvaro Belin Andrade
Periodista independiente


Apacible, con una mirada que quiere aprehender lo que le rodea sin que la realidad se percate, el artista catalán Joan Fontcuberta nos recibe en una posada en Coatepec. Fotógrafo, crítico, profesor y difusor del arte de la fotografía, Fontcuberta hace ya tiempo que dejó las estructuras catedralicias para predicar como un luterano. En 2010 escandalizó a no pocos fotógrafos profesionales en Xalapa con su exposición “A través del espejo”, en que mostró imágenes tomadas por aficionados y subidas por ellos a internet, y en esta ocasión participó en un diálogo con el cubano Juan Antonio Molina sobre su más reciente proyecto, Obra-Colección, organizado como prefacio del festival “Mayo, mes de la fotografía en Xalapa 2012”.

“Ha habido -señala- una creencia hasta cierto punto dogmática de que la fotografía debía conducirnos a una transcripción literal de la realidad. Para empezar, podríamos objetar que es difícil ponerse de acuerdo en qué es la realidad. Yo parto de un principio filosófico o teórico que sostiene que la realidad no preexiste a la experiencia, es decir, la realidad es un efecto de nuestra propia experiencia, de nuestra propia percepción, de nuestro propio conocimiento, de nuestra cultura. Es decir, la realidad es una construcción intelectual, cognitiva”.

Sobre la atracción que ejerce Xalapa sobre él, comenta: “Mi primera visita fue como quien recibe una semilla, y esta semilla ha ido germinando y, bueno, ha creado unos lazos. La primera vez, por desgracia, estuve muy poco tiempo por razones de agenda laboral, pero detecté toda una serie de gentes, de lugares, de cosas que me interesaban; entonces, he aprovechado esta segunda oportunidad para volver y pasar más tiempo y satisfacer más mi curiosidad, recrearme con las personas, los contactos que ya hice”.
               
Violencia, imágenes, redes
sociales, realidad y ficción
Joan Fontcuberta y Álvaro Belin, durante la entrevista

Nuestra charla comenzó con un hecho espeluznante: las imágenes de cuerpos hacinados en la vía pública en Boca del Río, hombres y mujeres asesinados por el hampa y expuestos como una dura advertencia, tomadas por un fotógrafo aficionado con un teléfono celular y subidas a Twitter.

“En primer lugar, cuando yo afirmo que la fotografía lo que hace es privilegiar determinados momentos en detrimento de otros, para construir a lo mejor una cierta biografía familiar, es cierto que hay una voluntad escondida, solapada, de ficcionalización, orientada ideológicamente, afectivamente, sentimentalmente hacia la idea de que nos sentimos más felices rememorando aquellos instantes  de nuestra experiencia que nos han proporcionado placer.

“Pero, por otro lado, eso se conjuga con otro elemento y es que, irremediablemente, la imagen estetiza. Fotografiemos lo que fotografiemos, nos encaremos al horror, nos encaremos a cualquier situación espeluznante, la imagen dramatiza la representación y llega a hacérnosla parecer bella. Éste es un fenómeno del que los fotógrafos comprometidos y con una cierta ideología crítica no pueden prescindir, está en la misma naturaleza de la imagen.

“Estos dos fenómenos se conjugan y hacen que sea difícil afrontar determinadas temáticas, aquéllas que implican los aspectos más trágicos de la vida. Y esto hace que, justamente, cuando hay sucesos de estas características y de esta brutalidad o de esta intensidad, pues muchas veces sean aquellas imágenes que se desprenden completamente de cualquier cualidad más o menos institucionalizada, las imágenes sin calidad, hechas por los aficionados con un celular, las que tal vez pueden transmitir con la mayor fidelidad la crudeza de esos acontecimientos.

“Y luego sucede otra cosa que es que hoy vivimos en un mundo dominado por internet, por las redes sociales, por la cultura digital; a mí me gusta llamarlo la era del espejo, porque internet es tal vez como una especie de doble universo que bifurca nuestra experiencia, nuestra actividad, podemos vivir en el mundo tangible o podemos vivir en el ciberespacio, y pasamos tal vez más tiempo frente a la pantalla que no frente a las personas y a las cosas tangibles.

“En esa situación, la información se disemina con mucha mayor facilidad, con mucha mayor velocidad y sin las cortapisas de los sistemas piramidales de los medios de comunicación, a través de este tipo de plataformas, lo cual hace que la alianza, el maridaje de estos sistemas de fotografía digital con esos caminos, esas plataformas de difusión, permita el acceso a un nuevo estadio de información y de sensibilidad”.

Los valores que se buscan en
la fotografía han cambiado

En mayo de 2010, Fontcuberta presentó en Xalapa su exposición “A través del espejo”, un conjunto de imágenes pegadas a las paredes y mostradas en una pantalla como en un desaforado carrusel, tomadas por miles de aficionados y colgadas a páginas de internet. Mientras el bullicio iba creciendo en la sala, sobre la calle algunos fotógrafos profesionales mostraban su desaprobación. Se sentían acaso humillados porque el espacio había sido tomado por fotógrafos accidentales de la mano del artista catalán, justo en el festival Mayo, Mes de la fotografía en Xalapa.

“Hay que estar atento a las transformaciones que vivimos. El mundo en que yo empecé mi andadura como artista visual es muy distinto al actual. Desde los años setenta, cuando la fotografía tenía una autoridad carismática como documento, al descrédito que sufre ahora, inmersa en la cultura virtual, han pasado cuatro décadas de cambios no solo tecnológicos, que a la postre tal vez son los menos cruciales, sino en el paisaje cultural, ideológico, sociológico, político, económico, etcétera, es decir, hoy somos distintos y, por lo tanto, los valores que antes buscábamos en la fotografía son también diferentes.

“En internet, y en esa serie concretamente que yo llamo 'A través del espejo', lo que me interesa es un cúmulo de rasgos que nos permiten hacer una radiografía de nuestro mundo hoy; rasgos que pueden ser estéticos, es decir, cómo esas fotografías tomadas por no profesionales, por no expertos, por simples operarios de la cámara, introducen una serie de accidentes, de errores, de elementos no previstos, por lo tanto, acaecidos por azar, que son justamente los que pueden introducir una serie de innovaciones en el lenguaje expresivo del fotógrafo.

“Pero, por otro lado, en su conjunto, también dan un corte antropológico de lo que hoy es nuestra sociedad y el uso que se espera que la imagen cumpla en la actualidad. Esas imágenes, esos autorretratos que la gente se hace dicen mucho sobre la construcción actual de la identidad, sobre esa voluntad de disfraz, esa voluntad de vestir unas máscaras frente al público, las formas como la dialéctica entre lo público y lo privado se barajan, las tensiones que había entre el narcisismo y el exhibicionismo que también tienden a desaparecer; cómo esas imágenes muchas veces provocativas, a veces incluso obscenas o, en fin, que hasta hace poco han estado relegadas al ámbito de lo íntimo, hoy estallan, se detonan, rompiendo esas fronteras, esos filtrajes, esas censuras. Para mí, el ímpetu, la furia con que esto sucede, casi tiene un análogo con el gesto de los revolucionarios, de los manifestantes que rompían los escaparates de los establecimientos comerciales en un deseo justamente de abolir la propiedad privada, es decir, de romper esa barrera que había entre lo público y lo privado. En esas imágenes, a mi juicio, subyace toda una serie de cualidades que las hace un tesoro material particularmente significativo de nuestra época. Hace 40 años, los fotógrafos tal vez habrían salido a la calle rastreando los miedos, las esperanzas de la gente. Hoy creo que esas fotografías dan cuenta de esos miedos y de esas esperanzas con mucha mayor transparencia que cualquier otro intento documental hoy en día”.

La realidad es una construcción intelectual, cognitiva

Dices que la fotografía no es realidad, que es una ficción. Incluso, la pequeña porción de realidad que aparece en una fotografía puede tener muchas interpretaciones por parte del espectador. ¿Hay fotógrafos por un lado y, por la otra, esta fotografía que prolifera en las redes sociales, de manera separada, o hay un discurso, un hilo conductor entre ambos, que pueda marcar el trabajo de los fotógrafos y convertir su producto en un arte anónimo?

Fotografías: Alejandro Caballero
“Ha habido una creencia hasta cierto punto dogmática de que la fotografía por su propia naturaleza debía conducirnos a una transcripción literal de la realidad, y para empezar podríamos objetar que es difícil ponerse de acuerdo en qué es la realidad, qué es lo real. Yo parto de un principio filosófico o teórico que sostiene que la realidad no preexiste a la experiencia, es decir, la realidad es un efecto de nuestra propia experiencia, de nuestra propia percepción, de nuestro propio conocimiento, de nuestra cultura. Es decir, la realidad es una construcción intelectual, cognitiva.

“Hace poco estuve con unos neurocirujanos que decían que la noción de realidad la forjan unas determinadas neuronas que tenemos alojadas en no sé qué parte de nuestro cerebro, o sea que, mecánicamente, podríamos incluso precisar dónde está nuestra fábrica de realidad. Entonces, las imágenes necesariamente son construcciones, son ficciones, son representaciones que aluden a la realidad que nos convienen, nos son útiles en la medida en que nos permiten relacionarnos con la realidad y con los demás para hablar de la realidad, pero no son la realidad o son una realidad otra.

“Cada vez más me doy cuenta de que vivimos en un mundo en el que las cosas y las imágenes interactúan; dicho de otra manera, realidad y ficción se autonecesitan porque en el fondo la ficción estructura nuestra noción de realidad y si eliminásemos las ficciones que regulan la realidad, la misma realidad desaparecería. Por tanto, siendo un fotógrafo uno tiene que entender este proceso. Sería absolutamente ingenuo pretender que la mirada nos aporta la única realidad posible cuando nos aporta tan solo un punto de vista.

“Esto entronca con otra problemática filosófica que es la de la verdad, que sería justamente la correlación entre la representación y lo real, pero para mí la verdad no es más que un punto de vista, tal vez el punto de vista impuesto desde una posición de autoridad o de poder”.

Debería enseñarse la fotografía
en escuelas de filosofía o política

Sobre la fotografía que inunda el mundo de internet y sobre la reacción de los fotógrafos tradicionales, Joan Fontcuberta pinta su raya:

“Yo creo que los fotógrafos tienen una gran responsabilidad. Incluso a veces con mis colegas bromeo y digo que la fotografía más que enseñarse en las escuelas de arte debería enseñarse en las escuelas de filosofía o de política, porque las imágenes hoy en día constituyen el caldo primordial, la sustancia, la materia tanto de la realidad como de su aprehensión por la política. Bill Gates decía: ‘quien controle las imágenes controlará los espíritus’. En el fondo, la política no es más que la generación de opinión pública, el control justamente de esa opinión pública y su traducción en administración. Por lo tanto, todo lo que competa a la imagen tiene una repercusión que va mucho más allá, y en ese sentido, los que producimos imágenes, los que gestionamos las imágenes, como somos los fotógrafos, tenemos una gran responsabilidad.

“En un momento en que esas imágenes se escapan de las manos de los profesionales, de los expertos, y todos nos convertimos en homo fotograficus, es decir, todos hacemos fotos con nuestro celular, todos tenemos cámaras digitales, todos consumimos imágenes, diseminamos imágenes, nos volvemos productores y consumidores a la vez y, además, con unas cantidades masivas absolutamente impensables hace tan solo unos años, pues eso nos traslada a un mundo completamente distinto que nos obliga ya no solo a nutrirnos de imágenes sino a vivir en la imagen y a desafiarnos a cómo sobrevivir en las imágenes”.

Sus proyectos nunca se cierran

Le pedí que nos hablara de sus proyectos. Me impresionó esa ficción sobre el astronauta ruso en la serie Sputnik, la manera en que la gente empezó a creerla como cierta. ¿Cómo es que vas, no a fotografiar una realidad sino a crear a través de la fotografía una realidad que no es real, que es una ficción? ¿Qué proyectos vienen?

“Ahora mismo estoy continuando un proyecto que inicié hace años, porque –déjame explicarte– para mí los proyectos nunca se cierran, siempre están abiertos. Era Picasso quien decía ‘nunca termino una obra, simplemente la abandono’. La dejo olvidada durante un tiempo pero a lo mejor, al cabo de un tiempo, la retomo y la prosigo.

“En mi caso, sucede lo mismo, y ahora estoy recuperando una idea que empecé hace diez años que es la historia de un supuesto paleontólogo francés que encuentra, en las estribaciones de los Alpes, fósiles de sirenas. Entonces esto, claro, es una gran conmoción en la comunidad científica internacional porque se desconocía la existencia de esta especie que, además, trastoca completamente todas las nociones de la teoría de la evolución, con lo cual se trata también de introducir unas trampas a través de la imagen, a través de otros dispositivos y hacer que la ciencia, que muchas veces arroga el monopolio de la verdad y el monopolio de la interpretación de la naturaleza, se vea cuestionada y se entienda que la ciencia es un montón de verdades provisionales."

En toda transformación hay pérdidas y ganancias

Casi todas las artes han sido trastocadas por las nuevas tecnologías, incluso la política en algunas áreas se ha ciudadanizado. Egipto, Túnez y Libia han vivido procesos de derrocamiento de regímenes políticos en procesos generados o facilitados por las redes sociales. Hay combinaciones de diferentes artes y en la fotografía las hay más. Los medios de comunicación no tienen el poder y, en algunas ocasiones, los lectores les dan la espalda otorgando mayor credibilidad por cuestiones de oportunidad a las redes sociales. ¿Cómo sientes que va a evolucionar todo este proceso en todos los aspectos?

“En toda transformación hay pérdidas y ganancias. Sacrificamos ciertos valores a cambio de otros. En el caso, por ejemplo, de la comunicación es obvio que tendemos hacia nuevos modelos. Las estructuras piramidales de los medios de comunicación tienden a democratizarse en esos sistemas más abiertos de internet pero, por el contrario, lo que podría ser la calidad informativa, las garantías de una cierta veracidad o de un rigor periodístico también se diluyen, por lo tanto habrá que encontrar unos equilibrios.

“Creo que nos falta tal vez un poco de perspectiva para poder darnos cuenta de cómo se entablan estos ajustes y regulamos un sistema que implique mejoras básicamente para los ciudadanos. Frente a la crisis del periodismo en general o de la centralización de los grandes grupos editoriales, no sé si en México pero en Europa hay ahora un gran debate por la prensa gratuita, la que se autofinancia a través de la publicidad y se distribuye gratuitamente o el hecho de que a través de internet, muchos periódicos cuelguen sus versiones electrónicas también de manera gratuita, es decir, hay un debate sobre cómo pagar el trabajo del periodista, qué valor tiene la información para el usuario, y todo eso va a condicionar lógicamente el tipo de producto periodístico final.

“Hay una anécdota que a mí me parece para los fotoperiodistas muy significativa: un periódico de Hong Kong, hace unos años, despidió a una plantilla de media docena de fotógrafos profesionales, de reporteros que les daban la información local y, a cambio, repartió cámaras digitales baratas entre los repartidores de pizzas. La razón era muy sencilla y es que era más fácil enseñar a tomar fotos a los repartidores de pizzas que, con su habilidad, sorteando el tráfico infernal de Hong Kong, podían llegar a la noticia en el momento, que enseñar a los fotógrafos profesionales a manejar una motocicleta. Ante situaciones así, los fotógrafos nos rasgamos las vestiduras y decimos ‘cómo puede ser que se renuncie a la experiencia, a la capacidad, al aprendizaje de estos profesionales’, pero a lo mejor para los editores de este periódico era mucho más sensato una fotografía de calidad regular pero de un hecho que aconteció, que no la hipotética maravillosa fotografía que nunca se llegó a realizar porque el fotógrafo nunca llegó a tiempo.

“Casos así hay muchos. Por ejemplo, en la guerra de Irak, la agencia Associated Press despidió a fotógrafos de plantilla y repartió cámaras entre los muchachos árabes que podían pasar al frente enemigo a hacer fotos desde el otro lado y con mucha más facilidad y regresar con imágenes que eran testimonios directos y muy auténticos que no esos fotógrafos corresponsales con todas sus credenciales, premios y reconocimientos, que no podían acceder simplemente por ser occidentales o por ser profesionales de unos medios ideológicamente contrarios. Hay toda una serie de cambios hoy en día con la sociedad digital que hay que tomar en cuenta".

Más que fabricar obras, lo 
importante es prescribir sentidos

“En el mundo del arte evidentemente hay unas revoluciones, yo digo que hay un tsunami en marcha y ay del que no se dé cuenta de que nos viene esa ola gigante porque habrá unas transformaciones fundamentales. Por ejemplo, cada vez la realización física, lo que podría ser la artesanía de la obra, es menos importante. Todos tomamos fotos y, por lo tanto, la realización, la producción no tiene tanta importancia como el sentido que otorguemos a lo que hagamos. Por lo tanto, más que fabricar obras, imágenes, lo que sea, lo importante hoy en día es prescribir sentidos, dar sentido a las cosas, y eso hace que ya ni tan siquiera sea necesario tomar fotografías. Podemos enfrentarnos a esa acumulación de imágenes que ya existen y plantearnos una actitud de reciclaje, de desbrozar, de elegir el grano de lo que es la paja, y dar unos significados, armar con esas imágenes ya existentes un tipo de trabajo novedoso.

“No hay ninguna parcela de la actividad humana que no se haya visto afectada en profundidad por la revolución digital: las comunicaciones, la sanidad, en fin, el mundo es distinto…"

Un agradecimiento a Rosa María López
El libro, por ejemplo…

“…efectivamente, la cultura, los viajes, el turismo, la arquitectura. Hoy la experiencia de la realidad virtual se está cada vez más implantando como algo natural, incluso a nivel doméstico. Nosotros conectamos nuestras computadoras con Google Street View o Google Earth; podemos tener una noción de cualquier punto del planeta con un grado de detalle y de resolución absolutamente impensable. Hay todo este tipo de tecnologías, muchas de ellas de origen militar o científico que cada vez más se ponen al alcance del público y proporcionan una experiencia de espacio, de tiempo, de todo, completamente distinta”.

¿Crees que en el futuro puede haber una convivencia entre las formas tradicional y digital?

“Creo que, normalmente, los medios lo que hacen es acomodarse, es decir, aparece un nuevo medio y los antiguos no desaparecen, pero tienen que reconocer la presencia de este nuevo inquilino y esto hace que deban buscar sus espacios donde su actividad seguirá teniendo sentido.

“A veces me preguntan: ¿ha muerto la fotografía analógica? Mi respuesta es no, siempre habrá quien la siga practicando. Es simplemente que, por ejemplo, en términos de locomoción, si yo tengo que ir a Veracruz pues tomaré un automóvil, no iré a caballo; iré a caballo cuando quiera hacer deporte, el automóvil no ha aniquilado la posibilidad del caballo, aquellos que quieran seguir practicando la equitación o la hípica pueden seguirlo haciendo. O sea que será una minoría en función a lo mejor no del tema de la locomoción, del viaje, sino del tema del deporte, del placer o de lo que sea.

“En función de determinadas necesidades, utilizaremos una tecnología u otra. Esto no quiere decir que las tecnologías que nos han precedido vayan a desaparecer. En el ámbito de la fotografía, por ejemplo, sigue habiendo algunos fotógrafos, poquísimos, que siguen practicando daguerrotipo, una técnica complicada y tal, la primera en la historia de la fotografía, pero, bueno, por qué no recuperar esa técnica aplicándola con conceptos contemporáneos, es una posibilidad. Se trata de saber utilizarla cuando los valores del proceso la hagan útil, la hagan conveniente”.

martes, 9 de noviembre de 2010

Xalapa y Flandes, unidos por el cine


Aunque sin mucha publicidad, acaso con el sigilo que aconseja la falta de recursos, este sábado 13 de noviembre da inicio un inusual ciclo cinematográfico, el II Festival de Cine Latinoamericano de Flandes, que este año se realiza de manera simultánea en Bélgica y en nuestra bella Xalapa.

Según sus organizadores, este festival es una propuesta visual con fuertes contenidos sociales, que representa una mirada hacia y desde América Latina, y que apunta a la recopilación y difusión de trabajos de realizadores independientes latinoamericanos.

Para esta ocasión se ha programado la proyección de documentales y películas de ficción realizadas entre 2008 y 2010, en que se abordan temas que son tan caros para los latinoamericanos, como la violencia que ha extendido sus escenarios a todos los ámbitos y se ha recrudecido incluso en los hogares; la miseria crónica de millones de familias que viven en el filo de la supervivencia, la alegría que siempre surge como contrapunto de una realidad que se resiste a ser complaciente.

En su edición inaugural, en 2009, el festival proyectó 63 películas en Lovaina y Amberes, 15 de las cuales fueron presentadas por sus directores, y entregó premios en metálico, estatuillas y diplomas.


En su segunda edición ha buscado cruzar el océano para tener contacto con el territorio que es tema y pretexto, y Xalapa se convierte este año en la primera subsede, aunque en espacios todavía considerados marginales, como el Aula Clavijero de la UV y el Puente Xallitic, además de El Ágora de la Ciudad, lo que puede decir una de dos cosas (o las tres): dificultad para conseguir espacios más apropiados para disfrutar del cine, interés por mostrarlo en espacios alternativos en que aún el que no es cinéfilo puede quedarse a ver el espectáculo o –tercera opción– las dos cosas a la vez.

Y se ha añadido algo que se estila en todo festival: la participación de los xalapeños en la selección del filme que, a su juicio, deberá llevarse el premio del público, para ser entregado el día de la clausura en la sede principal, Amberes.

Con ello, no sólo Bélgica sino particularmente su región flamenca, busca crear lazos de interculturalidad con América Latina, aprovechando las herramientas visuales (cine y video).

miércoles, 13 de octubre de 2010

La vocación cultural de Xalapa


A principios de su deplorable gobierno, el alcalde David Velasco Chedraui tuvo la extravagante idea de convertir a Xalapa en un punto dentro de los circuitos de turismo religioso del país, poniendo como estandarte al en ese entonces recién santificado Rafael Guízar y Valencia.

La parafernalia puesta en juego a manera de tentarle el agua a los camotes provocó reacciones inmediatas de quienes vieron en ello no sólo una tontería sino la manera más frívola de trastocar el carácter laico del Estado y el gran aporte de los liberales veracruzanos.

El tema que más erizó los pelos aún de los más calvos oponentes fue la intención de sembrar una enorme escultura del santo en el centro de la Plaza Lerdo, nombrada así en memoria del liberal xalapeño Sebastián Lerdo de Tejada, Presidente de la República de 1872 a 1876.

Lerdo apoyó y fortaleció la aplicación de las leyes de reforma expedidas por el presidente Benito Juárez en Veracruz, que limitaban el fuero del que gozaba el clero, nacionalizaban los bienes eclesiásticos e instauraban el registro civil. Además, una ley con su nombre obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas a vender casas y terrenos.

Hoy olvidada en las jardineras del distribuidor vial de las inmediaciones de la plaza comercial Américas, la estatua de Rafael Guízar y Valencia hubiera sido una bofetada al histórico pensamiento liberal de los veracruzanos y, particularmente, de los xalapeños.

Por fortuna, la iniciativa no prosperó, pero tampoco ha prosperado la idea de convertir a la capital de Veracruz en un centro de atracción para la enseñanza, creación y disfrute de las manifestaciones artísticas.

Ninguna instancia pública ha emprendido acciones de coordinación para aprovechar la real vocación de nuestra ciudad, una vocación de décadas. Gracias a administraciones estatales y universitarias lejanas en el tiempo, la capital veracruzana es reconocida en el país y el extranjero como un verdadero centro cultural, pero poco se colabora para hacer realidad esa imagen.

Desde la actividad musical y editorial, la mayoría impulsada por la UV, hasta la proliferación de grupos independientes que están haciendo propuestas interesantes en las artes escénicas, pasando por la formación profesional de ejecutantes y artistas plásticos, Xalapa tiene todo para convertirse en un centro de atracción nacional e internacional en el área cultural y, de paso, convertirse en un destino turístico especializado.

A diferencia de otras ciudades que han logrado ese carácter, como Guanajuato con su Festival Internacional Cervantino, Xalapa puede no depender exclusivamente de espectáculos foráneos para contar con una oferta amplia y diversificada para miles de visitantes.

miércoles, 9 de junio de 2010

De primera, nuestra velocidad de descarga



Ya hemos dicho que la velocidad de descarga en México es de primera… sí, pero porque otros países ya pueden subirla hasta quinta.

Recientemente, la prensa nacional e internacional se refirió a un estudio realizado por la empresa OOkla en todo el mundo, en que es posible comparar los niveles de servicio tan diferenciados entre naciones y continentes e, incluso, entre ciudades del mismo país.

México ocupa el lugar 90 en el ranking mundial. Nuestra conexión promedio es de 2.25 Mbps, lo que nos hace ver rezagados incluso frente a países que uno imaginaría más a la cola en los niveles de desarrollo como Jamaica y Ghana.

Hay que considerar al número uno de la lista, Corea del Sur, cuya velocidad media de conexión es de 34.3 Mbps y de nuestro vecino del norte, Estados Unidos, también rezagado en el puesto 26, pero que cuenta con 10.15 Mbps, para dimensionar el sitio en que estamos.

Decir 2.25 Mbps puede decir mucho o nada si no tomamos en cuenta que el promedio mundial de velocidad de descarga de la ADSL (Línea de Suscriptor Digital Asimétrica, por sus siglas en inglés) es de 7.70 Mbps.

Y ya sabemos cómo se la gastan coreanos, letones (24.41), moldavos (21.63), japoneses (20.43), suecos (19.95), rumanos (18.60), búlgaros (17.63) y holandeses (17.09), que ocupan los ocho primeros lugares en el ranking mundial.

Mal de muchos, consuelo de tontos. Nos queda el recurso, en efecto, de vernos en el espejo de países con circunstancias realmente difíciles en todos los índices de desarrollo, para no sentirnos mal.

Según este mismo estudio, los últimos sitios los ocupan Haití (145), con una conexión promedio de descarga de 0.61 Mbps; El Salvador (146), con 0.56 Mbps; Afganistán (147), con 0.53; Mali (148), con 0.50; Guatemala (149), con 0.47; Zimbabwe (150), con 0.46; Yemen (151), con 0.44, y Zambia (152), con una velocidad de descarga de 0.26 Mbps.

¿Cómo estamos en el ámbito nacional?

Los mejores lugares para descargar desde una conexión a internet fueron Huixquilucan, en el estado de México, con 4.49 Mbps; Zamora, Michoacán, con 3.99; Ajijic, Jalisco, con 3.79; León, Guanajuato, con 3.39 Mbps, y, ¡oh, gratísima sorpresa!, Xalapa, con 3.07 Mbps.

¿Quiere saber cuáles son las poblaciones con peor conexión?

No lo va a creer: Monterrey, Nuevo León (lugar 25), con una velocidad de descarga de 2.21 Mbps; Cuautitlán, Estado de México (26), con 2.20; Ciudad de México (28), con 2.19; Pachuca, Hidalgo (29), con 2.16, e Iguala, Guerrero (30), con 2.16 Mbps.

Pero si nos parece deficiente la velocidad de conexión de estas zonas urbanas, es fácil imaginar los niveles deplorables que pueden obtenerse en las zonas rurales en que no es posible la conexión ADSL y que deben utilizar antenas satelitales para contar con internet, con los consabidos altibajos y súbitos cortes.

De ahí que no sea sorprendente que México esté en la retaguardia de los demás países de la OCDE, con una tasa de 9.5 suscriptores de Internet por cada 100 habitantes, cuando España, Japón, Estados Unidos o Francia tienen tasas superiores a 20 suscriptores por cada 100, según datos proporcionados por el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Juan Molinar Horcasitas, para quien otras de las razones de este rezago son los altos costos en el uso de Internet y la falta de infraestructura en regiones apartadas del país.

De ahí que la propuesta veracruzana en el marco de la Red Nacional del Conocimiento sea innovadora y pertinente, porque los próximos años el estado vivirá uno de los movimientos más avanzados en cuanto a la utilización de las tecnologías de información y comunicación en los procesos educativos.

Y ya veremos cuántas otras aplicaciones en apoyo a la educación puede experimentar Veracruz y el país si pronto son asignadas la instalación y operación de redes de fibra óptica.

sábado, 27 de febrero de 2010

Los espacios derrotados


Hace años que Xalapa vive un creciente deterioro de sus espacios públicos. Inundados por vendedores, señalizaciones imprudentes y obras invasivas y de mal gusto –la mayoría inconclusas–, los espacios destinados tradicionalmente al disfrute del tiempo libre, tanto abiertos como cerrados, son presa de la abulia y el olvido de los funcionarios, la imprudencia del ciudadano y el abuso del comercio fijo disfrazado de ambulante.

En nuestra ciudad, el peatón es visto como el desgraciado que ha sido expulsado del paraíso automotor. Las aceras son acotadas por cabinas telefónicas, postes, señales de tránsito, semáforos, accesos a estacionamientos públicos y privados, automóviles aparcados, tenderetes instalados para la eternidad, vendedores y mendigos tendidos en el suelo, que obligan al caminante a bajar al arroyo vehicular.

Las calles son verdaderos pasos de la muerte, muchas de ellas sin marcación de cebra para el cruce peatonal y con semáforos que nunca dan tregua al tráfico de vehículos para permitir el trasiego de los de a pie.

Si eso ocurre en las calles, algo igualmente grave sucede en parques, jardines, teatros, salas y paseos citadinos.

¿Acaso no le ha tocado ver cómo circulan vehículos por los andadores del Paseo de los Lagos sin que ninguna autoridad esté ahí para impedirlo?

¿No le ha molestado que en ese mismo sitio pasen meses y el supuesto mirador sobre Atletas siga resguardado por un muro de madera porque el ayuntamiento no ha tenido la destreza para conseguir recursos que permitirían la conclusión una obra de remodelación que, por otra parte, sólo ha afeado el acceso al paseo?

¿No le preocupa que los juegos infantiles montados hace años a la orilla del estuario estén en tan mal estado que en lugar de diversión pueden ser la causa de un accidente fatal, y que la malla ciclónica esté a punto de colapsar?

Para colmo, hace meses que se construyen unas cabinas que auguramos serán rentadas a comerciantes para obstaculizar el libre y seguro paso de los visitantes.

Sitios que no dejan huella

Se deshumaniza nuestra ciudad mientras un junior se hace pasar por alcalde, sin dimensionar que pudo haber hecho un gran aporte al sitio donde nació, donde su familia comenzó a fraguar su enorme fortuna y de donde sigue obteniendo pingües ganancias.

Pero no sólo hemos sido víctimas de una administración municipal frívola, cuya cabeza prometió en campaña destinar más presupuesto a la cultura y las artes y que no ha logrado siquiera que los espacios municipales cuenten con una programación interesante de espectáculos.

Tampoco las instancias culturales del gobierno estatal (como el IVEC) y de la Universidad Veracruzana, han logrado rescatar y aprovechar espacios que permitirían a los xalapeños y visitantes olvidarse de la caótica trama vehicular que amenaza con llenar de piedritas hasta la vesícula del más ducho en las artes de la meditación.

Siendo un espacio extraordinario para la recreación sana y el disfrute de las manifestaciones artísticas y culturales, el Paseo de los Lagos ha sido olvidado incluso por la Universidad Veracruzana.

Cuando se anunció que la Casa de Artesanías, rebautizada con el mote de Casa del Lago, había sido donada a la UV y en ese mismo sitio tuvo lugar la pasada Feria Internacional del Libro Universitario, muchos nos llenamos de júbilo porque por fin se armaría una verdadera zona para la enseñanza y exposición de la cultura y las artes.

No ha sido así. El edificio se mantiene cerrado y sin actividad cultural alguna. Parece como si hubiera una maldición sobre el cascarón de la antigua fábrica.

Pero como el Paseo de los Lagos, sitios como el Parque de los Berros y el Parque Juárez son invadidos por la basura, el comercio ambulante, la mendicidad y los degradantes espectáculos de una filantropía abiertamente electoral que pone a concursar a los necesitados por utensilios que después pagarán con votos en las urnas, cuando sus acciones debieran realizarse en la privacidad para evitar le vergüenza colectiva, propia y ajena.

La remodelación del Teatro J.J. Herrera ha pasado desapercibida porque no hay quien lo convierta en un espacio compatible con su propósito, mientras la tan anunciada sala de conciertos para la Orquesta Sinfónica de Xalapa, en el Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte, lleva meses exponiendo sus desnudos muros a la lluvia, el viento y el sol, sin la mínima esperanza de que algún día pueda ser llamada la piedra de toque de la celebración onomástica de Independencia y Revolución.

¿Nadie entiende la vocación de la ciudad?

Hasta el momento, ninguna de las instancias públicas ha emprendido acciones de coordinación para aprovechar la real vocación de Xalapa, una vocación de décadas.
Gracias a administraciones estatales y universitarias lejanas en el tiempo, la capital veracruzana es reconocida en el país y el extranjero como un verdadero centro cultural, pero poco se colabora para hacer realidad esa imagen.

Desde la actividad musical y editorial, la mayoría impulsada por la UV, hasta la proliferación de grupos independientes que están haciendo propuestas interesantes en las artes escénicas, pasando por la formación profesional de ejecutantes y artistas plásticos, Xalapa tiene todo para convertirse en un centro de atracción nacional e internacional en el área cultural y, de paso, convertirse en un destino turístico especializado.

A diferencia de otras ciudades que han logrado ese carácter, como Guanajuato con su Festival Internacional Cervantino, Xalapa puede no depender exclusivamente de espectáculos foráneos para contar con una oferta amplia y diversificada para miles de visitantes. El problema es que no ha habido una iniciativa gubernamental que haga posible este propósito, lo que difícilmente pueden lograr por su lado la UV o el ayuntamiento.

Se ha insistido en crear un festival en un sitio sin esas características e, incluso, sin la infraestructura turística necesaria como el del Tajín, que ha representado la erogación de fuertes sumas de dinero desde la administración alemanista, pero no se destina siquiera tiempo y creatividad para hacer algo parecido en Xalapa. Lo más cercano a ello que se la ha ocurrido al alcalde xalapeño ha sido un miserable carnaval que sólo ha servido para incrementar las ventas de las empresas cerveceras.

Festivales como Junio Musical se ha convertido en un mero trámite burocrático con que el director de Difusión Cultural de la UV, Manuel Zepeda Ramos, justifica su oprobiosa presencia en ese ámbito universitario, cada vez más al borde de la desgracia y del kitsch.

En cambio, ha sobrevivido el Festival de Jazz (Jazzfest) y ha surgido con inusual entusiasmo el JazzUV, gracias a iniciativas bien intencionadas de los propios artistas, que ya han convertido a nuestra ciudad en la meca de la enseñanza en ese género musical. ¿Por qué no aprovecharlo?