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viernes, 31 de enero de 2014

¿Metro para Xalapa?

Ni desmesurado ni irrealizable, sino todo lo contrario. En efecto, lo que ayer dejaron entrever los alcaldes de Xalapa y Banderilla, con el liderazgo de Américo Zúñiga, como un posible proyecto metropolitano para la utilización de la vía férrea entre Banderilla y Pacho Viejo como una forma alternativa para la movilidad urbana entre tres municipios conurbados, es un proyecto largamente acariciado por autoridades y pobladores.

De norte a sur, de Banderilla a Pacho Viejo, cruza la vía férrea.
Si la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la empresa propietaria de la ruta del DF al sureste del país logran un paso alternativo del ferrocarril que no cruce por la ciudad, lo que les redituaría en una reducción en tiempo y distancia, el actual trazo de la vía férrea está ni mandado a hacer para convertirse en una forma alternativa de transporte urbano.

Y es que el proyecto de reconvertir el tramo de 19.5 kilómetros permitiría utilizar casi medio millón de metros cuadrados de derecho de vía para ayudar a resolver uno de los más graves problemas que aquejan a la ciudad, el transporte público, cada vez más ineficiente, contaminante y caro, que afecta a miles de habitantes de la zona metropolitana tanto en su bolsillo como en tiempo de traslado e, incluso, podría ser una alternativa al uso del automóvil que ha convertido a Xalapa en la zona más densamente poblada de automotores en todo el país, arriba incluso de la ciudad de México.

Y el proyecto no es nuevo, aunque es posible que el nuevo periodo de gobierno municipal de cuatro años permita hacerlo realidad; para ello, hace falta la conjunción del gobierno estatal, los ayuntamientos involucrados y la gestión adecuada de recursos del Fondo Metropolitano del gobierno federal.

Este jueves 30, los alcaldes de Xalapa y Banderilla, Américo Zúñiga Martínez y Esteban Acosta Lagunes, junto con funcionarios de transporte ferroviario de la SCT y de la empresa Kansas City Southern, hicieron un recorrido por este circuito, para analizar la viabilidad de un proyecto que beneficiaría a habitantes de Banderilla, Coatepec, Jilotepec, Xalapa y Rafael Lucio, y que demandaría obras de desfogue de automóviles en cruces importantes.

Según la información proporcionada por el ayuntamiento xalapeño, los puntos más significativos del trayecto, que tiene como inicio la antigua estación de Banderilla, son La Calera, el cruce de la avenida México en la colonia Revolución, el puente de la avenida 21 de marzo en el bulevar Xalapa-Banderilla, la antigua estación del tren en Xalapa, el cruce de la avenida Jardines de Xalapa, Plaza Cristal, los puentes de la avenida Lázaro Cárdenas, avenida Veinte de Noviembre (por Caxa), avenida Rébsamen y Murillo Vidal, y la entrada a la colonia Emiliano Zapata, para rematar en la estación de Pacho Viejo, en el municipio de Coatepec.

¿Se avanzará en el proyecto?

Por el momento es solo una idea, que no es nueva. Con anterioridad se ha pensado en esta interesante ruta ferroviaria como un circuito de transporte suburbano que, pese a la necesidad de invertir en infraestructura que permita el cruce de avenidas mediante puentes vehiculares, constituye una vía abierta.

Es cierto que se tendría que reubicar a familias que se encuentren dentro del derecho de vía, y que deberá incluir el diseño de una empresa (paraestatal o privada) que explote el medio de transporte, invierta en la reingeniería de los circuitos y en la adquisición de los trenes. Pero ofrece la ventaja de no afectar construcciones ya hechas, como ha ocurrido cuando se abren nuevas avenidas sobre áreas pobladas.

El 8 de octubre de 2009, el entonces alcalde xalapeño, hoy diputado local David Velasco Chedraui, acudió junto con sus colegas de Coatepec, Sergio Ramírez Cabañas, y de San Andrés Tlalnelhuayocan, Nicolás Fernández, a reunirse con los diputados federales Alma Carolina Viggiano Austria y Luis Videgaray Caso, presidentes en ese entonces de las comisiones de Desarrollo Metropolitano y de Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso de la Unión, respectivamente, para presentar los proyectos de cinco obras.

Tales proyectos eran el rastro metropolitano, dos plantas de tratamiento de aguas residuales, el relleno sanitario común y el tren suburbano. En total, la inversión que gestionaban era de 450 millones de pesos. Si no me equivoco, las únicas obras para las que se obtuvieron recursos federales en aquel momento fueron las plantas de tratamiento.

Junto con los alcaldes, estuvieron presentes en la reunión los entonces diputados federales Ricardo Ahued Bardahuil y Silvio Lagos Galindo (miembro, por cierto de la comisión presidida por el actual secretario de Hacienda y Crédito Público).

¿Qué significaría cristalizar el proyecto?

De entrada, colocar en la historia de la entidad tanto al gobernador Javier Duarte de Ochoa como al alcalde Américo Zúñiga, por lograr la realización de una obra innovadora, convertir un paso riesgoso del ferrocarril en una solución importante al problema del transporte y la vialidad en la capital del estado, e incorporar a Veracruz entre los estados con sistemas de transporte urbano de avanzada.

Lo que no se pudo hacer en la conurbación Veracruz-Boca del Río cuando los alcaldes de ambos municipios eran del mismo partido que el que gobierna el estado, donde se proyectaba la implantación de un metrobús, se podría hacer en Xalapa.

La posibilidad de poner en marcha un sistema de transporte de tramos largos, junto con un reordenamiento de las rutas de autobuses, permitiría contener la creciente contaminación ambiental, una mejor vialidad y la posibilidad de bajar los gastos a miles de trabajadores que deben perder gran parte de sus salarios en un pésimo servicio de autobuses.


Ojalá que avance el proyecto.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La vocación cultural de Xalapa


A principios de su deplorable gobierno, el alcalde David Velasco Chedraui tuvo la extravagante idea de convertir a Xalapa en un punto dentro de los circuitos de turismo religioso del país, poniendo como estandarte al en ese entonces recién santificado Rafael Guízar y Valencia.

La parafernalia puesta en juego a manera de tentarle el agua a los camotes provocó reacciones inmediatas de quienes vieron en ello no sólo una tontería sino la manera más frívola de trastocar el carácter laico del Estado y el gran aporte de los liberales veracruzanos.

El tema que más erizó los pelos aún de los más calvos oponentes fue la intención de sembrar una enorme escultura del santo en el centro de la Plaza Lerdo, nombrada así en memoria del liberal xalapeño Sebastián Lerdo de Tejada, Presidente de la República de 1872 a 1876.

Lerdo apoyó y fortaleció la aplicación de las leyes de reforma expedidas por el presidente Benito Juárez en Veracruz, que limitaban el fuero del que gozaba el clero, nacionalizaban los bienes eclesiásticos e instauraban el registro civil. Además, una ley con su nombre obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas a vender casas y terrenos.

Hoy olvidada en las jardineras del distribuidor vial de las inmediaciones de la plaza comercial Américas, la estatua de Rafael Guízar y Valencia hubiera sido una bofetada al histórico pensamiento liberal de los veracruzanos y, particularmente, de los xalapeños.

Por fortuna, la iniciativa no prosperó, pero tampoco ha prosperado la idea de convertir a la capital de Veracruz en un centro de atracción para la enseñanza, creación y disfrute de las manifestaciones artísticas.

Ninguna instancia pública ha emprendido acciones de coordinación para aprovechar la real vocación de nuestra ciudad, una vocación de décadas. Gracias a administraciones estatales y universitarias lejanas en el tiempo, la capital veracruzana es reconocida en el país y el extranjero como un verdadero centro cultural, pero poco se colabora para hacer realidad esa imagen.

Desde la actividad musical y editorial, la mayoría impulsada por la UV, hasta la proliferación de grupos independientes que están haciendo propuestas interesantes en las artes escénicas, pasando por la formación profesional de ejecutantes y artistas plásticos, Xalapa tiene todo para convertirse en un centro de atracción nacional e internacional en el área cultural y, de paso, convertirse en un destino turístico especializado.

A diferencia de otras ciudades que han logrado ese carácter, como Guanajuato con su Festival Internacional Cervantino, Xalapa puede no depender exclusivamente de espectáculos foráneos para contar con una oferta amplia y diversificada para miles de visitantes.

lunes, 12 de abril de 2010

Espacios derrotados, ¿espacios atendidos?


En febrero pasado, dedicamos un comentario al grave deterioro que sufren los espacios públicos en Xalapa. Varias observaciones recibidas de lectores y amigos resultaron más incisivas.

La opinión reiterada es que, para fortuna de la ciudad, sus pobladores y sus visitantes, el alcalde David Velasco Chedraui no tendrá más tiempo para intervenir en áreas de esparcimiento que han quedado olvidadas.

Si el equipo de inexpertos diseñadores urbanos que impuso la transformación de la imagen en el acceso al Paseo de los Lagos tendrá a su cargo los demás proyectos, más valdría que le bloquearan todo género de inversiones.

Xalapa y su paseo no se merecen ese resumidero escalonado, plagado de tubos y carente del menor vestigio vegetal, que el ayuntamiento construyó, con recursos etiquetados del gobierno federal, pensando que serían las gradas para espectáculos pueblerinos.

Las lámparas plantadas en el primer descanso, deterioradas a estas alturas, parecen haber surgido de una imaginación febril pero carente del más básico sentido de buen gusto y ánimo de posteridad, porque los tubos verticales coronados con lámparas ahorradoras no durarán ni lo que resta del trienio.

A la luz de los mencionados adefesios, todo visitante puede observar cómo los dos pequeñísimos contenedores de basura que el propio ayuntamiento ha colocado son rebasados, pidiendo prestado espacio en el piso para adornar con los desechos restantes sin que ningún empleado municipal esté presto a desahogarlas.

De ahí mismo comentamos el poco provecho que se obtiene de unas extraordinarias instalaciones, la ex Casa de Artesanías, hoy en manos de la Universidad Veracruzana bajo un nuevo nombre (Casa del Lago), pirateado de la UNAM, institución que hace ya muchas décadas hace florecer la cultura y las artes en la casona ubicada en el Bosque de Chapultepec, durante muchos años dirigida por el escritor y melómano veracruzano Juan Vicente Melo.

¿Por qué no se le ha puesto Casa de los Lagos? Todavía tiene tiempo la rectoría de rectificar.