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viernes, 21 de febrero de 2014

La inseguridad, ni a la Iglesia perdona

(Foto: AVC)
Por los altoparlantes de la Iglesia de San Isidro, en Campo Viejo, todos los días se escucha el Ave María de Schubert, a las 12:00 horas. Con ello, los creyentes de esta comunidad de Coatepec buscan invocar la paz y que disminuya la violencia. No ha servido de mucho.

Ayer jueves por la tarde llegaron los feligreses para orar en la capilla. El domingo realizarán una procesión desde el fraccionamiento La Mata que concluirá con una misa en Campo Viejo.

El inusual evento religioso es un acto de desagravio: apenas en la madrugada del lunes 17 de febrero entraron a robar a la iglesia y se llevaron la Hostia Consagrada del Sagrario, y quieren pedir perdón “por este acto irreverente y sacrílego”.

En Veracruz, curas, pastores y feligreses de todas las Iglesias han sufrido en carne propia la violencia que se ceba con todos los sectores de la población. Los religiosos han sido víctimas lo mismo de extorsión que de secuestros y levantones, y están documentados varios homicidios. Según el Centro Católico Multimedial, en un informe publicado en diciembre pasado, el número de asesinatos ha crecido en el actual gobierno federal.

Veracruz se encuentra entre los primeros lugares en que se han registrado asesinatos y secuestros de párrocos y pastores, además de diversos casos de extorsión para el pago de cuotas al crimen organizado.

A finales de 2013, los obispos de Veracruz, Xalapa, Papantla, Orizaba, Córdoba, San Andrés Tuxtla, Coatzacoalcos y Tuxpan expresaron en un mensaje navideño conjunto su preocupación por la existencia de bandas del narcotráfico cada vez más poderosas y un aumento de los secuestros y levantones en diversas regiones de Veracruz.

Pocos días antes, el 29 de noviembre, en Ixhuatlán de Madero, fueron hallados muertos en la sacristía de la parroquia dos sacerdotes; el entonces procurador Felipe Amadeo Flores Espinoza acudió con el titular de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez, al municipio norteño y, tras una eficaz investigación ministerial, pudieron detener a los asesinos.

En septiembre, en Ciudad Isla, un sacerdote fue atacado y herido a machetazos, mientras que en Coatzacoalcos fueron muy sonados los casos de dos pastores protestantes, uno de los cuales fue asesinado, según denunció Guillermo Trujillo, presidente de la Red Evangélica de la entidad.

Los días 16 y 17 de febrero, en el Puerto de Veracruz, la diócesis convocó a sendas misas por la paz.

En el municipio de Martínez de la Torre, en la congregación María de la Torre, pudo ser rescatado el párroco Juan Cornelio, gracias a una rápida movilización policiaca que obligó a sus secuestradores a liberarlo en la carretera rumbo a El Chote.

Veracruz, entre los estados más peligrosos

No es necesario dar más ejemplos sobre el riesgo que sufren los curas y pastores, similar al que sufre la población en general. Lo cierto es que Veracruz se encuentra en el segundo lugar con mayor número de crímenes contra la Iglesia católica, con tres curas asesinados, mismo número que el registrado en Baja California, y solo por detrás del Distrito Federal, donde se han documentado siete homicidios.

Si a esos tres representantes católicos sumamos el caso del pastor evangélico asesinado en Coatzacoalcos en medio de una dura polémica, podremos imaginarnos el clima de violencia que sufren los autodenominados hombres de Dios.

Según el estudio “Creciente agresión contra sacerdotes en México”, de Gustavo Antonio Rangel, la escala de violencia ha ido creciendo. Sus indagaciones apuntan a que durante el sexenio de Ernesto Zedillo fueron asesinados 3 curas; con Vicente Fox, 4, y con Felipe Calderón, 12. Señala, además, que en 2010 más de mil sacerdotes fueron víctimas de extorsión y cerca de 162 párrocos fueron amenazados de muerte.

Todo ello provocó que, en diciembre pasado, el Vaticano expresara un extrañamiento al gobierno mexicano por la violencia contra curas en los estados de Tamaulipas, Veracruz y Michoacán.

El gobierno de Peña Nieto, preocupante

El Centro Católico Multimedial ha preparado un recuento de los agentes pastorales, sacerdotes, religiosos y laicos que han perdido la vida en México, “tan solo por cumplir su compromiso de anunciar valientemente los valores del Evangelio”.

Señala que en los últimos 23 años han sido perpetrados 36 atentados contra miembros de la Iglesia católica mexicana, de los cuales 34 terminaron en homicidio y dos corresponden a sacerdotes desaparecidos. “La lista de los Agentes Pastorales que pagaron con su vida de 1999 a 2013, la encabeza 1 cardenal, 25 sacerdotes, 2 religiosos, 1 Diácono”. Además, cuatro laicos y una periodista católica.

Tan solo en 2013, señala en su reporte, han sido asesinados tres sacerdotes; dos presbíteros se encuentran en calidad de desaparecidos, y se logró rescatar a tres sacerdotes.

Observan con preocupación que en el primer año del gobierno de Enrique Peña Nieto los atentados contra sacerdotes se incrementaron en 67 por ciento, comparado con el primer año del sexenio de Felipe Calderón, que cerró con un alza del 320 por ciento. “De seguir así, se prevé un sexenio aciago para el sector religioso”, señala el documento.           

Los registros del primer año peñista apuntan al asesinato de cuatro sacerdotes y la desaparición de otros dos.

Es tan grave el asunto que, por sexto año consecutivo, México es primer lugar en crímenes de odio contra sacerdotes, religiosos y laicos en América Latina. En cuanto a la extorsión contra religiosos, señala que creció 39 por ciento respecto a 2010, lo que coloca a nuestro país como el más peligroso en el continente. Y es que de mil 53 reportes de intento de extorsión en 2010 contra agentes de pastoral, obispos y sacerdotes, en 2013 se registraban mil 465 hasta el 15 de diciembre.

Añade que los intentos de extorsión han proliferado en estados con mayor inseguridad como Colima, Michoacán, Durango, Tamaulipas, Veracruz, Baja California, Guerrero, Tabasco, DF y Estado de México.

Así las cosas, el Ave María de Schubert puede replicarse en todas las iglesias veracruzanas, y que los creyentes oren por lograr la paz en México.


jueves, 13 de febrero de 2014

Lejos de Veracruz

Lejos del solar jarocho, el presidente Enrique Peña Nieto anunció para este año el inicio de dos magnas obras en materia de comunicaciones para nuestra entidad. El título de esta entrega no buscaba rememorar una de las primeras novelas del escritor español Enrique Vila-Matas.

Como veremos, Peña Nieto ha sido muy cuidadoso en elegir el lugar y la ocasión propicios para remarcar que pronto se aplicarán fuertes inversiones federales para la conversión del Puerto de Veracruz en uno de clase mundial en el Golfo de México, junto con los puertos de Guaymas, en Sonora, y Lázaro Cárdenas, en Michoacán, del lado del Océano Pacífico.

Como parte de su estrategia de fortalecer el área de comunicaciones y transportes, además de la ampliación del Puerto de Veracruz se refirió a una obra que, hace más de tres años, en su primer día como gobernador, Javier Duarte de Ochoa echó a andar o, para ser más preciso, ondeó banderolas para hacer notar que se echaba a andar: la autopista Tuxpan-Tampico, que no tiene nada de avance, pero que ahora será posible si creemos en las palabras del Presidente de la República.

Esta autopista permitirá unir los dos puertos mexicanos más al norte del país del lado del Golfo de México: Tuxpan y Tampico.

El de Tuxpan es considerado el más cercano a la zona metropolitana de la Ciudad de México, en que se concentra buena parte de la industria de la transformación y, particularmente, el sector más dinámico de la economía, el automovilístico, que este año permitió desbancar a Japón, colocando a México en el primer lugar como exportador de vehículos y autopartes hacia los Estados Unidos.

El de Tampico, por su parte, permite la exportación de la producción siderúrgica y de automotores que se realiza en la zona metropolitana de Monterrey y en la región de La Laguna, en que se unen los estados de Durango y Coahuila.

Aunque el presidente Enrique Peña Nieto no ha anunciado inversiones para su modernización, estos dos puertos –junto con el de Veracruz– permitirán agilizar la creciente exportación del centro y centro–norte del país hacia la Costa Este de los Estados Unidos y Europa,.

¿Dónde andaba Enrique Peña Nieto?

En este espacio hemos observado críticamente que, durante sus visitas protocolarias al estado de Veracruz, el presidente Enrique Peña Nieto nunca ha anunciado inversiones federales que beneficien a los más de siete millones de personas que habitamos este alargado territorio.

Que ahora lo haya hecho pero en la Ciudad de México, en ocasión de acudir a la 22 Reunión Plenaria de Consejeros de Banamex, puede tener su significado político. Mire que en estos momentos en que la entidad se debate en medio de una fuerte percepción de violencia que va creciendo en intensidad, y en el que el asesinato del reportero Gregorio Jiménez de la Cruz no es sino el caso más célebre en los medios, le habría caído bien el gobernador Javier Duarte de Ochoa sentir el espaldarazo del jefe del Ejecutivo federal con estos anuncios, aprovechando por ejemplo la inauguración del libramiento de Coatepec que sigue cerrado a la circulación.

Ya hemos dicho en este espacio que no importa desde dónde lo anuncie el Presidente de la República, con tal de que quienes vivimos en este estado nos sintamos atendidos por un gobierno al que le aportamos mucho en términos del Producto Interno Bruto (PIB) y de impuestos y contribuciones, en el marco del pacto federal. Pero habrá quienes atribuyan a esta lejanía un mensaje distorsionado.

Como quiera que lo importante es que lleguen inversiones federales, ante la grave escasez de recursos estatales que ha impedido obras de gran calado, no hay más que sentirse optimista pues, gracias a contar con dos puertos importantes para las exportaciones del país, nos beneficiaremos de grandes flujos de capital a partir de este año.

Peña Nieto dijo ante los banqueros que, gracias a la reforma hacendaria, se lograrán inversiones públicas para convertir a Veracruz en un puerto de clase mundial, y que se logrará integrar al norte de la entidad (que por siglos ha sufrido la pésima red carretera para comunicarse con su capital y el resto del estado) mediante una autopista cuyo principal propósito es unir a los puertos de Tuxpan y Tampico.

“Vamos a ampliar y consolidar puertos de clase mundial en México, como el de Guaymas, Lázaro Cárdenas y Veracruz; por todo ello estamos convencidos de que este año será un buen año para México y para todos los mexicanos”, dijo Peña Nieto.

Y es que, junto con la autopista Tuxpan-Tampico, se iniciarán la de Barranca Larga-Ventanilla, en Oaxaca, el segundo piso de la autopista México-Toluca (entre La Marquesa y Lerma), el tren interurbano México-Toluca, el tren rápido México-Querétaro, el tren transpeninsular entre Mérida y Cancún, la línea 3 del tren eléctrico en la zona conurbada de Guadalajara y la ampliación del metro de Monterrey.  

De la obra de ampliación del Puerto de Veracruz, dijo que generará más de 140 mil empleos, con una inversión global de 60 mil millones de pesos, lo que permitirá que su capacidad crezca en un 300 por ciento. La primera etapa tendrá una inversión de 24 mil millones de pesos y una segunda recibirá los 36 mil millones de pesos restantes.


¿Hay distanciamiento entre Duarte y Peña Nieto? Mejor ni nos ocupamos del tema porque hoy es el día del amor y la amistad.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Veracruzanos, los olvidados de Peña Nieto

Amistad, complicidad, graves problemas de seguridad, importancia estratégica para proyectos federales de gran envergadura. ¿Qué le hace falta a Veracruz para recibir grandes inversiones del gobierno de Enrique Peña Nieto?

Fuera de la fuerte inversión comprometida para la ampliación de las instalaciones portuarias de Veracruz, en más de un año del gobierno que encabeza el priista mexiquense, los veracruzanos no hemos sido considerados para la formulación de proyectos de infraestructura en comunicaciones, servicios de salud, desarrollo urbano o turismo.

Que a nadie engañen con aquello de que lo que se destinará al Puerto de Veracruz es para favorecer a la entidad.

En los próximos 13 años, el gobierno federal invertirá más de 60 mil millones de pesos en una ampliación portuaria que forma parte del desarrollo del sector de exportaciones e importaciones del país y que, contra lo que se pregona, traerá más afectaciones que beneficios para los veracruzanos.

Se nos trata de convencer con el garlito de que esa obra generará 140 mil empleos, 100 mil de ellos indirectos, que permitirán la incorporación de miles de veracruzanos al mercado laboral.

Sin embargo, este tipo de obras generan distorsiones graves a las economías regionales porque son puntos de atracción de migraciones masivas temporales de trabajadores de otros estados, que generan elevación en los precios de servicios urbanos y de vivienda.

Por si eso fuera poco, la construcción de 30 nuevas posiciones de atraque y acceso para buques de gran calado en la parte norte de la ciudad pondrá en grave peligro los arrecifes  Punta Gorda y Bahía de Vergara, desincorporadas del área natural protegida (ANP) por el presidente Felipe Calderón casi unas horas antes de dejar el puesto.

Desde su campaña, los compromisos asumidos por el entonces candidato presidencial priista fueron vagos e inconexos.

Salvo la promesa de construir las autopistas Tuxpan-Tampico,  la primera parte de la Cardel-Poza Rica, la primera parte del  periférico de Orizaba, el libramiento ferroviario de Coatzacoalcos y la modernización del aeropuerto del Lencero, además de nosocomios, caminos rurales y modernización de la carretera de Los Tuxtlas, no se comprometió a un programa de desarrollo integral.

Fuera del libramiento de Coatepec, que ya terminado espera su visita para que lo inaugure, no se ha anunciado inversiones federales para el inicio de obras que permitan cumplir los compromisos anunciados.

¿Cuándo nos hará caso?

Dice el dicho que la amistad se demuestra con obras. Sin embargo, las apariciones del presidente Enrique Peña Nieto en Veracruz han sido para encabezar actos protocolarios de carácter nacional, pero jamás en lo que va de su gestión ha venido a dialogar con los sectores sociales y productivos de la entidad para conocer sus necesidades y anunciar inversiones federales.

La verdad es que no importa que venga. Su ausencia ayuda a evitar gastos infames tanto del gobierno federal como del estatal.

Lo importante sería que anunciara apoyos desde el sitio que eligiera para un estado que aporta el 4.7 del Producto Interno Bruto (PIB) del país, el sexto lugar tras el DF, Estado de México, Nuevo León, Jalisco y Campeche, seis estados que, en total, contribuyen con el 50.6 por ciento del PIB, según datos del INEGI.

Apenas este martes 4, en Michoacán, un estado que apenas aporta el 2.5 por ciento del PIB nacional pero que está en un grave periodo de ingobernabilidad, el presidente Enrique Peña Nieto anunció el Plan Michoacán que incluye una inversión histórica de 45 mil 500 millones de pesos para cinco ejes: economía, educación y cultura, infraestructura y vivienda digna, salud y seguridad social, y desarrollo social y sustentabilidad.

El 7 de noviembre pasado, en Chilpancingo, Peña Nieto anunció el Plan Nuevo Guerrero, en una entidad que apenas aporta el 1.5 por ciento del PIB, pero asolado por los fenómenos meteorológicos y la violencia creciente, al que el gobierno federal destinará inversiones por hasta 61 mil millones de pesos (la mitad de ellas, por concepto del Fondo de Desastres Naturales, Fonden).

Veracruz, en cambio, siempre ha sido víctima de asimetrías fiscales: aporta fuertemente al PIB nacional, genera buena parte de la energía que se consume en el país (con las graves consecuencias en materia ecológica, de riesgos e inflación), y es de los que más contribuyen a la hacienda federal.

¿Qué recibe a cambio? Mucho menos que los estados con menores aportaciones a la economía del país.

Las razones del olvido

Cuando el panista Felipe Calderón gobernaba el país y el priista Fidel Herrera Beltrán ejercía su imperio en tierras veracruzanas, eran claras las diferencias entre ambos representantes de partidos confrontados.

Recrudecía el pleito la desmedida ambición de Fidel Herrera por rasguñar la mayor cantidad de recursos federales del Fonden que después destinaba a asuntos que no tenían nada que ver con paliar las graves afectaciones de miles de paisanos por los fenómenos meteorológicos.


¿Qué ocurre ahora cuando tanto el gobernador veracruzano como el primer mandatario del país son del mismo partido? Que nos lo expliquen.

lunes, 20 de enero de 2014

La del campo, ¿la próxima reforma?

A transformar el marco jurídico del sector agropecuario se comprometió el presidente Enrique Peña Nieto durante el acto en que se conmemoró el aniversario 99 de la promulgación de la primera ley agraria justamente en el Puerto de Veracruz, por el presidente Venustiano Carranza.

Desprovista de su espíritu justiciero, la legislación agraria actual dista mucho de la original. La reforma al artículo 27 constitucional impulsada por Carlos Salinas de Gortari durante su mandato puso en grave riesgo a millones de campesinos del país que, con el régimen ejidal, estaban impedidos para vender sus tierras y, con ello, se evitaba una reconcentración de los territorios rurales.

Hoy las parcelas ejidales son emporios inmobiliarios, nuevos latifundios, megaproyectos turísticos, obrajes mineros, en un esquema de profunda expoliación de la mano de obra que hoy aportan sus antiguos dueños.

Pero el presidente Enrique Peña Nieto habló en Boca del Río de una nueva reformulación de los preceptos jurídicos que norman el campo, al que quiere productivo y exitoso, lejos de rezagos y capaz de convertirse en una alternativa competitiva a nivel internacional.

Lo que no se sabe es si ese propósito incluye a los campesinos. Habla de impulsar esta reforma a través del diálogo con todas las organizaciones campesinas, pero hace mucho que estas agrupaciones ya ni simulan apoyar las más sentidas demandas de los labriegos mexicanos, quienes siguen soportando en sus espaldas la alimentación del país sin que se les pague algo cercano a lo justo.

Los dineros para el campo

Peña Nieto dijo en su discurso que en el presupuesto de este año, se destinarán al campo 82 mil 900 millones de pesos, es decir, 7 mil 500 millones de pesos más que en 2013. Se destinarán, es cierto, lo que no se sabe es cuánto recibirán los productores agropecuarios del país, luego de la tradicional rasurada que imponen miles de funcionarios corruptos altos, medianos y chicos.

Veamos la tradicional parrafada del señor presidente, traída de un desvelado poeta: es tiempo, dijo, de labrar la tierra y sembrar la semilla para que el día de mañana cosechemos buenos frutos. En Veracruz estamos acostumbrados a este tipo de frases que no dicen nada.

En cambio, dio la numeralia de la regularización de las tierras y los núcleos agrarios, y ya sabemos que eso ha hecho posible que los terrenos de los campesinos se conviertan en una mercancía barata. Dijo que en 2013 entregó títulos a 200 mil familias y se regularizaron 300 núcleos agrarios. Añadió que se atendieron más de 236 mil trámites con lo que se disminuyó el rezago en un 98 por ciento, y se liberaron unas 14 mil hectáreas en conflicto social, además de incorporar al patrimonio nacional 43 mil hectáreas.

Ya veremos qué resulta de estas promesas.

Nada para Veracruz

Siguiendo con una tradición que lleva ya un año, el presidente Enrique Peña Nieto evitó referirse en específico al estado de Veracruz. Mientras en otras entidades hace anuncios espectaculares de obras y acciones a favor de los pobladores locales, acá nos toca escucharle sus propósitos nacionales. Ya llevamos varios años ignorados por los dos sucesivos gobiernos federales. ¿Seremos culpables de ello todos los veracruzanos?


El camino de don Nicho

Aunque forma parte de los compromisos asumidos durante su campaña a su paso por Veracruz, el presidente Enrique Peña Nieto no viajó este lunes 6 de enero a inaugurar la primera parte del denominado libramiento de Coatepec.

Y es que, pese a que desde diciembre, la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), que dirige el exsecretario de Gobierno Gerardo Buganza Salmerón, ha trabajado a marchas forzadas para recomponer las maltrechas rayas de la autopista Xalapa-Coatepec, colocar la señalética y pintar los muros separadores, lo cierto es que la obrita poco servirá para desviar el tráfico que circula rumbo a Xico y Teocelo.

Los tres y medio kilómetros de carretera que, en su primera etapa requirió de 250 millones de pesos, la mayor parte destinados al puente sobre la autopista, apenas servirá para quienes se dirigen de Xalapa a poblaciones como El Grande y Mahuixtlán, en el municipio de Coatepec, porque quienes van a Xico tienen que retornar a Coatepec para cruzarlo por la avenida Libertad.

Eso quiere decir que, para su propósito, que es desviar el fuerte tráfico hacia las poblaciones localizadas entre los dos Pueblos Mágicos, faltará ciertamente que Peña Nieto y el gobierno federal cumplan con financiar la continuación del libramiento, construyendo un puente sobre la carretera Coatepec-Las Trancas, pues de otra manera solo servirá para las poblaciones localizadas a la vera de esta última rúa.

Muchos vecinos de El Grande, con sorna, aseguran que la carretera fue construida para facilitar el tránsito de su principal vecino, el exsecretario técnico de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Dionisio Pérez Jácome, a quien le quedará de maravilla pues de la salida del libramiento a su casa median apenas unos cien metros.

Algo, por cierto, se deberá hacer para que quienes se dirijan rumbo a Xalapa no ocasionen accidentes viales en su incorporación a la autopista, porque el entronque no cuenta con carril de amortiguamiento, por lo que deberán hacer alto total antes de seguir su ruta a la capital del estado.


El presidente Enrique Peña Nieto, quien estuvo este lunes en el acto conmemorativo de la promulgación de la primera ley agraria, debió parecerle inocuo volar hasta Coatepec, luego de que la semana pasada, en su natal Atlacomulco, inauguró una supercarretera de 80 kilómetros, construida por su colega, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El costo presupuestal lo pagarán los estados

Si quedaban dudas sobre la precariedad financiera que sufrirán los estados del país en 2014, bastará observar lo que le costará al gobierno de Enrique Peña Nieto el apoyo incondicional que recibió del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Congreso para aprobar por inmensa mayoría el paquete fiscal (mal llamado reforma hacendaria) y el presupuesto de egresos.
                Porque el PRD no ofrendó la cauda de sus votos y la defensa a ultranza del proyecto peñista a cambio de nada. Su posición deliberadamente pro peñista y su defensa de los beneficios sociales que ofrece una propuesta fiscal y de gasto que los propios empresarios han criticado por evadir la responsabilidad del crecimiento económico y afectar a los factores de la producción, no solo lo fortalece en el ámbito del Pacto por México, también deja sin efecto una verdadera oposición en el Poder Legislativo, abandonando a su suerte al Partido Acción Nacional (PAN) que apenas ha podido vanagloriarse de tirar el IVA en colegiaturas.
                ¿Cuál será el costo para el gobierno federal y cómo se dará la consecuente merma en los recursos destinados a los gobiernos estatales, la mayoría de ellos priistas? La respuesta está en el denominado Fondo de Capitalidad, recién creado, que fortalece como nunca las finanzas del gobierno del Distrito Federal, territorio que nuevamente se convierte en el más ganancioso de la república.
                En efecto, los perredistas ven con satisfacción que su entrega a los brazos del poder les permitirá consolidarse en su más fuerte bastión político, el DF, con recursos de un fondo, el de Capitalidad (creado “para compensar los desequilibrios que se tienen como capital del país”), que en el próximo año oscilarán entre los 7 mil y los 9 mil 500 millones de pesos, los que se sumarán a cerca de 700 millones del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS) que, por primera vez, incluye a la capital del país.
                Por supuesto, los perredistas han puesto en el tintero político la tendencia de izquierda en la Ley de Ingresos que, en efecto, incorpora gravar las ganancias obtenidas en la Bolsa Mexicana de Valores y una tasa progresiva del impuesto sobre la renta (ISR) para que paguen más impuestos quienes ganen más dinero, además de imponer impuestos a los alimentos chatarra.
                Los crecientes recursos de que dispone el gobierno de la ciudad de México más los del Fondo de Capitalidad y del FAIS no saldrán de alguna chistera; tendrán que tomarse de toda la canasta, lo que significa un sacrificio del resto del país, que ya es histórico, y que significará menores posibilidades de desarrollo, sobre todo si como este año la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) decide mantenerlos en el cajón y no invertirlos en los grandes proyectos que necesita un país que se colapsa en muchas de sus regiones, señaladamente las del sur y sureste.
                La caída dramática de la inversión pública este año ha sido uno de los más importantes factores para la contención del desarrollo, al grado de ser considerado como uno de los puntos que explican el haber llegado a la recesión en el mes de septiembre.

¿BENEFICIA A VERACRUZ UNA PRESIDENCIA PRIISTA?

Hace ya muchos años que Veracruz es perjudicado por los sucesivos gobiernos federales, mediante el bloqueo en el flujo de capital público orientado a obras y acciones. La rencilla entre Felipe Calderón Hinojosa y Fidel Herrera Beltrán, entonces presidente panista y gobernador del PRI, llevó al casi absoluto cierre del flujo de recursos federales orientados a obras de gran calado en materia de infraestructura de comunicaciones, proyectos productivos e, incluso, atención a los desastres naturales.
                La fama del cuenqueño de usar todo tipo de recursos en beneficio de su bolsillo y de la promoción del PRI, aunado al constante choque con el presidente panista, llevaron a los veracruzanos a la situación de rascarse con sus propias uñas porque mientras en el gobierno estatal se llevaban buena parte de los recursos públicos para satisfacer ambiciones personales y políticas, en el federal se bloqueaba la mayoría de los flujos financieros hacia Veracruz para evitar que se alimentara la ambición desmedida del gobernador priista.
                En los pasados comicios locales, el PRI insistió entre los votantes sobre la ventaja de elegir a alcaldes y diputados locales de ese partido con el sambenito que de esa manera se cerraría la pinza y le iría bien a sus comunidades. Pese a que la realidad no era benévola con esa tesis, se señalaba que ya había Presidente de la República y Gobernador priistas y que con un alcalde de ese partido las cosas marcharían de maravilla. Y muchos se la creyeron.
                La realidad es que no podemos tener un Presidente más alejado de Veracruz que Enrique Peña Nieto, incluso más que Felipe Calderón, y que muy difícilmente el Gobierno de Veracruz, con la grave deuda que heredó y no ha logrado superar, al menos en sus efectos más perniciosos, podrá atender las necesidades de los ayuntamientos, incluso aquellos gobernados por el PRI.

La batalla por atraer recursos para obras prioritarios en los ámbitos locales entre los 212 ayuntamientos veracruzanos será igual e, incluso, menos intensa que la que protagonizarán los estados del país por lograr que al menos las obritas comprometidas por el hoy mandatario durante su campaña sean cumplidas lo más pronto posible. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Un gobierno fatídico para la economía

No fue necesario el fin de la administración de Enrique Peña Nieto en 2018, el primer gobierno priista luego de 12 años de presidencias panistas, para caer en un desastre económico, como había sido la tónica en los gobiernos tricolores desde el fin del sexenio de José López Portillo, atenazado por la fuga de capitales, la devaluación del peso a grados superlativos y una inflación galopante que puso a todos los mexicanos al borde de la peor miseria.

Ya era costumbre que, al final de los sexenios priistas, la devaluación del peso y la inflación rompiera la posibilidad de lograr un desarrollo sostenido; millones de familias se hundían prácticamente en la mendicidad y se empezó a leer la historia de México por décadas perdidas.

El terremoto de 1985, previo al último año de Miguel de la Madrid, puso en jaque la economía mexicana. Toda la inversión pública federal programada para diversas regiones del país fue cortada de tajo para enfrentar la enorme tragedia que representó para la capital mexicana un fenómeno natural que enlutó al país.

Carlos Salinas de Gortari, electo en medio del más claro y monstruoso fraude electoral, palió en sus primeros años la profunda crisis económica no solo con golpes políticos, como el encarcelamiento del líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, La Quina, sino con un endeudamiento considerable que permitió un déficit presupuestal de 3.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), aunque al año siguiente lo redujo a 1.9 por ciento.

Con él, la venta de todas las empresas en manos del Estado permitió que fueran a parar a individuos que hoy lucran incluso a costa del Estado que les dio posibilidad de incrustarse en las listas de Forbes.

El advenimiento de Ernesto Zedillo Ponce de León, quien sustituyó en plena campaña presidencial al asesinado Luis Donaldo Colosio Murrieta, puso de inmediato en jaque el castillo de naipes con el que Salinas hizo creer a todos los mexicanos sobre nuestra duradera estancia en el grupo de países en desarrollo. Economista duro, Zedillo hizo malabares, luego del denominado “error de diciembre” de 1994, con medidas que nos abrieron las puertas al infierno del desastre económico y logró, con un déficit promedio de 0.6 por ciento durante su gobierno, recuperar la estabilidad.

Tanto Vicente Fox Quesada como Felipe Calderón Hinojosa, los dos presidentes panistas, promediaron 0.4 y 1.7% del PIB del déficit presupuestal, si bien solo se interesaron en mantener estables las cuentas públicas y la macroeconomía, sin que ello se expresara en una mejor condición de vida para millones de mexicanos que se mantuvieron en la línea de flotación, lo que quiere decir que muchos sobrevivieron pero otros tuvieron que pasar a mejor vida.

La noticia en el mundo era la estabilidad económica de México y las enormes posibilidades de crecimiento que, con reformas estructurales, harían detonar la economía a grado tal que el nombre de nuestra nación se ubicaría entre las BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como parte de las economías emergentes que estaban llamadas a sustituir a las tradicionales potencias económicas del mundo o, al menos, a igualarse con ellas.

CRECERÁ EL DÉFICIT PÚBLICO

Pero nones para los comelones. Según un estudio del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, las cosas se podrían poner color de hormiga y promediar para el sexenio peñista el más alto déficit presupuestal de las últimas tres décadas. En efecto, según las previsiones del propio gabinete, si en 2014 se programa incurrir en un déficit del 3.5% del PIB, la tendencia en los siguientes años no apuntan a recuperar un endeudamiento público sano, pues para 2015 se calcula un déficit de 3.0% y en 2016, de 2.5%. Y a ello habrá que agregar el déficit calculado para el año que corre, que será de 2.4%.

Contra lo previsto por el equipo económico del gobierno federal, 2013 ha sido fatídico. En primer lugar, las expectativas de crecimiento han descendido en caída libre, al grado de estar hablando en estos días de que México ha entrado en periodo de recesión.

Las inversiones extranjeras directas no llegan en la medida en que estaban sentadas las expectativas no bien se difundieran las reformas estructurales; la inflación, sobre todo en el sector primario, ha hundido las posibilidades para que el sector emprendedor permita dinamizar la economía; la recaudación fiscal irá a la baja, sobre todo a partir de la enorme catástrofe natural que representa el paso de Ingrid y Manuel por territorio nacional y, encima, los países en desarrollo ven con la ceja levantada las dificultades para que se apruebe una reforma energética que incluso ven tibia para lo que esperaban.

En los Criterios Generales de Política Económica, el gobierno federal considera que gastar más allá de los ingresos presupuestarios puede ser útil para hacer crecer la economía. “El nivel de déficit propuesto contribuirá a mitigar el efecto recesivo de corto plazo sobre diversos sectores de la economía mexicana”.

Y agrega el documento: “Este déficit permitirá un estímulo contracíclico para apoyar a la economía y al empleo, al tiempo que permitirá invertir de manera decidida desde ahora para alcanzar los frutos de las reformas estructurales lo antes posible”.

Las desgracias no vienen solas. El país está prácticamente en crispación social. Las protestas del magisterio dañan severamente las economías de escala; los fenómenos meteorológicos, según análisis de la propia Secretaría de Gobernación, han provocado un desastre mayor que el terremoto de 1985, y no solo habrá una merma importante en el universo de contribuyentes (muchos de los cuales han quedado en la ruina y sin negocio), sino que además durará un buen tiempo lograr la recuperación de las economías regionales afectadas.

Si las declaraciones hechas a favor de la reconstrucción nacional son ciertas, se requerirá una inversión mayúscula para permitir a millones de damnificados recuperar sus viviendas o sus negocios. Ya hemos visto que si esos recursos no son bien vigilados en su aplicación, a quienes ayudan es a nuestros voraces políticos estatales y municipales.

Por eso, no debe sorprender que el presidente más criticado en materia de formación académica y cultura general haya dado visos de dónde sacará recursos para afrontar los compromisos. De entrada, restarle a la cultura y las artes una buena tajada de 4 mil millones de pesos en 2014, que no se recuperará. Habrá que ver cómo le va a ciencia, tecnología e innovación, pero es casi segura que no se cumpla la previsión de dotarle de al menos el 1 por ciento del PIB.
               
CORRUPCIÓN Y NEGOCIOS PÚBLICOS

Dice la izquierda mexicana (y dice bien) que lo que no tocará Enrique Peña Nieto es la enorme corrupción que merma todo intento por lograr el crecimiento económico.

Tras la detención de Elba Esther Gordillo Morales por diversos delitos, lo que permitió tener de aliado al SNTE en la denominada reforma educativa, no ha habido una señal que permita, ya no digamos la detención del corrupto líder petrolero Carlos Romero Deschamps, actual senador priista, sino incluso romper con las multimillonarias transferencias financieras al sindicato desde Pemex.

La propuesta de reforma energética no toca con el pétalo de una flor el poderío de una organización criminal, disfrazada de organismo gremial, que sigue succionando alegremente los ingresos del país por las exportaciones petroleras.


Lo más grave es que el propio Poder Legislativo, que incluye a todos los partidos políticos, es partícipe de la corrupción, lo que hace que los contribuyentes cautivos estemos en desacuerdo con los nuevos impuestos que se afinan en la reforma hacendaria.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Elecciones, la batalla en las pantallas



Sin regulación específica en el Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales (Cofipe), las comunicaciones en las redes sociales han cobrado una creciente fuerza en las estratagemas de comunicación de los candidatos presidenciales en México. 

La elección ganada por el candidato demócrata norteamericano Barack Obama hace casi cuatro años, influenciada por un manejo extraordinario de la Internet 2.0, que permite procesos de comunicación e interacción en ambientes totalmente libres, se constituyó en el parte aguas del uso de estas nuevas herramientas de comunicación en procesos electorales.

Aunque por el momento, el nivel de participación se mantiene en el primer escalón, el de información (los siguientes son comunicación, consulta, deliberación y participación en decisiones y elecciones), es claro que los tres precandidatos visibles (falta el del Panal) han fortalecido su presencia en las redes sociales, según un estudio realizado por el Observatorio Electoral 2.012, de la UNAM.

Todavía no se nota una interacción directa entre presidenciables y seguidores, simpatizantes u opositores, como sí ocurrió en el caso norteamericano, pero los equipos de Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota están incrementando la venta de imagen de sus candidatos en redes sociales como Facebook, Twitter y Youtube, entre otros.

Enrique Peña Nieto, el rey del
Facebook; AMLO, de Youtube

Aunque se nota una desproporción entre el número de seguidores y el número de mensajes emitidos por los precandidatos presidenciales, la prensa nacional ya pone como un aspecto a informar en esta contienda quién está mejor posicionado en las redes sociales.

Según el estudio de la UNAM, con último corte el 14 de febrero, el rey del Facebook es el priista Enrique Peña Nieto, quien acumula el 56.32 por ciento del número de suscriptores que suman los tres. Le siguen Josefina Vázquez Mota, con el 39.04% y, al fondo, López Obrador, con el 4.64%. Sin embargo, al contabilizar las menciones, quien se lleva las palmas es Josefina (60.02%) frente a Peña Nieto (34.98%). 

En el caso del Twitter ocurre algo parecido: la ventaja en cuanto a suscriptores se la lleva el priista con el 41.02 por ciento, frente al 31.32% de la panista y el 27.67% del candidato de izquierda. Sin embargo, Peña Nieto es flojo para usar esta red social, con apenas el 7.98% del total de mensajes emitidos por los tres, mientras que Josefina se la pasa escribiendo en su smartphone (emite el 48.75%), y Andrés Manuel no se queda atrás (43.28%).

En Youtube, AMLO es el rey absoluto: tiene al 70.87% del total de suscriptores y en cuanto a reproducción de videos ostenta el 47.97%; le siguen: EPN, con el 21.41% de suscriptores y el 37.28 de reproducciones, y JVM, con el 7.72% y 14.76%, respectivamente. Aquí hay que considerar la estrategia seguida por los partidos de izquierda que han sido marginados por las dos cadenas televisivas del país (Televisa y TV Azteca), por lo que han debido buscar canales abiertos para manejar su discurso.

El estudio hecho desde el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM maneja, por supuesto, datos generales. Un análisis más minucioso arrojaría el sesgo de las menciones en Facebook y Twitter, así como del contenido de los videos socializados. No todos son favorables. Podríamos incluso intuir que buena parte está orientada a deteriorar la imagen del candidato de que se trate. 

Habría que recordar el linchamiento contra Peña Nieto principalmente en Twitter por sus resbalones en torno a los libros que había leído, el salario mínimo en México y el precio de la tortilla (“no soy la señora de la casa”). Igual que la difusión de la confusión de Ernesto Cordero sobre el nombre del Presidente (“Vicente Calderón”) y la supuesta intervención de una Josefina ebria en una entrevista radiofónica.

Ya veremos qué resultados tienen estas redes sociales. Hay que recordar que Twitter impacta más a un cierto sector económico de la población, el que cuenta con un celular conectado a Internet, mientras que Facebook y Youtube tiene fuerte influencia entre quienes simplemente tienen una computadora conectada a la red.

martes, 22 de noviembre de 2011

El PAN se ha quedado solo

Conforme se acerca el inicio de la batalla por la obtención de votos en los comicios federales de 2012, las alianzas políticas se han fraguado; con ello, se han concretado acuerdos y las corrientes han tomado sus respectivos cauces. En medio de todo ese fragor de complicidades y afinidades políticas, ¡oh, calamidad!, el Partido Acción Nacional se ha quedado solo y se ve difícil que refrende su lugar en Los Pinos, luego de 12 años en el poder, sobre todo porque el presidente Felipe Calderón sigue apostando por Ernesto Cordero, cuyos momios están más salados que el calcetín de un pescador en altamar.


La semana pasada, la izquierda dio el primer paso para lograr que Andrés Manuel López Obrador alcance lo que hace seis años estuvo a punto de lograr pero que se le escamoteó por diversas vías, desde la campaña negra que lo ubicó como un peligro para el país hasta que no fue capaz de echar atrás múltiples operaciones para hacerlo sucumbir en la intimidad de las casillas electorales.

Apenas la semana pasada, luego de que la consulta armada por el colectivo de izquierda para dirimir la candidatura presidencial entre Marcelo Ebrard y AMLO ubicó a este último como el más fuerte postulante y Ebrard aceptó los resultados para evitar divisionismos, las fuerzas de izquierda encarriladas en el Movimiento de Renovación Nacional formalizaron el acuerdo de coalición con las siglas del Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y el Movimiento Ciudadano.

La gran coalición Movimiento Progresista incluye, por supuesto, organizaciones sociales, redes ciudadanas, organismos comunitarios, agrupaciones civiles y de profesionistas, además de personalidades de las artes, la cultura y el sector empresarial, que ven en AMLO una gran solidez moral, necesaria para acabar con la galopante corrupción que campea en el país. Es posible que Marcelo Ebrard se sume como coordinador de campaña.

Frente a esta corriente de izquierda con candidato, la que encabeza el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha generado su propia dinámica para la coalición electoral y, aunque por artimañas que tienen que ver con el uso de los medios de comunicación y demás espacios públicos, ya prohibidos a AMLO, no ha puesto el nombre del que ya se sabe quién será, es decir, Enrique Peña Nieto, lo cierto es que junto al PRI ya se han subido al tren el Partido Nueva Alianza (Panal), propiedad de Elba Esther Gordillo Morales, y el Partido Verde Ecologista (PVEM).

El jueves pasado, Luis Castro (PVEM), el señor de las deudas Humberto Moreira (PRI) y Arturo Escobar (Panal) formalizaron la coalición Compromiso por México, para enfrentar en unidad la contienda presidencial de 2012. Esta alianza, beneficiada por el exgobernador mexiquense con las mayores preferencias en encuestas electorales, de las que no ha bajado mayor ápice, prácticamente se pavonea de tener el triunfo asegurado en 2012, lo que les ha llevado a decir que esta alianza será oposición solo por 10 meses pues prácticamente tienen asegurado su ingreso a Palacio Nacional.

El llanero solitario en problemas

Frente al optimismo de los verdes y la esperanza que generan los amarillos, los blanquiazules parecen cada vez más desfigurados. No le ha ido bien a los panistas. En primer lugar, las medidas autoritarias para imponer candidaturas a diputados y senadores en todo el país, lo que hubiera fortalecido la opción de Ernesto Cordero, fueron echadas abajo por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Por otra parte, la muerte de su principal operador político, José Francisco Blake Mora, exsecretario de Gobernación, en un accidente cuyas causas han quedado dispersas en el imaginario colectivo como las propias piezas de la aeronave en que viajaba el 11 de noviembre, dejaron muchas dudas en el país sobre la solvencia de la Presidencia de la República para mantener no la paz sino el equilibrio político en medio de la guerra. Por último, la derrota sufrida por la hermana del Presidente en Michoacán profundizó la caída del partido gobernante y, por si fuera poco, su antigua aliada, la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo, ha alquilado su partido a Enrique peña Nieto.

Solo y sin definición sobre quién puede sacar la elección, entrampado en el capricho del Presidente, el PAN irá débil y solo a los comicios del año próximo. Así las cosas.

martes, 7 de junio de 2011

¿Educación o juego electoral?

Año de muchas precauciones, preocupaciones e imprecaciones, 2011 ha marcado el accionar de las autoridades educativas del país, quienes se han despojado de la imaginaria toga y el birrete para colocarse el inconfundible traje de la grilla política, comenzando por el titular de la SEP, Alonso Lujambio.

El extraviado secretario de Educación no ha perdido oportunidad en la búsqueda de elevar sus bonos políticos con miras a la candidatura panista a la Presidencia de la República, insistiendo en protagonizar un inusual combate de cabelleras relamidas con el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, a quien todos ven como el gigante a vencer en 2012 y para el que las autoridades federales ya preparan un coctel de filtraciones judiciales que le disminuyan presencia electoral.

Ya sea presentándose en la pasarela de los siete presidenciables en Guadalajara, en la que según el ocurrente dirigente nacional del PRI Humberto Moreira solo faltó Blanca Nieves, que aprovechando su cargo para ganar repercusión mediática, si algo debe reconocérsele al titular de la SEP es que trabaja horas extra, pero no en la atención de la educación.

Junto a él, la amiga incómoda de todos los regímenes, sea federal o estatal y del partido que sea, la maestra chiapaneca Elba Esther Gordillo engulle a todos los políticos que le coquetean tratando de ganar sus encantos a la hora de postularse a cualquier cargo.

Mientras los maestros disidentes de Oaxaca han emprendido de nueva cuenta su cruzada contra los niños y jóvenes de su estado, y muchos agremiados al SNTE insisten en que ser maestro y tener plaza es un premio por los años de estudiantes normalistas, la poderosa líder sindical se pasea por los pasillos del partido político que sea, mientras piensa en vender caro el respaldo de su Panal y del SNTE a quien ella observe con mayores ventajas.

En Veracruz no estamos muy alejados de estas trivialidades. Todo mundo apuesta a que el secretario de Educación de Veracruz, Adolfo Mota Hernández, labra su porvenir electoral con miras a la candidatura al Senado de la República, aprovechando la cobertura que le ofrece la dependencia a su cargo.

Ya lo hizo cuando fue subsecretario de Educación al inicio del sexenio fidelista, cuando se concentró en llevar beneficios de la SEV a escuelas de comunidades del distrito electoral de Coatepec, y usó el cargo para reunirse no solo con profesores y alumnos beneficiados, sino también con los padres de familia, las autoridades comunitarias, los jóvenes y las mujeres, lo que le permitió ser el mejor colocado a la hora de elegir al candidato priista a la diputación federal.

Con el apoyo de la entonces dirigente priista Beatriz Paredes, Mota logró enderezar la decisión del entonces gobernador Fidel Herrera, orientada hacia otros personajes, conocida como era la cruel indiferencia con que el cuenqueño prodigaba a un esforzado joven que ya había obtenido la gloria de colocar su retrato en la Sala de Presidentes del PRI veracruzano.

Desde delegados regionales hasta funcionarios del más alto nivel, desde dirigentes seccionales hasta nacionales, todos los actores de la educación están enfrascados en el tema electoral del momento: elección presidencial y renovación de las cámaras de diputados y senadores.

Y la educación, ¿cuándo?

A nadie se le puede quitar el gustito por la política. Mal haríamos en sugerir que se olviden de sus instintos. El problema es que la educación en el país, pese a que Elba Esther Gordillo le dijo a Felipe Calderón que era “el presidente de la educación”, se encuentra en grave picada.

Se inventan estrategias, se gasta en políticas que buscan mejorarla con medidas empresariales, se pagan lealtades sindicales, se gasta en onerosas campañas publicitarias, pero poco dinero y menos atención llegan a donde debe llegar para que la educación sea la punta de lanza de un país que, según el secretario de Hacienda Ernesto Cordero, no es pobre sino de mediana estatura.

El ilustre ungido por el dedo de Dios para lograr la candidatura panista en 2012 ha observado con delectación que México se apresta a jugar en las grandes ligas de la economía, pero ni así la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha hecho las asignaciones indispensables para que la educación ocupe lugar privilegiado para contar con el capital humano que el paraíso que él prevé necesitará para administrar nuestra riqueza y engrandecerla.

Y, así, pues ¿cómo?