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martes, 27 de agosto de 2013

Mujer que sabe latín


Sara Ladrón de Guevara, primera Rectora de la UV.

La designación de la doctora Sara Ladrón de Guevara González como la próxima rectora de la Universidad Veracruzana marca varios hitos. Será la primera mujer al frente de una institución que, ya en su rectorado, cumplirá 69 años el próximo 11 de septiembre, es decir, casi siete décadas gobernada por hombres. 

Aunque el insigne tlacotalpeño Gonzalo Aguirre Beltrán, rector de la UV de 1956 a 1963, es reconocido mundialmente como un estudioso de la antropología (no hay que olvidar que, a partir de su trabajo, empezó a tomarse como tema de estudio la negritud en México, la interculturalidad y las primeras políticas públicas en materia de educación indígena), en sentido estricto, Sara será la primera egresada de Antropología que toma las riendas de la casa de estudios. Aguirre Beltrán se recibió de médico cirujano y hasta trabajó como biólogo, mientras desarrollaba sus preocupaciones intelectuales más sentidas: el estudio de los pueblos negros e indígenas.

Sara, en efecto, pasará de la dirección del Museo de Antropología de Xalapa (MAX) a la rectoría, y sus estudios han sido la licenciatura en Antropología con especialidad en Arqueología en la UV, maestría en Historia del Arte y Arqueología en la Universidad de París I La Sorbona y doctorado en Antropología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Desde mi punto de vista, otro hito ha generado la decisión de la Junta de Gobierno: ha nombrado a una universitaria cabal que nunca se mezcló en los grupos de poder que dominan el horizonte de su casa de estudios y fue respaldada por muchos académicos de a pie, esos que hacen posible la cátedra y, sobre todo, la investigación en la UV.

Sara Ladrón de Guevara, por tanto, podrá disponer libremente de su equipo de trabajo y todos esperan que lo haga pensando en el futuro académico de la Universidad Veracruzana.

¿POR QUÉ SARA LADRÓN DE GUEVARA?

En mis comentarios publicados el pasado 12 de agosto, cometí unas pifias pero rescaté un acierto. Al exponer cuál era mi previsión sobre a quiénes elegiría la Junta de Gobierno para la terna (si bien precisé que podrían ser cuatro o más, y fue quintilla), señalé:

“Según mi humilde pronóstico, la terna estaría conformada, además de (Víctor) Arredondo y (Porfirio) Carrillo, por una de las tres mujeres inscritas. Aunque muchos opinarían que esta sería la maestra Leticia Rodríguez Audirac, en lo personal considero que, por más méritos académicos, la elegida podría ser la doctora Sara Ladrón de Guevara, quien ya fue Secretaria Académica y goza de enorme prestigio en la antropología nacional.”

Hasta ahí mi comentario de aquella fecha. Una pifia se refiere a la inclusión de Víctor Arredondo, quien fuera descartado por la junta de Gobierno en medio de un gran escándalo mediático en el ámbito estatal. El acierto, considerar en esa lista a Sara Ladrón de Guevara (también a Porfirio Carrillo, pero no tenía mérito porque era natural que así fuera). Lo hice pensando en el grupo de los ocho restantes. Fallé también al descartar a la maestra Leticia Rodríguez Audirac, amén de Francisco Monfort Guillén y Manlio Fabio Casarín León. Así es esto del abarrote. 

Que la doctora xalapeña sea la primera rectora, además de incorporar a la UV a una tendencia de la que había estado alejada por décadas, permitirá un enfoque eminentemente académico al desarrollo universitario. Eso no quiere decir que la todavía directora del MAX no tenga capacidad política, sino que su desarrollo profesional se ha caracterizado por dedicarse a la investigación y a la administración académica.

La vida está llena de paralelismos. Tanto el rector que sale como la que viene tienen en común haber sido secretarios académicos en el rectorado de Víctor Arredondo. Fue Sara secretaria académica en el primer período y le dio paso a Raúl Arias Lovillo para la segunda gestión. Ahora le corresponderá a Raúl regresar la cortesía: le entregará la estafeta en la rectoría.

En la propuesta presentada ante la Junta de Gobierno, Sara plantea apegarse al Plan General de Desarrollo 2025, aprobado en 2008 por el Consejo Universitario General, y que considera como ejes un sistema universitario en red, innovación educativa, construcción de un sistema universitario de gestión por calidad, internacionalización como cultura académica, orientarse hacia una universidad sostenible, planeación y desarrollo sustentado en la academia, fortalecimiento de la planta académica, atención integral de los estudiantes y una gestión democrática y con transparencia.

Creo que la antropóloga tiene una gran oportunidad en sus manos y que sabrá aprovecharla. Por otra parte, con esta decisión, la UV puede vivir una transición de confort, lo que difícilmente hubiera ocurrido si la Junta de Gobierno se hubiera enfocado por quienes eran identificados como los respaldados por el rector.

LAS RELACIONES DE LA UV CON EL GOBIERNO

Un punto que, sin afectar la autonomía universitaria, ha sido mencionado con mucha insistencia por el gobernador Javier Duarte es el de la estrecha colaboración entre la estructura estatal y la universitaria. 

Ya lo comentaron quienes lo oyeron que el gobernador se ha referido a la colaboración que hubo entre el Gobierno del Estado y la UV, cuando estaban Miguel Alemán y Víctor Arredondo, y que al parecer no ha sido muy posible durante el rectorado de Raúl Arias Lovillo, quien convirtió a la casa de estudios en su Isla de Gilligan.

El mismo martes 27, desde San Rafael (a donde acudió con su esposa Karime Macías a evaluar los daños e instruir para atenuarlos), el gobernador Duarte se enteró de la decisión de la Junta de Gobierno y envió su pública felicitación a Sara Ladrón de Guevara.
 
Según el comunicado oficial, Duarte “dijo tener la certeza de que la doctora Ladrón de Guevara González hará un gran papel al frente de la Universidad Veracruzana, pues cuenta con una destacada trayectoria académica y profesional, y ha participado de forma activa en el desarrollo de la vida institucional de la UV en los últimos años. Señaló que en esta nueva etapa, el Gobierno de Veracruz y la Universidad Veracruzana mantendrán “una estrecha relación de trabajo y de éxitos” para que la UV se posicione como una universidad de excelencia”. 

Ambas instancias se necesitan, y la doctora Ladrón de Guevara seguramente lo sabe y lo sabrá potenciar, manteniendo a salvo la autonomía universitaria.

jueves, 18 de julio de 2013

Los diez para la Universidad Veracruzana

Dr. Raúl Arias Lovillo
Está en marcha la primera fase del proceso de selección del rector que estará al frente de la máxima casa de estudios de Veracruz entre septiembre de 2013 y agosto de 2017, en sustitución del doctor Raúl Arias Lovillo, quien a finales de agosto prácticamente cumplirá nueve años en el puesto.

Diez académicos se han inscrito para estar en posición de ser evaluados por los ocho integrantes de la Junta de Gobierno de la UV (luego de la renuncia de la doctora Julia Tagüeña Parga), quienes definirán de entre ellos a una terna. Los elegidos para la última fase de designación podrán presentar in extenso los planteamientos que ya presentaron al momento de inscribirse, muchos de los cuales huelen a raudos esbozos escritos de prisa y sin mucho análisis de la realidad universitaria.

Por orden alfabético, los que buscan gobernar a la UV son Rafael Arias Hernández, Víctor A. Arredondo Álvarez, Porfirio Carrillo Castilla, Manlio Fabio Casarín León, Sergio Natan González Rocha, Sara Ladrón de Guevara González, Clara Celina Medina Sagahón, Marcelo Francisco Monfort Guillén, Homero Vladimir Ríos Figueroa y Leticia Rodríguez Audirac.

Siete hombres y tres mujeres buscarán convencer no solo a los integrantes de la Junta de Gobierno para cruzar la línea y estar en el paso previo a lograr ser rector o rectora; también buscarán respaldos en cuerpos académicos, investigadores y estudiantes.

De ellos, el 20 por ciento tiene solo estudios de maestría (un hombre y una mujer) mientras que el 80 por ciento restante tiene estudios de doctorado (2 mujeres y 6 hombres).

De los que ostentan el máximo grado académico, solo uno realizó sus estudios en un programa de posgrado impartido por la Universidad Veracruzana; tres lo hicieron en la UNAM y tres en universidades del extranjero (de Estados Unidos, Francia e Inglaterra). Los dos restantes lo hicieron, una, en una universidad privada del país, y el otro, nada menos que en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), con las dudas que se ciernen sobre ese proyecto inflado por el profesor y licenciado Guillermo Zúñiga Martínez.

Hay al menos tres que se han presentado en al menos uno de los anteriores procesos de selección de rector. Destacan, por supuesto, la odontóloga pozarricense y exdiputada local Clara Celina Medina Sagahón, quien si no mal recuerdo se ha presentado a todos los procesos, y el maestro Rafael Arias Hernández, quien en el documento de sus planteamientos señala, en un tono casi poético: “Por tercera vez en casi ocho años, es necesario participar para hacer presentes puntos de vista no escuchados, propuestas no atendidas e ideas ignoradas, total o parcialmente, en un ámbito en donde se supone, se respeta y alienta razón y derecho, libertad y creatividad”. El otro es Francisco Montfort Guillén, si mi memoria no me falla.

¿Qué plantean los candidatos a la rectoría?

Dr. Porfirio Carrillo Castilla
Los documentos presentados muestran una marcada asimetría en cuanto al conocimiento de la realidad universitaria. Los enfoques se multiplican: varios dan como prioridad los aspectos políticos, la democratización de la universidad, el énfasis en los temas de transparencia.

Otros se ven opacados por una larga permanencia en las aulas y en cargos medios de la administración universitaria o en la dirección de centros docentes y de investigación, lo que les impide ver el bosque en su conjunto. Hay quienes solo arrojan ideas sueltas, luego de señalar a otros grupos universitarios de tener controlado el poder en la casa de estudios, sin ofrecer una ruta clara e innovadora que permita a la UV seguir creciendo o recuperar el crecimiento, según se considere la situación por la que atraviesa la casa de estudios.

Por último, al menos dos de los documentos consultados presentan elementos de evaluación no solo respecto de la universidad sino de la realidad de la educación superior en el país y en el mundo.

Y estos dos pueden ser los más fuertes contendientes. Por un lado, el actual secretario Académico, Porfirio Carrillo Castilla, quien tiene el problema de no poder ir al fondo de su proceso de análisis crítico porque forma parte del problema, y por el otro, el exrector Víctor Arredondo Álvarez, quien por el contrario presenta datos muy severos de la situación actual de la UV, a la luz de un fuerte contraste entre los datos duros arrojados por la UV y los indicadores nacionales.

Desde mi punto de vista, son ellos los que pueden atraer la atención de la comunidad universitaria, en los que se centre incluso una batalla entre el grupo del actual rector Raúl Arias Lovillo, quien recientemente se calificó como el mejor rector, el que más ha dado lustre a la casa de estudios (un poco en la tesitura de Vicente Fox Quezada, quien se ve mejor presidente incluso que Benito Juárez), y el grupo que le precedió, el de Víctor Arredondo, al que por cierto perteneció y ello le valió ser rector.

¿Avanzó o se estancó la UV?

Dice el dicho que alabanza en boca propia es vituperio, y eso parece que le ha ocurrido al rector Raúl Arias Lovillo, quien se mandó diciendo que su administración había superado a todas las anteriores, incluyendo la de dos reconocidos rectores como Roberto Bravo Garzón y Víctor Arredondo.

¿Qué observa este último, experto en educación superior y estudioso del fenómeno educativo desde una perspectiva internacional? Con su diagnóstico, no solo echa por tierra los decires de Arias Lovillo, sino pone en entredicho al doctor Porfirio Carrillo Castilla, su más fuerte rival, porque señala datos que no ayudan mucho a suponer como ciertos los supuestos logros de la gestión que fenece, ni en docencia ni en investigación.

En el primer tema, pese al reconocido crecimiento de la matrícula y la ampliación de la oferta académica, para Arredondo ello “no repercutió favorablemente en sus indicadores de desempeño escolar: el índice promedio de eficiencia terminal en la UV muestra una tendencia lineal a la baja (actualmente es sólo del 40%, 30 puntos abajo del promedio nacional)”.

Dr. Víctor A. Arredondo Álvarez
Agrega que el 30% de los alumnos del Área de Formación Básica del Modelo Educativo Integral y Flexible (MEIF) “se encuentra en situación de riesgo académico porque se han reinscrito en su segunda, tercera y última oportunidad, al no aprobar sus asignaturas correspondientes”.

La oferta académica se multiplicó pero sigue concentrada en estudios de licenciatura, que representa el 80% del total. “Además, a diferencia de la mayoría de las universidades, sólo el 53% de sus programas de licenciatura (90) tienen un nivel de calidad reconocida, el 49% de sus programas de posgrado se encuentran en el Padrón Nacional de Calidad del CONACYT (66 de 132) y sólo el 14.9% de sus cuerpos académicos (26 de 182) se encuentran registrados como consolidados”. Ello, señala, “ha significado una pérdida de competitividad y, por consiguiente, una reducción en su generación de fondos basados en el desempeño institucional”.

Contra el optimismo ariaslovillista, Arredondo pondera a la UV en el ámbito nacional, entre 2003 y 2011, justo el periodo del actual rector, y señala lo siguiente: en cuanto al porcentaje de programas en el nivel 1 de los CIEES, pasó de la posición 12 a la 21; en el de programas acreditados por COPAES, pasó del lugar 14 al 29; en el de programas de calidad, pasó del 9 al 25; y en el de la matrícula asociada a programas de calidad, del lugar 17 al 33”.

Universidades de su tamaño, agrega, “han superado a la UV en su competitividad académica y, en consecuencia, en la obtención de recursos. A tal grado, que logran recibir entre un 25% y un 120% más de recursos PIFI que la UV, cuya captación ha ido a la baja en los últimos años”.

Arredondo reconoce que, en el tema de la investigación, el crecimiento de miembros del SNI ha redituado beneficios indiscutibles en la consistencia y calidad de la investigación realizada, sin embargo, la obtención de fondos provenientes de otros sectores es marginal mientras que la canalización de fondos propios para esta función se ha reducido notablemente.

No hace falta escudriñar los datos presupuestales para darnos cuenta del súbito freno que en los últimos 8 años ha tenido la construcción de nuevos espacios. “Actualmente, menos del 5% del presupuesto total se canaliza a infraestructura, equipamiento e inversión estratégica”.

Pero si los bajos recursos extraordinarios obtenidos por la UV han limitado su potencial hacia una mayor calidad, competitividad e impacto, para Arredondo hay otras causas: “Se percibe que ha habido un declive en el énfasis dado a: el monitoreo institucional, sustentado en indicadores de desempeño; la planeación horizontal colaborativa; el uso de un sistema integral y estandarizado de información que proporcione realimentación en tiempo real para la toma de decisiones; la gestión consistente de subsidios públicos crecientes y la multiplicación de fuentes de financiamiento alterno; así como a la realización periódica, en toda la UV, de reuniones ejecutivas de staff orientadas a la capacitación y focalización del esfuerzo institucional hacia el logro de metas comunes”.


Con ese acento se analiza la situación actual de la UV.

miércoles, 15 de mayo de 2013

En la mira, selección de nuevo rector



Si nos atenemos a la lista que los medios han manejado como posibles sustitutos del rector Raúl Arias Lovillo, bien podemos concluir que quien en agosto deja la rectoría de la Universidad Veracruzana no supo rodearse de cuadros administrativos fogueados más allá de los asuntos meramente locales, hogareños en algunos casos, lo que explica la visión endogámica con que se ha administrado a la casa de estudios en casi ocho años.

No podemos decir que sean cuadros sin mérito en sus áreas. Resalta el doctor Porfirio Carrillo Castilla, secretario Académico, quien supo impulsar, en el área de investigaciones, la promoción de la ciencia. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores desde 1996 y ha sido parte de organismos como la Sociedad Internacional de Neurociencias, la Academia de Ciencias de Nueva York y la Academia Mexicana de Ciencias.

Empero, no ha logrado imprimir una dinámica innovadora que hubiera permitido superar los escollos que ha cruzado el modelo educativo integral y flexible (MEIF), llamado a ser la aportación más significativa a escala nacional de la UV y en grave riesgo por la falta de decisiones más audaces y la casi nula gestión de recursos extraordinarios para apuntalar la infraestructura que requiere para su operación. Es posible que no se le haya permitido.

Se menciona a Leticia Rodríguez Audirac, secretaria de Rectoría, y es cierto que, tras ser auxiliar del actual rector cuando éste era director del área Económico-Administrativa y, luego, secretario Académico, el propio Arias Lovillo la elevó y la hizo caer, al menos en el escalafón de confianza; en efecto, la nombró directora general de Desarrollo Académico, una dependencia que tenía a su cargo la buena operación del MEIF y, por alguna razón, la destituyó ofreciéndole el cargo que todavía tiene. La percepción general ha sido que no dio el ancho en una dependencia crucial para la buena marcha del MEIF, que antes comandaba la querida maestra Jenny Beltrán Casanova, por desgracia ya fallecida.


Otro personaje que se menciona y se considera parte del equipo que pronto habrá de abandonar las oficinas de Lomas de Rectoría es el actual director de la Facultad de Derecho, Manlio Fabio Casarín, quien como varios académicos de la UV ha sobresalido por elocuentes discursos y proyectos académicos que solo repercuten en el ámbito de la dependencia académica de origen.

Por cierto, tanto él como Papo Levet, diputado, sempiterno líder del Fesapauv y ¡aspirante a rector!, organizaron en los últimos días eventos académicos de corte internacional como para avisar que son docentes de altos vuelos, aunque ya sabemos que Papo pocas veces dio clases allá en la Facultad de Ingeniería de Boca del Río.

Falta muy poco para que la Junta de Gobierno inicie el proceso de selección para el nombramiento del rector que tomará posesión el 2 de septiembre. De hecho, todo empezará el 1 de julio, justo cuando hay periodo vacacional, de manera que se abrirán mecanismos para que los grupos puedan manifestarse y, con ello, disfrutar el descanso intersemestral sin la preocupación de no haber sido factor en el futuro de su casa de estudios.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Desprecio por la educación

Con justa razón, las universidades públicas se encuentran molestas con el gobierno federal. Los dos presidentes panistas han puesto coto al crecimiento de las principales instituciones formativas de generaciones de mexicanos, acaso porque en sus gestiones hace ya mucho tiempo que no emplean a egresados de ellas en los principales puestos públicos, copados por egresados del ITAM y posgraduados en el extranjero.


Los rectores de las universidades nacional y estatales, como el propio Raúl Arias Lovillo, de la UV, quien ha mantenido su línea crítica respecto a la asfixia económica a que el gobierno federal las está sometiendo, se han pronunciado en muy diversos foros alertando sobre las consecuencias negativas de esta política presupuestal.

Para 2012, si los congresistas no recomponen el Presupuesto de Egresos presentado por el ahora precandidato panista a la Presidencia, Ernesto Cordero, la situación no solo será grave sino que obligará a las universidades públicas a cancelar proyectos, despedir personal o, incluso, cancelar carreras.

Según la propuesta, la mayor atención se dará a la educación media superior, que experimentaría un incremento presupuestal del 7.7 por ciento.

Sin embargo, no prevé que los egresados de ese nivel buscarán su ingreso a la educación universitaria, a la que por el contrario se le disminuiría en 1.9% los ya de por sí insuficientes recursos con que se le dotó en 2011. Es decir, mil 500 millones de pesos menos.

Por añadidura, a la educación técnica se le recortarían más de 9 mil millones de pesos.

Como una confirmación de cómo se maneja la formación del capital humano que demanda el desarrollo de México, el área de posgrado puede sufrir un grave recorte de 7.5 puntos porcentuales, que agravaría aún más la carencia de especialistas no solo para impulsar la ciencia básica sino también la investigación aplicada y la innovación tecnológica.

Y no solo la superior siente la amenaza del desdén presupuestal federal. La educación básica experimentaría un crecimiento más bien conservador, pues solo se prevé un crecimiento de 1.5%, apenas 4 mil 657 millones de pesos, según un estudio del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP).

En términos generales, el abusivo presupuesto presentado por Felipe Calderón, de 3.5 billones de pesos para 2012, apenas contempla un incremento de 0.3 por ciento al gasto en el sector educativo.

Más represión, menos educación

Desde que emprendió el combate al crimen organizado, el gobierno de Felipe Calderón ha disminuido drásticamente el gasto social y de inversión pública para, en contrapartida, incrementar de manera sustancial el gasto en seguridad. El gobierno federal propone para 2012 un presupuesto al gabinete de seguridad de 155 mil millones de pesos, el más alto en la historia.

Especialistas y analistas han insistido en que la guerra contra las bandas criminales no se podrá ganar solo con mayores recursos a las fuerzas policiacas y militares. En los últimos cinco años se ha destinado la mayor cantidad de dinero público al tema y, sin embargo, lo que hemos visto como sociedad es que los resultados son los más cuestionables. Hoy estamos más inseguros que nunca.

miércoles, 15 de junio de 2011

Los titubeos de Raúl

El rector Raúl Arias Lovillo ha andado muy errático en sus posiciones públicas en torno a temas que calan en el espíritu universitario.

El caso más grave, sin duda, ha sido su acelerón, freno y reversa en el caso de una manifestación universitaria de repudio por la ejecución del maestro José Luis Martínez Aguilar, alvaradeño, cuyo cuerpo se localizó calcinado hace más de una semana en calles del norte del Puerto de Veracruz.

La inicial adhesión y respaldo a la convocatoria se granjeó la simpatía de una comunidad universitaria que empieza a resentir los efectos de la violencia que ya lacera varias ciudades del estado, particularmente la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río.

Pero el coatepecano tuvo que frenar y echar para atrás el auto no bien recibió una, supongo, respetuosa recriminación de importante oficina del gobierno estatal, para que atemperara su ímpetu contestatario, siendo du posición la de un funcionario público del más alto nivel.

Entonces emitió un extraño comunicado en que señaló que había recibido la promesa de parte gubernamental y de la Procuraduría General de Justicia, de que se actuaría con toda prontitud, agilidad y consideración para investigar el grave hecho delictivo y se daría con los culpables.

Pese a una enemistad de años, el ahora Procurador Reynaldo Escobar Pérez se movió rápido y acudió a Rectoría a presentar a Arias y su selecto grupo de confianza todas las garantías de que el caso se tomaría con especial interés por las instancias investigadoras y se daría con el o los asesinos. Fueron ofrecimientos, ciertamente contundentes, pero no resultados concretos.

Si Raúl se hubiera abstenido de sumarse públicamente a la convocatoria y, sotto voce, la hubiera respaldado, no hubiera tenido que hacer público una postura que a la postre le generó una retahíla de descalificaciones en las redes sociales. Pero lo hizo porque es impulsivo.

Ya vimos cómo se le compensó. El gobernador Javier Duarte, convertido en Presidente honorario del Patronato Pro UV, se comprometió a generar una nueva relación entre su gobierno y la casa de estudios, y eso estuvo muy bien.

Junto con el tuxpeño Roberto Hernández, cuya contribución a la universidad de su tierra debe ser muy interesante porque no la he entendido jamás, visitaron el cascarón de lo que Fidel Herrera siempre se jactaba que sería parte de la contribución veracruzana a la celebración de los centenarios, cosa de lo que se olvidaba tan pronto regresaba al helicóptero.

Renacerá la esperanza porque ahora lo dice Javier Duarte y a él se la creo más que a su antecesor: el gobierno estatal contribuirá para concluir la sala de conciertos de la UV, donde podamos escuchar a la Orquesta Sinfónica de Xalapa en un recinto decoroso y no a punto de colapsarse como el Teatro del Estado.

Rectores que resistieron

Al final de cuentas, Raúl Arias Lovillo caminó por las calles de Xalapa en la marcha que exigió justicia, pero no con la firmeza y rectitud con que lo hizo el ingeniero Javier Barros Sierra, rector de la UNAM, aquel 30 de julio de 1968, cuando en época aciaga lo declaró día de luto para la universidad porque se había violado su autonomía. Y se enfrentaba al presidente Gustavo Díaz Ordaz, que ya había dado muestras de represión y barbarie.

Ni siquiera tuvo el arrojo de quien fuera rector del privado Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, mejor conocido como Tec de Monterrey, Rafael Rangel Sostmann, a quien le tocó ver con rabia cómo miembros del Ejército mexicano cegaban en marzo de 2010 la vida de dos estudiantes de posgrado que caminaban por su campus porque los “confundieron” con delincuentes.

Aunque Rangel Sostmann renunció a su puesto en junio de 2010, su entereza le alcanzó para presentar en abril de ese año, ante el Senado, propuestas orientadas a que los militares que violen los derechos humanos sean juzgados por tribunales civiles y no por la justicia castrense, para evitar por supuesto que sean objeto de beneficios.

Ambos, a su medida, se enfrentaron al poder presidencial, en respuesta a situaciones traumáticas que afectaron a toda su comunidad.

Raúl no pudo sostener su inicial impulso solidario.

Ahora esperemos que se le cumpla lo que se le prometió: justicia para la familia del profesor José Luis Martínez Aguilar, y apoyar a la UV a proteger a sus miembros mientras se encuentren en las instalaciones universitarias.

jueves, 27 de enero de 2011

Los líos sindicales que enfrenta la UV

En la Universidad Veracruzana, el clima irá subiendo a candente conforme pasen los días en el terreno de las negociaciones que la Rectoría realiza con sus sindicatos. Y es que las finanzas universitarias no parecen resistir la prueba de un movimiento laboral inquisitivo y exigente.

Ya el rector Arias Lovillo ha informado del enorme déficit que acumula la UV desde hace varios años, justamente derivado de la intervención de gobiernos estatales anteriores en aras de resolver movimientos huelguísticos del SETSUV, organización que negocia en la orfandad en que la ha dejado la recientemente fallecida Eloína Vargas Merino.

En efecto, hace ya varios años que la UV deja de percibir al menos 100 millones de pesos anuales a que sucesivos gobiernos veracruzanos se han comprometido para financiar exigencias sindicales que ni la UV ni el gobierno federal estuvieron en su momento dispuestos a asumir.

Desde el gobierno de Miguel Alemán Velasco, la secretaría de Finanzas y Planeación ha ido desentendiéndose de esos compromisos, lo que ha obligado a la UV (que no al gobierno federal) a sufragarlos en detrimento de recursos que debieran destinarse a las actividades académicas.

Esta circunstancia se agrava ahora con la deuda millonaria que la UV dice tener con sus dos principales interlocutores sindicales: el Fesapauv, que agremia a su personal académico, y el Setsuv, que aglutina a los trabajadores administrativos y manuales.

Lo que pudo haber sido abordado en la intimidad de las negociaciones, Arias Lovillo lo ha colocado en la palestra mediática, obligando a que en la misma tesitura le respondan los aludidos. Ya el diputado local Enrique Levet Gorozpe, dirigente de Fesapauv, ha dicho en medios que las carencias financieras de la UV deberá resolverlas como pueda o quiera, pero que debe entregar lo adeudado a sus acreedores.

Y dijo más: que no aceptará lo que la propia institución está proponiendo como aumento salarial al Setsuv, que consiste en un 3.9 por ciento.

Habrá que ver la reacción del Setsuv, que vive un proceso intenso para definir cómo hacerle para elegir al sustituto de su dirigente fallecida, para lo que suena Pedro Reducindo Villalba, con número de personal 1916, comisionado al sindicato hace muchos años, y que tiene un hermano también en el sindicato, de nombre Guillermo (número de personal 6519).

Los miembros del sindicato se debaten entre mantener a un sindicalista de la región Xalapa, que ha obtenido durante todo el tiempo de existencia el máximo puesto directivo, o se da cancha a otras regiones, marcadamente Poza Rica.

En los corrillos de la organización se sopesa también el nombre de Juan Mendoza, porque a Eloína Vargas le sorprendió la muerte antes de tener preparada a una pariente suya para sustituirle. Lo que más preocupa es quién puede ser factor de unidad, al tiempo que mantiene la posición combativa de Eloína.

En medio de este ruido, Arias Lovillo trata de adelantar tiempos, y ha logrado un acercamiento interesante con la dirigente de la Asociación de Funcionarios y Empleados de Confianza de la Universidad Veracruzana, Afecuv, Martha Herrera Hernández, sobre cuyos supuestos manejos deshonestos en cuotas de agremiados ya han levantado la voz varios empleados universitarios.

A ver cómo le va al rector y a la UV con los asuntos laborales, del día de la Candelaria en adelante.

En las fotos:

Foto 1: El rector Raúl Arias Lovillo escucha al lider del personal académico, Enrique Levet.

Foto 2: Arias Lovillo con la dirigente de Afecuv, Martha Herrera Hernández.

miércoles, 19 de enero de 2011

En la SEV no parece que calienten motores

Algo preocupante se observa en la comunicación educativa de Veracruz. Funcionario joven pero con enormes tablas políticas, el secretario Adolfo Mota Hernández ha mostrado ante los medios informativos un perfil más bien bajo. A preguntas simples formuladas por los reporteros, su desconocimiento de las cifras educativas de Veracruz lo ha hecho mostrarse titubeante, cuando no errático.

En su discurso, al menos en los primeros días del actual gobierno, ha dejado en el limbo muchos temas de la agenda estatal para educación, propiciando en la opinión pública la percepción de que lo no enunciado por él forma parte de los asuntos a revisión, lo que suele emparentarse con desaparición o, en el mejor de los casos, con congelamiento.

Aunque llega desde muy temprano a su oficina, una y hasta dos horas antes de que ingrese el grueso del personal de la SEV, bajo el argumento –político, no tanto de eficiencia administrativa– de que a esas mismas horas entran los maestros veracruzanos a sus escuelas, casi cumple dos meses y pocas iniciativas se le han visto.

Fuera de declaraciones relacionadas con la puesta en funcionamiento del programa Escuelas de Tiempo Completo en 100 planteles, la aplicación de medidas contra el consumo en escuelas de alimentos chatarra ricos en calorías y grasas, halagos desmedidos al SNTE y sus dirigentes, entre otros temas, no ha mostrado catadura del líder estratégico que demanda un proyecto de gran alcance como el que ha delineado el gobernador Javier Duarte de Ochoa para educación.

No decimos que no lo sea. Sabemos de su capacidad e inteligencia, de su facilidad para gestionar y convencer. Lo cierto es que en sus primeros 45 días en el puesto ha dejado que muchos temas sean abordados interesadamente por gente que debiera guardar respeto a su jerarquía y se ha pasado más tiempo en la penumbra para trabar asuntos con sus colaboradores.

Ya hemos visto cómo el único funcionario educativo que ha saltado a la palestra ha sido el director del IVE, Guillermo Zúñiga Martínez, dando palos de ciego.

Ahora que se ha conocido que el presupuesto para el proyecto de Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) no llega ni a los 20 millones, el conspicuo político ha lanzado a su estructura política regional (perdón, académica) a proferir demandas insolentes a su propio jefe, como acaba de suceder en Orizaba la semana pasada.

Como lo relata La Jornada Veracruz, en nota publicada el viernes pasado, profesores y funcionarios de la UPAV increparon al secretario Adolfo Mota, pidiéndole revisar el esquema educativo del Instituto Consorcio Clavijero. Desde diciembre, Zúñiga Martínez soltó el borrego de que ese organismo pasaría a formar parte de la UPAV, donde incluso hay un sitio reservado en su portal en internet que no contiene más que el título: Educación en línea.

Mota les aclaró que todos los esquemas educativos, incluyendo la propia UPAV, continuarían

La cuestión es que le han estado marcando la agenda al titular de la SEV, y no precisamente con temas cómodos. Acaba de publicarse una respuesta dura por parte del rector de la Universidad Veracruzana, Raúl Arias Lovillo, contra la campaña zuñiguista, donde el secretario de Educación ha salido a relucir en no muy buenos términos.

Para colmo, la mayoría de los miembros de su equipo son miembros del SNTE y otros sindicatos magisteriales, y quienes están en puestos clave rinden cuentas, más bien, al gobernador o a otros funcionarios, como el secretario de Finanzas y Planeación; todo lo cual lo deja en una circunstancia sospechosamente homeopática.

Debemos suponer que los grandes proyectos, las grandes líneas de trabajo, las propuestas de mejora más allá de un simple tránsito administrativo, estarán contemplados en el capítulo del sector educativo del plan estatal de desarrollo. Sin embargo, algo debería observarse ya en términos del sello político de la naciente administración estatal.

A no ser que la SEV solo le represente un mero trampolín con miras a la candidatura al Senado de la República.

martes, 4 de enero de 2011

Zúñiga Martínez, ¿ave de tempestades?

Hombre de medios y con medios, Guillermo Zúñiga ha aprovechado los foros públicos para abrirle a golpes un espacio a su proyecto de universidad popular, ya respaldada por el gobernador Javier Duarte de Ochoa, llevándose entre las patas a toda institución y personaje que se le ha puesto enfrente.

Acostumbrado a que todos los asuntos en que participa se diriman en los medios de comunicación, incluso aquellos que debieran discutirse y aprobarse en cuerpos académicos colegiados, el director del Instituto Veracruzano de Educación Superior (IVE) ha sido el único funcionario, en apenas un mes del actual gobierno, que ha repartido catorrazos a diestra y siniestra, incluso a funcionarios e instituciones establecidas, como la Universidad Veracruzana y su rector Raúl Arias Lovillo.

A diferencia del comportamiento firme pero respetuoso del gobernador Duarte y los demás funcionarios, a Zúñiga unos lo ven como ave de tempestades y otros como simple chivo en cristalería, tan desproporcionadamente agresiva ha sido su actitud durante el periodo en que el Congreso local tuvo en sus manos la decisión, conjuntamente con las autoridades de la secretaría de Finanzas, de aprobarle su primer presupuesto.

Como todos saben, la creación de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) fue anunciada por el gobernador Duarte justo el día de su toma de protesta, lo que significó en diciembre un ajuste en el proyecto financiero de 2011, enviado en su oportunidad por el anterior gobernador, quien no incluyó recursos para la nueva universidad ni para otras dependencias, como las relacionadas con el medio ambiente, creadas por el actual jefe de las instituciones estatales.

La estrategia mediática de Guillermo Zúñiga ha sido tan acre que hasta ha parecido originada por un combativo partido de oposición, y tan envolvente, que por su pasarela han desfilado periodistas, funcionarios, diputados, personajes anónimos y hasta el ex titular de la SEV, don Juan Maldonado Pereda, a quien todos imaginábamos retirado de la política.

Sin embargo, el proyecto con que convenció al gobernador no sólo debe ser una alternativa mediática al problema de miles de jóvenes veracruzanos que no tienen acceso a la UV. También debe ser una posibilidad real de estudios profesionales de calidad, con mecanismos y organismos que aseguren que la educación brindada se apegue a los principios de calidad y pertinencia.

Ya hemos visto cómo ha sido cuestionada la calidad de los estudios y la formalidad de los aspectos administrativos escolares desde que inició su proyecto en el IVEA y lo continuó en el IVE.

Mucho hablar no resuelve el andar. Zúñiga se ha llenado la boca de datos estratosféricos y debería meditar que no todo mundo tiene su imaginación como para creérselos. En diciembre ya hablaba de 42 mil alumnos en 20 carreras, lo que haría imaginar que en cada programa se han inscrito más de 2 mil estudiantes en promedio: una matrícula similar a la de la UV.

¿Dónde los está formando? ¿Quiénes conforman su plantilla de personal docente? ¿Qué formación académica tienen? ¿Cómo le hacen estos profesores para recorrer los 166 municipios en que el IVE cuenta con salones prestados para formar a “miles” de estudiantes en tantas carreras? ¿Cómo le hace el IVE para ofrecer formación de calidad en carreras que requieren muchísimo más que el salón de clases de una primaria, una secundaria o una prepa? ¿Cómo logra que, en sus respectivos casos, los alumnos reciban formación teórico-práctica en carreras como Arquitectura, Veterinaria o Enfermería, siendo tan difícil contar con laboratorios y talleres en lugares tan dispersos?

Estas interrogantes son sólo unas cuantas, y muy generales, a las que no se le ve que el profesor y abogado haya respondido en sus múltiples incursiones mediáticas. Porque no todo se resuelve con proponer el “aprendizaje autónomo” o el “autodidactismo creativo y significativo”, se requieren bases sólidas para que, una vez concluyan sus estudios, los egresados puedan competir con los de otras universidades por un puesto de trabajo en condiciones justas.

Crear más instituciones de educación superior es indispensable para Veracruz. El problema es que no se trata de crear una entelequia, un golpe de efecto, una nube de humo tras de la cual se ponga en riesgo el tiempo y la esperanza de los veracruzanos, sean 10 a 40 mil. Sí a la nueva universidad, si y solo si se vigila para que cumpla con ofrecer una formación de calidad.

Podrán varios que apoyan esta iniciativa debatir con otros personajes sobre la validez de sus fundamentos. Lo grave es que por abrir un espacio a algo nuevo, se ponga en entredicho a instituciones como la Universidad Veracruzana, independientemente de si el actual rector es competente o no.

Ya veremos el proyecto que se presente para la creación de la tan difundida universidad popular.

Fotografías:

1. Guillermo Zúñiga Martínez, director del Instituto Veracruzano de Educación Superior y próximo rector de la UPAV.
2. Raúl Arias Lovillo, rector de la Universidad Veracruzana.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Lovismo contra lobbismo en la UV?

Lobbismo o cabildeo es lo que ha faltado, y mucho, en la Universidad Veracruzana desde que Arias Lovillo asumió el cargo de rector.

Hace ya muchos años que el gobierno federal detuvo los incrementos presupuestales por la vía del subsidio ordinario, para poner en juego una competencia, a veces atroz, entre las universidades públicas por disponer del denominado presupuesto extraordinario.

Como todo mundo lo ha podido constatar, en materia de ampliación de la infraestructura física, la UV ha crecido de manera marginal, sobre todo en comparación con lo logrado en la gestión de su antecesor.

En los últimos cinco años sólo los proyectos de las unidades de servicios bibliotecarios y de información (USBI) en los campus de Ixtaczoquitlán y Córdoba han podido ser finiquitados.

El otro proyecto, la sala de conciertos para la Orquesta Sinfónica de Xalapa, en el Campus para la Cultura, las Artes y el Deportes de la capital veracruzana, ha crecido a la velocidad de una oruga, pese a que el anterior mandatario estatal muchas veces se llenó la boca con pronósticos inexactos sobre su entrega a la comunidad xalapeña.

Ha habido, sí, proyectos arquitectónicos para institutos y facultades en diversos campus universitarios, pero lo cierto es que no se ha manifestado el empuje que permitió dotar a la UV de establecimientos dignos y modernos para el fomento de la docencia, la investigación, la lectura, la confluencia con las nuevas tecnologías y el aprecio por la cultura y las artes.

¿Falta capacidad en la universidad para elaborar proyectos que compitan con los de otras universidades y obtengan recursos extraordinarios que compensen las desigualdades que acusa el presupuesto ordinario?

Por supuesto que no. Es la misma comunidad universitaria que atrajo, en tiempos anteriores, importantes inversiones para proyectos orientados a fortalecer la calidad académica, el soporte tecnológico indispensable y las instalaciones modélicas con que hoy cuenta.

Lo que falta es un equipo administrativo central que empuje hacia la definición de proyectos que convenzan a las autoridades federales, con una visión integral.

Y eso es de lo que adolece la administración que encabeza Raúl Arias Lovillo.

Por eso se desgañita en el desierto, acompañado de un coro en que sobresale la voz de tenor del diputado Enrique Levet Gorozpe, dirigente del sindicato académico (Fesapauv) y de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (CONTU).

Pero el famoso Papo Levet hace bien en movilizar a sus huestes para presionar al gobierno federal para que materialice incrementos importantes a educación superior.

El problema es que el rector Raúl Arias Lovillo se sienta dirigente sindical y salga a las calles para corear consignas, cuando lo suyo es cabildear en el congreso federal y ponerse en mangas de camisa para generar propuestas que le atraigan recursos de las bolsas del presupuesto extraordinario.

¿O lo que quiere es que se le recuerde como el activista político de izquierda que fue en su ya lejana juventud?

Fotos:
1. Vista de la USBI de Ixtaczoquitlán
2. Sala de conciertos: proyecto inconcluso
3. Dip. Enrique Levet Gorozpe

martes, 14 de diciembre de 2010

UV, la insana descortesía

En los últimos meses, al rector Raúl Arias Lovillo se le ha visto muy estresado.

Las penurias económicas por las que atraviesa la Universidad Veracruzana le han hecho utilizar los micrófonos, tanto propios como los que le proporcionan los medios de comunicación, para lanzar duras diatribas.

Sin restarle la más mínima razón a sus alegatos públicos, en los que por cierto ha estado ausente la más básica de las cortesías, lo cierto es que, buen académico, Arias Lovillo ha mostrado serias dificultades en materia de negociación para obtener fondos económicos adicionales.

Y eso lo tiene realmente consternado.

La lucha del rector universitario, sin embargo, semeja la emprendida por el Quijote contra los molinos de viento, lo que hace sospechar un móvil político más que una real intención de mejorar la situación financiera de la casa de estudios.

Por ejemplo, en lo que al gobierno estatal se refiere, sus demandas públicas han iniciado prácticamente una vez que su antiguo aliado, Fidel Herrera Beltrán, ha concluido su mandato.

Y ello, pese a que –según se desprende de sus declaraciones– fue durante dicha gestión cuando se afectaron los flujos de recursos federales, depositados por la SEP en la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan).

El más público de los diques construidos en la Sefiplan, y que ha mantenido en ascuas a miles de jóvenes veracruzanos, es el que ha detenido los recursos orientados al pago de los apoyos del Programa Nacional de Becas para Educación Superior (Pronabes).

Como éste, sin embargo, ha habido otros y con muchos más recursos en juego.

Por ello, en diversos foros nacionales (como los de ANUIES) e internacionales, en su calidad de presidente de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), Arias Lovillo, además de exigir presupuestos multianuales, ha insistido en que los recursos del presupuesto federal les sean depositados directamente a las universidades.

En efecto, para nadie es un misterio que en todos los gobiernos estatales, las áreas administrativas (como la Sefiplan en Veracruz) utilizan recursos frescos como los enviados a la universidad pública, para apagar fuegos no precisamente fatuos, postergando su aplicación en los rubros para los que fueron etiquetados.

Como las vividas por la UV, prácticamente todas las dependencias y organismos públicos también experimentaron privaciones por esta práctica tan usual como ilegal.

Lo que parece extraño es que hasta ahora, en que ha entrado un nuevo inquilino en Palacio de Gobierno, Arias Lovillo haga más diáfana esta denuncia que, otrora, sólo mereció mensajes cifrados.

Y su discurso puede ser para dos destinatarios: Javier Duarte de Ochoa y su nueva estructura financiera y gubernamental, como para poner a tono el músculo político; y los propios universitarios, como una forma de cerrar filas en su favor y esconder sus torpezas en materia de gestión financiera.

Y si no lo creen, cheque lo que, en un artículo suyo publicado en diversos medios, Arias Lovillo señala:

“En este Consejo Universitario próximo, haremos nuevamente una reflexión a fondo del entorno político. Hay evidentes hechos que nos obligan a hacerlo. Hay esbozos unilaterales de que se está modulando una nueva relación con el gobierno local, que esperamos [sea] de comprensión y respeto”. (Continuará)

lunes, 15 de noviembre de 2010

Las lecciones que nos deja Jazzuv

Ha concluido, muy a pesar de quienes pudimos disfrutarlo, el tercer festival internacional Jazzuv en Xalapa.

Con el grito de guerra de convertir a la ciudad en la Meca del jazz en México, hecho por Francisco Mela, director artístico del festival, la celebración de este encuentro que tuvo un alto contenido educativo ha puesto de relieve la gran vocación cultural de la capital veracruzana.


Por ello, el festival ideado y promovido por Edgar Dorantes, con el apoyo de cientos de jóvenes y amantes del jazz, ha satisfecho -y superado- todas las expectativas que se tenían de él, no sólo en la percepción de sus organizadores, sino también del público local y nacional, de expertos nacionales e internacionales, músicos participantes y estudiantes que buscan convertirse en promotores y ejecutantes de este género nacido en los Estados Unidos pero que ha sido adoptado, con sus necesarias variantes, en todo el mundo.

La pasada ha sido una semana para consagrar una iniciativa multifacética y ambiciosa en un verdadero fenómeno cultural. Y no sólo ha dejado un buen sabor de boca en quienes disfrutamos este género musical, sino también ha legado muchas lecciones y pistas sobre cómo debe proyectarse a la ciudad como un centro de atracción turística a partir de las manifestaciones culturales.

Ha hecho destacar a la Universidad Veracruzana, en cuyo seno ha cobrado vida un proyecto educativo como el que da nombre al festival y que busca formar a intérpretes del jazz, pero, sobre todo, ha permitido resaltar la gran capacidad de su director y entusiasta impulsor, Edgar Dorantes, quien se multiplicó en audaces gestiones que permitieron traer a grandes figuras del jazz internacional, gracias a apoyos obtenidos del gobierno federal, a través del Conaculta y el Fonca, además de algunos patrocinadores privados, sin los cuales no se hubiera podido armar este singular festín musical.

También ha puesto en deuda a la propia institución anfitriona, que no dio tanto recurso económico como el que ha dispuesto para otras actividades de menor catadura, y ha evidenciado la infausta visión de las autoridades municipales para quienes esta oportunidad de colocar a la ciudad que mal administran en el mapa de los centros culturales más importantes del país ni les pasó por la cabeza.

Incluso, ha colocado en situación de extrañamiento al desorientado (y prácticamente desconocido) secretario de Turismo y Cultura del gobierno estatal, Ángel Álvaro Peña, quien en los últimos días ha parecido chivo en cristalería con sus penosas declaraciones a la prensa, con aquello de que su mermada autoridad es más cuestionada aún por el vendedor de Veracruz como set cinematográfico, Próspero Rebolledo, porque ni cuentas le rinde. Y qué podemos decir del exangüe director del Instituto Veracruzano de Cultura, Sergio Villasana, a quien lo que menos le ha interesado ha sido, justamente, la cultura.


Y sí, al acto inaugural acudieron representantes del IVEC y de la Secretaría de Educación, pero ni un despistado empleado de la secretaría de Turismo y Cultura, al menos para la foto.

Un acto, por cierto, en que sí estuvo el rector Raúl Arias Lovillo, quien habló de logros culturales históricos de la casa de estudios en un discurso atropellado que le hizo afirmar que Gabriel García Márquez había escrito su primera novela en la UV, cuando acá en realidad sólo le fue publicada.

Y fue acompañado de su incompetente director de Difusión Cultural, Manuel Zepeda Ramos, cuya máxima hazaña ha sido empequeñecer todos los festivales que pasan por sus manos, como el decadente y moribundo Junio Musical, al que todavía le mantienen el mote de internacional cuando sólo incluye a la parte local. Pero ya hablaremos más en este mismo espacio de ese engendro (me refiero a Junio Musical).

Público, ese reticente participante

Si debe hablarse de una de las máximas joyas del festival Jazzuv, esa fue el público.

Entusiasmado y entusiasta, emocionado, ruidoso, masivo… así llenó el público xalapeño prácticamente todos aquellos espacios en que se ofrecieron espectáculos ideados para doctos y legos, pero incluso las clases magistrales que ofrecieron músicos de la talla de Jack DeJonhette, Ray Drummond, John Ramsay, Jason Palmer, Nir Felder, Grace Kelly, Jane Bunnett y Mauricio Herrera, fueron observadas por periodistas, estudiantes, músicos… y por adoradores del jazz que acaso chiflan alguna melodía cuando se duchan o andan por la calle.



No hubo indiferencia ni hartazgo. Todas las actividades tenían tal halo de convivencia y entusiasmo por compartir, mostradas por maestros y estudiantes de jazz, que muchos quisieron ser testigos del fenómeno.

Tanto los conciertos estelares en el teatro, como los ofrecidos en espacios abiertos y en bares y cafés, estuvieron prácticamente a reventar. De ello se sorprendían los propios músicos norteamericanos, los periodistas especializados en el género que acudieron desde otros estados del país y de lugares distantes como Chile, los organizadores, quienes llenamos las salas...

En este sentido fue la antítesis del festival Junio Musical, tan moribundo y patético en los últimos años, y que por cuyas múltiples ofertas apenas deambulan sonidistas y técnicos, familiares de los intérpretes, presentadores y maestros de ceremonia y, a veces, menos que eso.

¿Cuál es el secreto de esta entrega? ¿Qué elementos, además de la afición por el jazz, hizo el milagro de tanta participación? Habrá que averiguarlo lo más pronto posible, porque si se descubre la fórmula del éxito, podrá aplicarse a otras propuestas artísticas y culturales como el teatro, la danza, los libros y otros géneros musicales.

Adelanto algunos elementos, sin profundizar en ellos:

El primero que salta a la vista ha sido la enorme calidad de los participantes. El concierto de McCoy Tyner y su trío, incluido Francisco Mela en las percusiones, fue apenas la cereza en el pastel de grandes intérpretes que ofrecieron su genialidad en la ciudad.

Pero ese último concierto programado en el Teatro del Estado, cuya sala grande fue insuficiente para albergar a todos los que deseaban conocer a esa leyenda del jazz que tocó al lado de otro grande como John Coltrane, fue el único que se desarrolló en el formato tradicional de los demás festivales del jazz en el país y, podría decirse, en el mundo: las estrellas llegan, tocan y se van.

Los demás grandes que vinieron no sólo dieron sus conciertos sino que también ofrecieron sus conocimientos en clases magistrales, participaron en audiciones al lado de jóvenes promesas y jazzistas locales de mucho tiempo; acudieron e intervinieron en jam sessions, convivieron de tú a tú, sin ningún remilgo. Y todo ello ha dejado un gran capital de conocimiento cuyos frutos iremos degustando en los años por venir.

El otro gran elemento que quiero destacar es el de la gran participación de estudiantes de música y melómanos de todas las edades como espectadores y, lo más importante, como miembros de un enorme ejército de voluntarios que lo mismo vendían camisetas que transportaban a los músicos, atendían aspectos técnicos, servían de traductores, orientaban a periodistas, pegaban carteles promocionales, difundían en sus blogs y en sus perfiles en las redes sociales lo que estaba sucediendo, impregnaban de júbilo aún a los reticentes y a quienes poco sabemos de jazz.

En la era del internet 2, las redes sociales y la comunicación horizontal y participativa, los organizadores de Jazzuv supieron ponerse a la altura y lograron concitar un gran movimiento que se apropió del festival, lo que hizo languidecer las grandes penurias económicas de este extraordinario esfuerzo cultural. Fueron los de a pie, los ciudadanos, sobre todo los jóvenes, quienes permitieron que se convirtiera en un gran festival, en una gran vivencia y convivencia colectiva, como en ninguna parte del país ha sucedido.


Y, sí, como dijo Francisco Mela, el extraordinario percusionista cubano que triunfa en las grandes ligas del jazz en los Estados Unidos y que es el director artístico del festival: Xalapa puede convertirse en la Meca del jazz en México. De entrada, cuenta con una dilatada tradición, que se remonta a los años sesenta y setenta bajo el influjo de gente como Guillermo Cuevas, pese a lo que digan diletantes como Alain Derbez que sin ningún rubor afirma que el jazz llegó a Xalapa en su desvencijada maleta.

Esta ciudad ha sido Meca del teatro universitario, fue la primera cuya universidad abrió programas de licenciatura en artes aunque requiera ahora elevar su calidad y abandonar un cierto dejo de modorra y enorme endogamia; la psicología brilló con luz única en los sesenta, por sobre la UNAM, que debió llevarse buena parte de la planta docente de la UV para mejorar un programa que no contemplaba los aspectos clínicos; la música de concierto ha tenido permanencia hace más de 75 años. ¡Claro que puede ser el centro neurálgico de la mejor producción jazzística de México, y si se atreve a más, de América Latina!

Xalapa debe justificar esa denominación de Atenas veracruzana que, ahora, todo mundo lo ha trastocado por el de apenas veracruzana. Para ello, es menester la participación de todos los órdenes de gobierno, especialmente el estatal y el municipal, no sólo el ayuntamiento de Xalapa sino también los municipios que le rodean, en particular Coatepec, porque lo que genera la capital impacta económicamente a toda la región.


Lo que falló en Jazzuv

Hay un elemento que falló. No fue, sin embargo, responsabilidad de los organizadores, cuyo presupuesto les permitió tan poca elasticidad: la ausencia de prensa nacional.

Alguien decía que el Papa podría pronunciar su mejor homilía en la plaza de San Pedro, en Roma, pero que no tendría ninguna trascendencia si entre los feligreses no estaban los periodistas. Esto ha pasado con Jazzuv. Más allá de las reseñas locales, el país no se enteró cómo iba la cosa en Xalapa.

Aquí debió participar el área de comunicación de la UV, pidiendo el apoyo de Comunicación Social del gobierno del estado e, incluso del ayuntamiento, para invitar a los periódicos capitalinos y a las televisoras en general, y las culturales, en particular, para que destacaran enviados en Xalapa durante toda (o parte de) la semana. No fue así.

Lo que sí sucedió fue el apoyo de Radio Televisión de Veracruz (RTV), cuya directora de Radio, Cristina Medina, supo calibrar la importancia del festival e hizo posible que el programa “El jazz bajo la manga”, que conduce Luis Barria, hiciera una marcación diaria de lo que estaba sucediendo. Radio Universidad Veracruzana transmitió en vivo casi todos los eventos del festival.

También la radio nacional e internacional hizo acto de presencia. En Radio UV estableció cabeza de playa el conductor del programa El sexto continente, Óscar Javier Martínez, que se transmite en la ciudad de Oaxaca y que este lunes inició un ciclo de programas dedicados al festival Jazzuv que pueden escucharse por internet. También lo hicieron una radiodifusora de Puebla y otra más de Santiago de Chile. Los medios locales fueron, también, receptivos al festival.

Además, vinieron especialistas de la prensa internacional, enviados de la revista electrónica All about jazz y de la Downbeat Magazine. Ya veremos sus impresiones.

Lo único que faltó es que este evento de carácter internacional, al menos tuviera resonancia nacional. Ya será para la otra…

Fotos:

1. Mc Coy Tyner (Foto: Claudina de Gyves)
2. Édgar Dorantes, Emiliano Coronel, Ray Drummond, Grace Kelly, Nil Felder y Jason Palmer (Foto: Claudina de Gyves)
3. Concierto en Paseo de Los Lagos (Foto: UV)
4. Grace Kelly (Foto: UV)
5. Clausura en la Casa del Lago (Foto: UV)