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miércoles, 12 de enero de 2011

Reconstrucción y calidad educativa, los primeros compromisos en Veracruz

En Veracruz, 2 millones 337 mil 280 alumnos de educación básica regresaron del periodo vacacional (que dio inicio el 22 de diciembre, si bien muchas escuelas ya no laboraron desde el 20).

Para el gobernador Javier Duarte de Ochoa, la bienvenida a los estudiantes le significó su primer evento de cara al sistema educativo veracruzano, si bien la designación del titular de la Secretaría de Educación, en la persona del ex diputado federal Adolfo Mota Hernández, supuso muchos mensajes sobre lo que espera y le representa este importante sector.

Se ha referido, rodeado de todos los dirigentes de los sindicatos magisteriales, a dos puntos muy importantes: reconstrucción e impulso a la calidad.

Ya sabemos que muchos planteles educativos del centro y sur del estado fueron afectados por dos fenómenos meteorológicos (Mathew y Karl) que impactaron nuestro territorio en el ocaso del gobierno fidelista.

Sus efectos generan que cientos de niños que han regresado de sus vacaciones todavía encuentren sus aulas dañadas cuando no totalmente destruidas, lo que les está obligando a tomar sus clases en condiciones adversas e, incluso, en sitios alternos. De ahí que Duarte de Ochoa se haya comprometido a meter el acelerador en el proceso de reconstrucción de planteles dañados

Para reforzar su mensaje sobre la necesidad de mejorar significativamente la calidad de la educación, al menos en el nivel básico, Duarte reunió en el acto de reinicio de labores escolares a la representación de prácticamente todas las organizaciones gremiales de los trabajadores de la educación, sin cuyo concurso todo esfuerzo en este tenor es prácticamente vano.

En el inicio del actual gobierno, el SNTE quiso las posiciones más importantes, comenzando por la titularidad de la SEV, en cobro por el apoyo que brindaron al triunfo de la alianza que postuló a Javier Duarte de Ochoa. No lograron la perla de la corona, pero sí otros puntos muy importantes.

Y Duarte ha sabido hacer política en este sentido.

Ha otorgado puestos (no muy significativos por cierto), como el de secretario ejecutivo del Instituto Veracruzano para el Desarrollo Rural (Inveder), a Fernando González Arroyo, ex diputado local y ex dirigente del SNTE, quien era candidateado para la SEV, y el de directora del Instituto de Capacitación para el Trabajo (Icatver), a Zaira Ochoa Valdivia, ex alcaldesa de Huatusco, hija de Rafael Ochoa Guzmán, secretario general del SNTE, y esposa del diputado local por el Partido Nueva Alianza (Panal), Isaac González Contreras.

También ha ratificado las posiciones del magisterio en el organigrama de la SEV, como el de la subsecretaría de Educación Básica, donde se mantiene la maestra Xóchitl Osorio.

Pero, al parecer, el nuevo gobernador de Veracruz piensa que lo mejor es que cada quien se dedique a lo suyo: el gobierno a gobernar y los sindicatos magisteriales a defender los derechos de quienes se dedican a educar.

Por supuesto que el magisterio recibirá beneficios. Uno de ellos es el relacionado con el crecimiento en el número de escuelas de tiempo completo, que permitirá a los sindicatos fortalecer su membresía; otro, el de la mejora en la infraestructura de los espacios educativos.

Desde su toma de protesta, el gobernador Duarte anunció la creación de 700 planteles que funcionarán ocho horas seguidas, de las ocho de la mañana a las seis de la tarde, en este modelo implantado por la SEP en 2007 y que incluyó a Veracruz desde su primera etapa.

No obstante, Duarte insiste en elevar la calidad educativa y uno de los pasos necesarios es profesionalizar a los maestros, dotarles de herramientas, conocimientos y habilidades para que realicen mejor sus tareas en las aulas. Y ya se sabe que, siendo una decisión particular de cada mentor tomar cursos de actualización, aún eso sería imposible si existiera la oposición de los sindicatos.

Además de la ampliación del número de planteles en el programa de escuelas de tiempo completo, Duarte mantuvo su compromiso de fortalecer otros programas, como el de escuela multigrado, la red estatal del conocimiento y los consejos de participación social que ayudarán mucho en el tema que también entró en funcionamiento con el retorno a clases: los Lineamientos Generales para el Expendio y Distribución de Alimentos y Bebidas en los Establecimientos de Consumo Escolar, o lo que es lo mismo: las medidas contra alimentos chatarra en escuelas.

En fin, que la máquina educativa del nuevo gobierno ha empezado a moverse.

Fotos:

1. Javier Duarte de Ochoa, Gobernador de Veracruz.
2. Zaira Ochoa Valdivia toma posesión como directora del Icatver, ante el titular de la SEV, Adolfo Mota.
3. Xóchitl Osorio Martínez, subsecretaria de Educación Básica.

jueves, 2 de diciembre de 2010

SEV: Los nuevos rostros

Ya hemos dicho que Adolfo Mota Hernández, nuevo titular de la SEV deberá apuntalar su equipo cercano de colaboradores, con profesionistas capaces de dar golpes de timón en materia de innovación y calidad educativa, porque en los puestos formales de subsecretarios generalmente arriban personajes surgidos al calor de las negociaciones políticas.


Aunque al momento de escribir estas líneas no había confirmación oficial, prácticamente han sido definidos los funcionarios que estarán a cargo de las subsecretarías de la SEV.

En la subsecretaría de Educación Básica, era casi segura la incorporación del exdiputado local y exdirigente de la sección 32 del SNTE, profesor Fernando González Arroyo, quien había sido apuntalado para llegar al puesto que hoy ocupa quien durante su gestión como diputado federal propuso diversos puntos de acuerdo a favor de la educación en Veracruz.

Sin embargo, varios consideraban que era posible que se mantuviera en el puesto la maestra Xóchitl Osorio.

Para nadie en la SEV es un secreto que la de Educación Básica es la única subsecretaría que cuenta con poder y manejo presupuestal.

De ahí que las otras dos carteras constituyan meros escaparates políticos.


A la subsecretaría de Educación Media Superior y Superior, en sustitución de Rafael Ortiz Castañeda, arriba Denisse Uscanga Méndez, quien una vez en el cargo constatará que le iba mejor en su anterior puesto como directora general de Bachillerato, al menos en lo que a manejo presupuestal se refiere.

Lo mismo le sucederá a Nemesio Domínguez Domínguez, exdiputado federal con una larga trayectoria política en el PRI, y administrativa en el DIF estatal, quien sustituirá a Domingo Alberto Martínez Reséndiz en la subsecretaría de Desarrollo Educativo, donde poco podrá hacer si no negocia adecuadamente el destino de recursos a proyectos que tienen que ver con la labor editorial y cívica de la SEV.

En sustitución de Edgar Spinoso Carrera, quien se desempeñaba como Oficial Mayor de la SEV y ahora es subsecretario de la Secretaría de Finanzas y Planeación, ha empezado a operar Gabriel Deantes Ramos, un colaborador de muchos años del gobernador Javier Duarte.

Hasta donde sabemos, las tareas relacionadas con la difusión de las tareas que desarrolle la SEV estará en manos de un viejo conocido nuestro, el periodista Arturo Reyes Isidoro, con mucha experiencia en la brega de la comunicación, quien sustituye a Rogelio Marín, quien realizó un extraordinario trabajo al lado del exsecretario Víctor Arredondo.

martes, 23 de noviembre de 2010

El SNTE quiere cogobernar Veracruz

Los dirigentes magisteriales están tirando a mansalva; quieren tener una larga navidad, un festín de seis años para hacerse de más poder y dinero, aunque la educación en Veracruz quede tendida en el suelo, catatónica y en estado terminal.


Los opuestos, bendecidos por su hada madrina Elba Esther Gordillo Morales, se han unido en franca cruzada para hacerse de la titularidad de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) y, en el empeño, echan una andanada de disparos de artillería, presionan en lo oscurito y pregonan a los cuatro vientos que sus cuadros garantizan una mejor educación para los veracruzanos.

Quien fuera dirigente de la sección 32 del SNTE de 2002 a 2005, Fernando González Arroyo, apenas en julio pasado se defendía de las acusaciones por malos manejos como presidente de la Junta de Coordinación Política en la Legislatura recién concluida, que le hicieron sus colegas Gustavo Moreno Ramos (exdirigente de la misma sección) y Ernesto Callejas Briones (actual dirigente de la sección 56), hoy diputados locales del Partido Nueva Alianza (Panal), aunque el segundo se ha regresado a atender el pingüe negocio de las cuotas sindicales.

“No soy corrupto ni ladrón”, les respondió entonces González Arroyo. Ahora resulta que los mismos que le atacaban, hoy le brindan su cobijo político para que el gobernador electo Javier Duarte de Ochoa lo nombre titular de la secretaría con mayor presupuesto en la entidad.

¿De quién es la mano que mece la cuna de tan aparentemente dispares orientaciones políticas? Nada menos que de uno de los personajes políticos más influyentes del país, la maestra Gordillo, quien ha sabido reunir mayor poder que durante el régimen de partido único, por su postura discrecional que le permite aliarse con cualquier partido, según las circunstancias y sus intereses.

En Veracruz, por ejemplo, logró con su partido posiciones en el Congreso local y en ayuntamientos, apoyó al candidato panista Miguel Ángel Yunes Linares por medio de la sección 56 y, al mismo tiempo, desplegó la ya débil maquinaria de la sección 32 para apoyar al PRI. Por eso se siente con derecho a negociar la principal perla de la corona para sus huestes.

Para ello se han unido en la batalla, tirios y troyanos. El exdiputado priista Hugo Alberto Vázquez Zárate, exdirigente de la sección 56 del SNTE, también echó el carro antes que los bueyes, y le prendió su veladora a Fernández Arroyo, de quien dijo que debía incluirse en la “terna” por la SEV porque tiene perfil de educador, es una persona muy capaz, conoce la administración pública y tiene tacto para negociar con las organizaciones magisteriales.

Por si no nos habíamos dado cuenta, detrás de los partidos políticos registrados, incluso para el que administran directamente, no existe más fuerza y proyecto que los del grupo que gobierna el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

La Iglesia, en manos de Lutero

Que los maestros sepan de educación porque a ello se dedican, tiene sus matices. Según estudios hechos en el país, incluso por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es claro que la situación formativa de los formadores deja mucho que desear.

Y buena parte de la culpa de ese letargo que presentan miles de profesores de educación básica en materia de actualización e, incluso, de formación, se lo debemos justamente al SNTE y, por extensión, a los cientos de pequeños sindicatos que han proliferado en el país.

El problema no es que un maestro destacado en aspectos docentes y de administración educativa ocupe los puestos directivos en los niveles federal y estatal. No sólo sería deseable, sino necesario.


Lo que está en juego es que quienes buscan ocupar esos puestos, más que docentes involucrados en los procesos educativos, con amplia experiencia y formación, son los dirigentes magisteriales, y particularmente del sindicato creado en 1943 como brazo corporativo del PRI y que afilia a más de millón y medio de trabajadores, lo que lo ha convertido en el más rico y poderoso de México.

Y el punto aquí no es un interés genuino por elevar los niveles de calidad educativa en el país sino de una mayor concentración del poder que permita a los dirigentes magisteriales, no a los maestros a quienes mal representan, amasar fortunas, desplegar sin control sus mecanismos de corrupción y, sobre todo, ser factor político-electoral en el país. Nada de eso tiene que ver con la misión del magisterio y, menos, con la calidad educativa.


Ya Aurora Loyo Brambila, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en un estudio sobre el papel histórico del SNTE, apunta que esta organización cogobierna el sistema de educación básica de México, ha formado su propio partido político, los secretarios de educación de varios estados son exdirigentes magisteriales; varios de sus miembros han obtenidos gubernaturas, diputaciones federales y locales y senadurías, y su apoyo es factor decisivo en los procesos electorales.

Y señala entre sus debilidades, su desinterés por los aspectos profesionales, débil participación de las bases, falta de transparencia en manejo de recursos e imbricación con la autoridad educativa.

El yerno cómodo de Elba Esther Gordillo, Fernando González Sánchez, subsecretario de Educación Básica de la SEP, es apenas uno de los más notorios miembros del SNTE enquistado en la administración educativa de México, porque en casi todos los estados del país, incluido Veracruz, controlan hace tiempo las decisiones tomadas en este nivel de educación.

Recientemente, la OCDE presentó 15 acciones para mejorar el sistema educativo nacional, entre las que destaco las siguientes: definir la enseñanza eficaz de un maestro, atraer a los mejores aspirantes a profesores, fortalecer la formación inicial docente y la selección de maestros, abrir todas las plazas a concurso, crear periodos de inducción y de prueba para nuevos maestros, mejorar el desarrollo profesional y evaluar para ayudar a mejorar.


¿Qué le respondió el SNTE? En primera, que muchas de las propuestas fueron ya hechas por la organización y están plasmadas en la Alianza por la Calidad de la Educación, firmada en mayo de 2008, y luego expían sus culpas repartiéndolas: no hay suficiente financiamiento para la mejora de la calidad en puntos como infraestructura y equipamiento escolar ni para la formación y actualización de los maestros.

En un singular comunicado publicado en su portal en internet, añade: “En materia de recursos, el SNTE plantea generar una sinergia que permita no sólo invertir, sino invertir mejor y con trasparencia (sic), que las entidades utilicen totalmente en la educación los recursos aprobados para este fin en la Cámara de Diputados”. Queda claro que no conocen lo que es transparencia si ni siquiera saben escribirla correctamente.

Se van contra la evaluación de profesores si de ella se deriva separar a quienes no obtengan resultados satisfactorios, porque “no puede haber este tipo de acciones mientras alguna de las partes involucradas en el sistema educativo incumpla con su obligación”.


Y añade: “no se puede cargar toda la responsabilidad de los resultados de las evaluaciones a los docentes, si estos no cuentan con instrumentos de capacitación y un acompañamiento técnico pedagógico pertinente y oportuno así como con la infraestructura y equipamiento que requieren los planteles en este Siglo XXI (sic). Hay que reflexionar siempre en los procesos y no únicamente en los resultados”.

Ni un pequeño asomo de autocrítica. Y son estos dirigentes quienes quiere tomar en sus manos la educación de Veracruz.

Fotos:
1. Elba Esther Gordillo Morales
2. Gustavo Moreno Ramos y Miguel Ángel Yunes
3. Ernesto Callejas Briones
4. Hugo Alberto Vázquez Zárate
5. Fernando González Sánchez