miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Lovismo contra lobbismo en la UV?

Lobbismo o cabildeo es lo que ha faltado, y mucho, en la Universidad Veracruzana desde que Arias Lovillo asumió el cargo de rector.

Hace ya muchos años que el gobierno federal detuvo los incrementos presupuestales por la vía del subsidio ordinario, para poner en juego una competencia, a veces atroz, entre las universidades públicas por disponer del denominado presupuesto extraordinario.

Como todo mundo lo ha podido constatar, en materia de ampliación de la infraestructura física, la UV ha crecido de manera marginal, sobre todo en comparación con lo logrado en la gestión de su antecesor.

En los últimos cinco años sólo los proyectos de las unidades de servicios bibliotecarios y de información (USBI) en los campus de Ixtaczoquitlán y Córdoba han podido ser finiquitados.

El otro proyecto, la sala de conciertos para la Orquesta Sinfónica de Xalapa, en el Campus para la Cultura, las Artes y el Deportes de la capital veracruzana, ha crecido a la velocidad de una oruga, pese a que el anterior mandatario estatal muchas veces se llenó la boca con pronósticos inexactos sobre su entrega a la comunidad xalapeña.

Ha habido, sí, proyectos arquitectónicos para institutos y facultades en diversos campus universitarios, pero lo cierto es que no se ha manifestado el empuje que permitió dotar a la UV de establecimientos dignos y modernos para el fomento de la docencia, la investigación, la lectura, la confluencia con las nuevas tecnologías y el aprecio por la cultura y las artes.

¿Falta capacidad en la universidad para elaborar proyectos que compitan con los de otras universidades y obtengan recursos extraordinarios que compensen las desigualdades que acusa el presupuesto ordinario?

Por supuesto que no. Es la misma comunidad universitaria que atrajo, en tiempos anteriores, importantes inversiones para proyectos orientados a fortalecer la calidad académica, el soporte tecnológico indispensable y las instalaciones modélicas con que hoy cuenta.

Lo que falta es un equipo administrativo central que empuje hacia la definición de proyectos que convenzan a las autoridades federales, con una visión integral.

Y eso es de lo que adolece la administración que encabeza Raúl Arias Lovillo.

Por eso se desgañita en el desierto, acompañado de un coro en que sobresale la voz de tenor del diputado Enrique Levet Gorozpe, dirigente del sindicato académico (Fesapauv) y de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (CONTU).

Pero el famoso Papo Levet hace bien en movilizar a sus huestes para presionar al gobierno federal para que materialice incrementos importantes a educación superior.

El problema es que el rector Raúl Arias Lovillo se sienta dirigente sindical y salga a las calles para corear consignas, cuando lo suyo es cabildear en el congreso federal y ponerse en mangas de camisa para generar propuestas que le atraigan recursos de las bolsas del presupuesto extraordinario.

¿O lo que quiere es que se le recuerde como el activista político de izquierda que fue en su ya lejana juventud?

Fotos:
1. Vista de la USBI de Ixtaczoquitlán
2. Sala de conciertos: proyecto inconcluso
3. Dip. Enrique Levet Gorozpe

martes, 14 de diciembre de 2010

UV, la insana descortesía

En los últimos meses, al rector Raúl Arias Lovillo se le ha visto muy estresado.

Las penurias económicas por las que atraviesa la Universidad Veracruzana le han hecho utilizar los micrófonos, tanto propios como los que le proporcionan los medios de comunicación, para lanzar duras diatribas.

Sin restarle la más mínima razón a sus alegatos públicos, en los que por cierto ha estado ausente la más básica de las cortesías, lo cierto es que, buen académico, Arias Lovillo ha mostrado serias dificultades en materia de negociación para obtener fondos económicos adicionales.

Y eso lo tiene realmente consternado.

La lucha del rector universitario, sin embargo, semeja la emprendida por el Quijote contra los molinos de viento, lo que hace sospechar un móvil político más que una real intención de mejorar la situación financiera de la casa de estudios.

Por ejemplo, en lo que al gobierno estatal se refiere, sus demandas públicas han iniciado prácticamente una vez que su antiguo aliado, Fidel Herrera Beltrán, ha concluido su mandato.

Y ello, pese a que –según se desprende de sus declaraciones– fue durante dicha gestión cuando se afectaron los flujos de recursos federales, depositados por la SEP en la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan).

El más público de los diques construidos en la Sefiplan, y que ha mantenido en ascuas a miles de jóvenes veracruzanos, es el que ha detenido los recursos orientados al pago de los apoyos del Programa Nacional de Becas para Educación Superior (Pronabes).

Como éste, sin embargo, ha habido otros y con muchos más recursos en juego.

Por ello, en diversos foros nacionales (como los de ANUIES) e internacionales, en su calidad de presidente de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), Arias Lovillo, además de exigir presupuestos multianuales, ha insistido en que los recursos del presupuesto federal les sean depositados directamente a las universidades.

En efecto, para nadie es un misterio que en todos los gobiernos estatales, las áreas administrativas (como la Sefiplan en Veracruz) utilizan recursos frescos como los enviados a la universidad pública, para apagar fuegos no precisamente fatuos, postergando su aplicación en los rubros para los que fueron etiquetados.

Como las vividas por la UV, prácticamente todas las dependencias y organismos públicos también experimentaron privaciones por esta práctica tan usual como ilegal.

Lo que parece extraño es que hasta ahora, en que ha entrado un nuevo inquilino en Palacio de Gobierno, Arias Lovillo haga más diáfana esta denuncia que, otrora, sólo mereció mensajes cifrados.

Y su discurso puede ser para dos destinatarios: Javier Duarte de Ochoa y su nueva estructura financiera y gubernamental, como para poner a tono el músculo político; y los propios universitarios, como una forma de cerrar filas en su favor y esconder sus torpezas en materia de gestión financiera.

Y si no lo creen, cheque lo que, en un artículo suyo publicado en diversos medios, Arias Lovillo señala:

“En este Consejo Universitario próximo, haremos nuevamente una reflexión a fondo del entorno político. Hay evidentes hechos que nos obligan a hacerlo. Hay esbozos unilaterales de que se está modulando una nueva relación con el gobierno local, que esperamos [sea] de comprensión y respeto”. (Continuará)

viernes, 10 de diciembre de 2010

Los méritos y los retos de Leticia Perlasca

Apuntalada por la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, Leticia Perlasca Núñez es una destacada administradora y política que no acostumbra sólo sobrevolar las dependencias que le encomiendan.

Ha dejado huella en sus anteriores encargos y es posible que no haya logrado más no por falta de ganas o capacidad sino por carencia de recursos o por llamados a la medianía de parte de sus superiores.


Digo que es una buena señal porque Perlasca Núñez ha trabajado en aspectos educativos y culturales y en ambos casos ha mostrado arrojo, creatividad, innovación, amplitud de miras y trabajo en equipo.

Ya fue directora del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) –que estará bajo su mirada por ser parte de la estructura de la secretaría a su cargo–, y en su gestión fue reconocida por el trabajo realizado, sobre todo en aspectos editoriales.

En los últimos seis años dirigió el subsistema de Colegios de Bachilleres (Cobaev), donde motivó la identificación y el orgullo de pertenencia de los miles de estudiantes que cursan su educación media superior en diversos planteles del estado; además, consolidó diversos proyectos de modernización y promovió la participación de la comunidad académica en aspectos culturales.


Lo que hoy se le presenta, sin embargo, es de dimensiones mayores: deberá armonizar una vocación histórica de la entidad –la que tiene que ver con la explotación de sus atractivos naturales– con la promoción y difusión de los bienes tangibles e intangibles de los veracruzanos.

Agrandar la cancha, su primera encomienda

La nueva secretaria de Turismo, Cultura y Cinematografía deberá acabar con el clásico discurso del número de cuartos de hotel construidos, de los porcentajes de ocupación que sólo benefician a ciertos consorcios hoteleros y la oferta relacionada con infraestructura de convenciones, para enfocarse en todos los puntos de atracción de la entidad que permitan fortalecer una oferta diversificada para consumo del turista nacional.

El gobernador Javier Duarte de Ochoa le ha encomendado rescatar los extremos geográficos de Veracruz, el norte y el sur, para incorporarlos en un programa integrador de turismo, dejando para la historia políticas orientadas a fortalecer sólo la infraestructura turística de la conurbación Veracruz-Boca del Río.

Por lo pronto, la construcción en los siguientes años de la autopista Tuxpan-Tampico (primera obra puesta en marcha por el gobernador Duarte luego de tomar posesión) permitirá integrar económicamente al norte del estado, más identificado con Tamaulipas, y dar soporte de comunicaciones a proyectos de explotación turística.


La región sur ha avanzado desde hace años en materia turística, aunque poco se le ha apoyado desde el gobierno estatal. Tiene, frente al norte, la enorme ventaja de contar con infraestructura carretera y aeroportuaria, por lo que la instrucción del nuevo gobernador puede ser determinante para su configuración como eje de atracción de turismo nacional e internacional.

Si se le deja y se le dan los apoyos, Leticia Perlasca podrá impulsar la actividad turística con este enfoque integrador.

Para lograrlo, no sólo deberá generar sinergias locales con prestadores de servicios, organizaciones sociales, cámaras empresariales y el gobierno estatal, sino también atraer recursos federales.

No hay que olvidar que, a partir de 2011, el gobierno calderonista hará una fuerte inversión en torno a la campaña “Ideas por México”, con el objetivo de incrementar el turismo nacional en un 15 por ciento, en los dos últimos años de su gestión. Veracruz no puede quedar fuera de esa estrategia de promoción.

jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Recuperará Duarte el potencial turístico de Veracruz?

A la exacción tremebunda de recursos públicos vivida en el sexenio anterior, que está maniatando la toma de decisiones en la gestión naciente, Veracruz ha debido sumar los efectos desastrosos de los fenómenos meteorológicos de septiembre pasado, que afectaron no sólo vidas y viviendas sino también la economía e infraestructura turística en el centro del estado.


Para nadie es un secreto que Veracruz sufre una crisis económica severa, pese a que han querido hacernos creer que los números macroeconómicos indican una supremacía de la entidad en casi todos los indicadores de desarrollo, incluso por arriba de la media nacional, lo que deberá revisarse para desvelar el misterio de tanta penuria en medio de discursos de endiablado optimismo.

Las actividades turísticas pueden ser una tabla inmediata de salvamento, siempre y cuando la población que vive del sector cuente con el respaldo oportuno de su gobierno para atraer en el periodo vacacional decembrino al mayor número de visitantes nacionales y, con ello, paliar las pérdidas resentidas.

El nombramiento de Leticia Perlasca Núñez como secretaria de Turismo, Cultura y Cinematografía es una buena señal por parte del gobernador Javier Duarte de Ochoa de que tomará en serio este sector tan olvidado pese a su enorme potencial para generar empleos y riqueza.

Los efectos del nombramiento, estamos seguros, garantizan para el mediano y largo plazos buenos dividendos, con una gestión estratégica e innovadora.

Lo que será difícil es que en lo inmediato se puedan aplicar acciones que redunden en el flujo de turistas nacionales en un fin de año en que todas las dependencias estatales presentan pasivos importantes.

La secretaría de Turismo, sin ir más lejos, tiene adeudos heredados que rondan los 20 millones de pesos, según lo ha declarado su nueva titular. (Continuará)

Foto: Tlacotalpan inundada, de Óscar Martínez López

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Los alcances en cultura y turismo en Veracruz

A pesar de que Veracruz es un territorio en que el turismo nacional ha encontrado por décadas el alivio vacacional que sus limitados recursos puede proporcionarles, gracias –entre otras cosas– a la cercanía con la capital del país, la legendaria hospitalidad de sus habitantes y los módicos precios de sus productos y servicios, los últimos gobiernos estatales han acumulado una creciente deuda con este sector considerado uno de los más dinámicos de la economía.

Desde la visión hollywoodesca de Miguel Alemán Velazco, cuyas más fuertes inversiones las aplicó en publicidad y mercadotecnia, favoreciendo pingües negocios de amigos y familiares, hasta la disminuida atención prestada por Fidel Herrera Beltrán, más concentrado en el impulso a la inversión hotelera privada que en mejorar una oferta que permitiera llenar los miles de cuartos habilitados en su sexenio, el turismo ha carecido de una línea estratégica que busque generar derramas económicas crecientes.

En efecto, durante el gobierno alemanista se dio rienda suelta a la imaginación, se empezaron a vender algunas marcas que, en el caso de la Cumbre Tajín, se mantuvieron en el gobierno de la fidelidad, pero casi toda la inversión aplicada, que no fue poca, se destinó a empresas que llenaron sus cuentas gracias a la bondadosa tutoría gubernamental, con la dilapidación de recursos públicos, mientras que otros factores, como las vías de comunicación, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas turísticas locales, la capacitación y fortalecimiento del capital humano, no recibieron la atención debida.


Por ello, los turistas de otras entidades e incluso extranjeros que se arriesgaban a acudir a festivales como el de El Tajín, o eran amantes del turismo de aventura o juraban no regresar el próximo año, porque la región Poza Rica-Tuxpan no recibió inversiones en infraestructura de comunicaciones y turismo, y todavía son pocos los inversionistas que arriesgan sus capitales para erigir hoteles en las zonas urbanas aledañas o en la denominada Costa Esmeralda, azotada por los continuos “nortes” y un olvido gubernamental que raya en la ignominia.

Que hayan dirigido la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía en el sexenio pasado, primero un amigo del gobernador y luego el compadre del periodista Joaquín López Dóriga, da idea de la importancia que tal sector significó en términos de políticas públicas.


Por si fuera poco, el creciente encono entre el gobernador Herrera y el presidente Calderón hizo trizas las débiles campañas publicitarias a favor de Veracruz. Aprovechando las televisoras nacionales, el gobierno federal enderezó campañas demoledoras que inhibieron buena parte de las intenciones de viaje al estado, con argumentos insoslayables: alta contaminación de las playas, riesgos en carreteras y mal clima, sin parar mientes en si tenían respaldo o no.

La respuesta veracruzana siempre fue débil: se buscaba atajar el impacto mediático de las grandes televisoras con declaraciones que sólo tenían eco en el ámbito regional, como para que los veracruzanos nos sintiéramos defendidos, sin que llegaran los desmentidos a nuestros potenciales visitantes.

Ahora que, si a turismo le fue mal, a cultura ni se diga. Los festivales artísticos que hubieran podido generar flujos turísticos anuales se fueron al caño y, en el caso del centro del estado, sólo fiestas como el carnaval de Veracruz o de La Candelaria en Tlacotalpan han logrado sobrevivir, más por impulso local que por otra cosa. Los demás fueron paulatinamente liquidados.

Lo que vino a poner la última palada al escenario turístico fueron las consecutivas afectaciones derivadas de los fenómenos meteorológicos de entre agosto y septiembre, que también afectaron el patrimonio cultural tangible en diversas partes del estado.

jueves, 2 de diciembre de 2010

SEV: Los nuevos rostros

Ya hemos dicho que Adolfo Mota Hernández, nuevo titular de la SEV deberá apuntalar su equipo cercano de colaboradores, con profesionistas capaces de dar golpes de timón en materia de innovación y calidad educativa, porque en los puestos formales de subsecretarios generalmente arriban personajes surgidos al calor de las negociaciones políticas.


Aunque al momento de escribir estas líneas no había confirmación oficial, prácticamente han sido definidos los funcionarios que estarán a cargo de las subsecretarías de la SEV.

En la subsecretaría de Educación Básica, era casi segura la incorporación del exdiputado local y exdirigente de la sección 32 del SNTE, profesor Fernando González Arroyo, quien había sido apuntalado para llegar al puesto que hoy ocupa quien durante su gestión como diputado federal propuso diversos puntos de acuerdo a favor de la educación en Veracruz.

Sin embargo, varios consideraban que era posible que se mantuviera en el puesto la maestra Xóchitl Osorio.

Para nadie en la SEV es un secreto que la de Educación Básica es la única subsecretaría que cuenta con poder y manejo presupuestal.

De ahí que las otras dos carteras constituyan meros escaparates políticos.


A la subsecretaría de Educación Media Superior y Superior, en sustitución de Rafael Ortiz Castañeda, arriba Denisse Uscanga Méndez, quien una vez en el cargo constatará que le iba mejor en su anterior puesto como directora general de Bachillerato, al menos en lo que a manejo presupuestal se refiere.

Lo mismo le sucederá a Nemesio Domínguez Domínguez, exdiputado federal con una larga trayectoria política en el PRI, y administrativa en el DIF estatal, quien sustituirá a Domingo Alberto Martínez Reséndiz en la subsecretaría de Desarrollo Educativo, donde poco podrá hacer si no negocia adecuadamente el destino de recursos a proyectos que tienen que ver con la labor editorial y cívica de la SEV.

En sustitución de Edgar Spinoso Carrera, quien se desempeñaba como Oficial Mayor de la SEV y ahora es subsecretario de la Secretaría de Finanzas y Planeación, ha empezado a operar Gabriel Deantes Ramos, un colaborador de muchos años del gobernador Javier Duarte.

Hasta donde sabemos, las tareas relacionadas con la difusión de las tareas que desarrolle la SEV estará en manos de un viejo conocido nuestro, el periodista Arturo Reyes Isidoro, con mucha experiencia en la brega de la comunicación, quien sustituye a Rogelio Marín, quien realizó un extraordinario trabajo al lado del exsecretario Víctor Arredondo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los retos de Adolfo Mota en educación

Adolfo Mota Hernández se ha convertido en el nuevo secretario de Educación de Veracruz.

Con el nombramiento hecho en su persona por el gobernador Javier Duarte de Ochoa se ha dejado a un lado el largo periodo de incertidumbre que significó la presión ejercida por el SNTE para nombrar en su lugar a uno de sus exdirigentes seccionales, si bien tendrá el murmullo persistente de la poderosa organización desde la trinchera más cercana, la subsecretaría de Educación Básica.

El ex diputado local y federal, quien a principios del gobierno saliente de Fidel Herrera se desempeñó por breve tiempo como subsecretario de Educación, ha pasado a una posición de relevancia, no sólo por la materia de que se hará cargo, la educación, sino también por manejar el mayor porcentaje del presupuesto estatal.

Aunque son datos previos a lo que apruebe el Congreso local, sumando las asignaciones a dependencias públicas, organismos públicos descentralizados, fideicomisos públicos e inversiones gubernamentales orientadas al tema, la educación dispondría en 2011 de recursos cercanos a los 33 mil millones de pesos, cerca del 43 por ciento del presupuesto total.

Y de esos 33 mil millones, la SEV administraría directamente cerca del 87 por ciento. Si además, excepción hecha de los casi 3,700 millones de pesos que se asignan a la Universidad Veracruzana, sumamos los que tendrá bajo su observación como cabeza de sector, ya podemos imaginar el enorme potencial que puede desplegar quien ya está al frente de la dependencia.

El diligente coatepecano tendrá como uno de sus mayores retos mantener e, incluso, elevar los niveles de aprovechamiento escolar que ha logrado el sistema educativo veracruzano en las evaluaciones que aplican organismos nacionales e internacionales.

En sus manos estará hacer que Veracruz ponga la pica más alta en el mapa educativo nacional.


Lo primero que se le presentará en la agenda será elegir a un buen grupo de mariscales de campo que le permita aprovechar al máximo las sinergias creadas; un grupo que permita establecer estrategias y programas innovadores que influyan positivamente en los programas normales.

Ya el gobernador Javier Duarte de Ochoa ha puesto en claro, aunque en términos generales, los principales derroteros en materia de educación.

Uno de ellos tiene que ver con el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, no sólo para apuntalar servicios en materias tales como comunicación, salud, administración pública y seguridad, sino fundamentalmente en educación, con programas como la Red Estatal del Conocimiento (REC).

En este sentido, cobra relevancia el hecho de que el gobierno federal, a través de las secretarías de Comunicaciones y Transportes (SCT) y de Educación Pública (SEP), hayan hecho una inversión millonaria para la utilización de 33 mil kilómetros de su red de fibra óptica para la distribución de internet mediante tecnología wi-fi, cuyo objetivo es aprovechar este recurso a favor de la educación.

Hay que recordar que Veracruz fue pionero en la propuesta de instalación de dispositivos para internet inalámbrico en las antenas de C-4 de la Secretaría de Seguridad Pública, que permitirían la democratización en el acceso a estas herramientas sobre todo en comunidades rurales marginadas.

Duarte dijo en su discurso inaugural muchas veces “como nunca”. Y en el caso de educación se refirió al apoyo que como nunca se le dará, no sólo mediante el impulso de la REC sino también de otros programas que buscan mejorar el aprendizaje, el conocimiento y el bienestar de los más de un millón de estudiantes de todos los niveles.

Aunque es posible que no lo haya escuchado, pues llegó casi al final del acto, la dirigente Elba Esther Gordillo seguramente se alegró del anuncio de aumentar en 700 escuelas al programa de tiempo completo, así como de escuelas multigrado, un proyecto largamente apuntalado por el SNTE porque ello representa aumentar su membrecía.

Para apuntalar la educación superior, uno de los temas que le tocará poner en marcha al nuevo secretario, además de brindar el respaldo a la UV, es el relativo a la creación de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, sustentado (aunque con una dudosa calidad educativa) en el Instituto Veracruzano de Educación Superior (IVE).

El papel de Adolfo Mota como titular de la SEV será, sin duda, lograr que el proyecto no sólo abra múltiples oportunidades de educación profesional a los veracruzanos, sino que ésta sea de calidad.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Las cuentas que rindió Arredondo

Este martes 23 de noviembre, el secretario de Educación Víctor Arredondo, compareció ante comisiones del Congreso local para precisar datos, ampliar información y poner de relieve el trabajo realizado por el gobierno saliente en materia de educación, muchos de cuyos logros han permitido ubicar a Veracruz en la mira de expertos nacionales e internacionales, además de recibir diversos reconocimientos por sus políticas innovadoras.


Un punto que conviene destacar del trabajo del cordobés al frente de la SEV, porque representa una estrategia de intervención colateral en el proceso de mejora de la calidad educativa, ha sido la de reforzar las acciones enfocadas a actualizar al magisterio y apoyar su trabajo en las aulas, mediante la incorporación de proyectos detonadores que aprovecharon las nuevas tecnologías.

Y considero relevante porque, gracias a ellos, hubo una importante influencia en los procesos educativos y en su seguimiento puntual, lo que no hubiera sido posible mediante formatos presenciales que habrían requerido, además de muchos recursos y pérdida de horas clase, fatigosas y no necesariamente fructíferas negociaciones con los sindicatos magisteriales.

Lo realizado por el exrector de la Universidad Veracruzana, buena parte de su gestión con el molesto bisbiseo del gobernador Fidel Herrera Beltrán, ha permitido incluso que Veracruz destaque en iniciativas que, o fueron posteriormente retomadas por el gobierno federal y el SNTE, como el de la selección mediante examen de los maestros que buscaban plazas magisteriales o la creación de una universidad virtual como el Instituto Consorcio Clavijero, o deberán retomarse próximamente como el concepto de ganancia educativa, que permite dar seguimiento individualizado del desempeño escolar de cada estudiante, o la alfabetización digital con énfasis en zonas marginadas, como lo realizó mediante el proyecto Vasconcelos.

Ante los diputados locales Ulises Ochoa Valdivia, Isela González Domínguez y Enrique Levet Gorozpe, integrantes de la Comisión de Educación y Cultura, en un auditorio lleno que no fue suficiente para albergar a los interesados, Arredondo informó que, con base en resultados medibles y verificables, la SEV cumplió con el 96.36 por ciento de las metas propuestas en su Programa Sectorial 2005-2010, y se colocó al estado de Veracruz entre las primeras diez entidades en la tabla nacional del sistema educativo.

Y eso se ha logrado en circunstancias realmente complejas de extensión, dispersión y diversidad de trabajo, si consideramos que Veracruz es la entidad que tiene el mayor número de escuelas del país (23 mil 644 planteles), en que se da atención a una población escolar de 2 millones 987 mil 231 alumnos, entre los que se encuentran 14 grupos étnicos. Para lograrlo, dijo Arredondo, fue necesario un esfuerzo en el que, además de la propia estructura educativa en su totalidad, incluidos los proyectos detonadores (Programa Galileo, Sistema Único de Información, Instituto Consorcio Clavijero, Canal Educativo, Centros Rébsamen, Programa Vasconcelos y ORACVER, entre otros), también se contó con la participación social, que permitió una constante retroalimentación con las autoridades educativas.

En los últimos seis años se incrementó la matrícula en más de 71 mil estudiantes, se construyeron mil 311 nuevas escuelas y se incorporaron 15 mil 667 nuevos docentes. El mayor porcentaje de incremento en número de escuelas se ubica en educación superior (45 por ciento), nivel que experimentó el mayor crecimiento de la matrícula (29 por ciento). La cobertura experimentó crecimiento en educación básica (6.9 por ciento) para llegar al 101 por ciento; la media superior creció 13.1 por ciento, para lograr una cobertura global de 69.2 por ciento, mientras que la superior creció 7.9 puntos porcentuales, para llegar al 27.4 por ciento.

Muchos otros logros esgrimió Arredondo. Vamos a ver cómo puede, él o quien le sustituya, fortalecerlos.

martes, 23 de noviembre de 2010

El SNTE quiere cogobernar Veracruz

Los dirigentes magisteriales están tirando a mansalva; quieren tener una larga navidad, un festín de seis años para hacerse de más poder y dinero, aunque la educación en Veracruz quede tendida en el suelo, catatónica y en estado terminal.


Los opuestos, bendecidos por su hada madrina Elba Esther Gordillo Morales, se han unido en franca cruzada para hacerse de la titularidad de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) y, en el empeño, echan una andanada de disparos de artillería, presionan en lo oscurito y pregonan a los cuatro vientos que sus cuadros garantizan una mejor educación para los veracruzanos.

Quien fuera dirigente de la sección 32 del SNTE de 2002 a 2005, Fernando González Arroyo, apenas en julio pasado se defendía de las acusaciones por malos manejos como presidente de la Junta de Coordinación Política en la Legislatura recién concluida, que le hicieron sus colegas Gustavo Moreno Ramos (exdirigente de la misma sección) y Ernesto Callejas Briones (actual dirigente de la sección 56), hoy diputados locales del Partido Nueva Alianza (Panal), aunque el segundo se ha regresado a atender el pingüe negocio de las cuotas sindicales.

“No soy corrupto ni ladrón”, les respondió entonces González Arroyo. Ahora resulta que los mismos que le atacaban, hoy le brindan su cobijo político para que el gobernador electo Javier Duarte de Ochoa lo nombre titular de la secretaría con mayor presupuesto en la entidad.

¿De quién es la mano que mece la cuna de tan aparentemente dispares orientaciones políticas? Nada menos que de uno de los personajes políticos más influyentes del país, la maestra Gordillo, quien ha sabido reunir mayor poder que durante el régimen de partido único, por su postura discrecional que le permite aliarse con cualquier partido, según las circunstancias y sus intereses.

En Veracruz, por ejemplo, logró con su partido posiciones en el Congreso local y en ayuntamientos, apoyó al candidato panista Miguel Ángel Yunes Linares por medio de la sección 56 y, al mismo tiempo, desplegó la ya débil maquinaria de la sección 32 para apoyar al PRI. Por eso se siente con derecho a negociar la principal perla de la corona para sus huestes.

Para ello se han unido en la batalla, tirios y troyanos. El exdiputado priista Hugo Alberto Vázquez Zárate, exdirigente de la sección 56 del SNTE, también echó el carro antes que los bueyes, y le prendió su veladora a Fernández Arroyo, de quien dijo que debía incluirse en la “terna” por la SEV porque tiene perfil de educador, es una persona muy capaz, conoce la administración pública y tiene tacto para negociar con las organizaciones magisteriales.

Por si no nos habíamos dado cuenta, detrás de los partidos políticos registrados, incluso para el que administran directamente, no existe más fuerza y proyecto que los del grupo que gobierna el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

La Iglesia, en manos de Lutero

Que los maestros sepan de educación porque a ello se dedican, tiene sus matices. Según estudios hechos en el país, incluso por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es claro que la situación formativa de los formadores deja mucho que desear.

Y buena parte de la culpa de ese letargo que presentan miles de profesores de educación básica en materia de actualización e, incluso, de formación, se lo debemos justamente al SNTE y, por extensión, a los cientos de pequeños sindicatos que han proliferado en el país.

El problema no es que un maestro destacado en aspectos docentes y de administración educativa ocupe los puestos directivos en los niveles federal y estatal. No sólo sería deseable, sino necesario.


Lo que está en juego es que quienes buscan ocupar esos puestos, más que docentes involucrados en los procesos educativos, con amplia experiencia y formación, son los dirigentes magisteriales, y particularmente del sindicato creado en 1943 como brazo corporativo del PRI y que afilia a más de millón y medio de trabajadores, lo que lo ha convertido en el más rico y poderoso de México.

Y el punto aquí no es un interés genuino por elevar los niveles de calidad educativa en el país sino de una mayor concentración del poder que permita a los dirigentes magisteriales, no a los maestros a quienes mal representan, amasar fortunas, desplegar sin control sus mecanismos de corrupción y, sobre todo, ser factor político-electoral en el país. Nada de eso tiene que ver con la misión del magisterio y, menos, con la calidad educativa.


Ya Aurora Loyo Brambila, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en un estudio sobre el papel histórico del SNTE, apunta que esta organización cogobierna el sistema de educación básica de México, ha formado su propio partido político, los secretarios de educación de varios estados son exdirigentes magisteriales; varios de sus miembros han obtenidos gubernaturas, diputaciones federales y locales y senadurías, y su apoyo es factor decisivo en los procesos electorales.

Y señala entre sus debilidades, su desinterés por los aspectos profesionales, débil participación de las bases, falta de transparencia en manejo de recursos e imbricación con la autoridad educativa.

El yerno cómodo de Elba Esther Gordillo, Fernando González Sánchez, subsecretario de Educación Básica de la SEP, es apenas uno de los más notorios miembros del SNTE enquistado en la administración educativa de México, porque en casi todos los estados del país, incluido Veracruz, controlan hace tiempo las decisiones tomadas en este nivel de educación.

Recientemente, la OCDE presentó 15 acciones para mejorar el sistema educativo nacional, entre las que destaco las siguientes: definir la enseñanza eficaz de un maestro, atraer a los mejores aspirantes a profesores, fortalecer la formación inicial docente y la selección de maestros, abrir todas las plazas a concurso, crear periodos de inducción y de prueba para nuevos maestros, mejorar el desarrollo profesional y evaluar para ayudar a mejorar.


¿Qué le respondió el SNTE? En primera, que muchas de las propuestas fueron ya hechas por la organización y están plasmadas en la Alianza por la Calidad de la Educación, firmada en mayo de 2008, y luego expían sus culpas repartiéndolas: no hay suficiente financiamiento para la mejora de la calidad en puntos como infraestructura y equipamiento escolar ni para la formación y actualización de los maestros.

En un singular comunicado publicado en su portal en internet, añade: “En materia de recursos, el SNTE plantea generar una sinergia que permita no sólo invertir, sino invertir mejor y con trasparencia (sic), que las entidades utilicen totalmente en la educación los recursos aprobados para este fin en la Cámara de Diputados”. Queda claro que no conocen lo que es transparencia si ni siquiera saben escribirla correctamente.

Se van contra la evaluación de profesores si de ella se deriva separar a quienes no obtengan resultados satisfactorios, porque “no puede haber este tipo de acciones mientras alguna de las partes involucradas en el sistema educativo incumpla con su obligación”.


Y añade: “no se puede cargar toda la responsabilidad de los resultados de las evaluaciones a los docentes, si estos no cuentan con instrumentos de capacitación y un acompañamiento técnico pedagógico pertinente y oportuno así como con la infraestructura y equipamiento que requieren los planteles en este Siglo XXI (sic). Hay que reflexionar siempre en los procesos y no únicamente en los resultados”.

Ni un pequeño asomo de autocrítica. Y son estos dirigentes quienes quiere tomar en sus manos la educación de Veracruz.

Fotos:
1. Elba Esther Gordillo Morales
2. Gustavo Moreno Ramos y Miguel Ángel Yunes
3. Ernesto Callejas Briones
4. Hugo Alberto Vázquez Zárate
5. Fernando González Sánchez

lunes, 15 de noviembre de 2010

Las lecciones que nos deja Jazzuv

Ha concluido, muy a pesar de quienes pudimos disfrutarlo, el tercer festival internacional Jazzuv en Xalapa.

Con el grito de guerra de convertir a la ciudad en la Meca del jazz en México, hecho por Francisco Mela, director artístico del festival, la celebración de este encuentro que tuvo un alto contenido educativo ha puesto de relieve la gran vocación cultural de la capital veracruzana.


Por ello, el festival ideado y promovido por Edgar Dorantes, con el apoyo de cientos de jóvenes y amantes del jazz, ha satisfecho -y superado- todas las expectativas que se tenían de él, no sólo en la percepción de sus organizadores, sino también del público local y nacional, de expertos nacionales e internacionales, músicos participantes y estudiantes que buscan convertirse en promotores y ejecutantes de este género nacido en los Estados Unidos pero que ha sido adoptado, con sus necesarias variantes, en todo el mundo.

La pasada ha sido una semana para consagrar una iniciativa multifacética y ambiciosa en un verdadero fenómeno cultural. Y no sólo ha dejado un buen sabor de boca en quienes disfrutamos este género musical, sino también ha legado muchas lecciones y pistas sobre cómo debe proyectarse a la ciudad como un centro de atracción turística a partir de las manifestaciones culturales.

Ha hecho destacar a la Universidad Veracruzana, en cuyo seno ha cobrado vida un proyecto educativo como el que da nombre al festival y que busca formar a intérpretes del jazz, pero, sobre todo, ha permitido resaltar la gran capacidad de su director y entusiasta impulsor, Edgar Dorantes, quien se multiplicó en audaces gestiones que permitieron traer a grandes figuras del jazz internacional, gracias a apoyos obtenidos del gobierno federal, a través del Conaculta y el Fonca, además de algunos patrocinadores privados, sin los cuales no se hubiera podido armar este singular festín musical.

También ha puesto en deuda a la propia institución anfitriona, que no dio tanto recurso económico como el que ha dispuesto para otras actividades de menor catadura, y ha evidenciado la infausta visión de las autoridades municipales para quienes esta oportunidad de colocar a la ciudad que mal administran en el mapa de los centros culturales más importantes del país ni les pasó por la cabeza.

Incluso, ha colocado en situación de extrañamiento al desorientado (y prácticamente desconocido) secretario de Turismo y Cultura del gobierno estatal, Ángel Álvaro Peña, quien en los últimos días ha parecido chivo en cristalería con sus penosas declaraciones a la prensa, con aquello de que su mermada autoridad es más cuestionada aún por el vendedor de Veracruz como set cinematográfico, Próspero Rebolledo, porque ni cuentas le rinde. Y qué podemos decir del exangüe director del Instituto Veracruzano de Cultura, Sergio Villasana, a quien lo que menos le ha interesado ha sido, justamente, la cultura.


Y sí, al acto inaugural acudieron representantes del IVEC y de la Secretaría de Educación, pero ni un despistado empleado de la secretaría de Turismo y Cultura, al menos para la foto.

Un acto, por cierto, en que sí estuvo el rector Raúl Arias Lovillo, quien habló de logros culturales históricos de la casa de estudios en un discurso atropellado que le hizo afirmar que Gabriel García Márquez había escrito su primera novela en la UV, cuando acá en realidad sólo le fue publicada.

Y fue acompañado de su incompetente director de Difusión Cultural, Manuel Zepeda Ramos, cuya máxima hazaña ha sido empequeñecer todos los festivales que pasan por sus manos, como el decadente y moribundo Junio Musical, al que todavía le mantienen el mote de internacional cuando sólo incluye a la parte local. Pero ya hablaremos más en este mismo espacio de ese engendro (me refiero a Junio Musical).

Público, ese reticente participante

Si debe hablarse de una de las máximas joyas del festival Jazzuv, esa fue el público.

Entusiasmado y entusiasta, emocionado, ruidoso, masivo… así llenó el público xalapeño prácticamente todos aquellos espacios en que se ofrecieron espectáculos ideados para doctos y legos, pero incluso las clases magistrales que ofrecieron músicos de la talla de Jack DeJonhette, Ray Drummond, John Ramsay, Jason Palmer, Nir Felder, Grace Kelly, Jane Bunnett y Mauricio Herrera, fueron observadas por periodistas, estudiantes, músicos… y por adoradores del jazz que acaso chiflan alguna melodía cuando se duchan o andan por la calle.



No hubo indiferencia ni hartazgo. Todas las actividades tenían tal halo de convivencia y entusiasmo por compartir, mostradas por maestros y estudiantes de jazz, que muchos quisieron ser testigos del fenómeno.

Tanto los conciertos estelares en el teatro, como los ofrecidos en espacios abiertos y en bares y cafés, estuvieron prácticamente a reventar. De ello se sorprendían los propios músicos norteamericanos, los periodistas especializados en el género que acudieron desde otros estados del país y de lugares distantes como Chile, los organizadores, quienes llenamos las salas...

En este sentido fue la antítesis del festival Junio Musical, tan moribundo y patético en los últimos años, y que por cuyas múltiples ofertas apenas deambulan sonidistas y técnicos, familiares de los intérpretes, presentadores y maestros de ceremonia y, a veces, menos que eso.

¿Cuál es el secreto de esta entrega? ¿Qué elementos, además de la afición por el jazz, hizo el milagro de tanta participación? Habrá que averiguarlo lo más pronto posible, porque si se descubre la fórmula del éxito, podrá aplicarse a otras propuestas artísticas y culturales como el teatro, la danza, los libros y otros géneros musicales.

Adelanto algunos elementos, sin profundizar en ellos:

El primero que salta a la vista ha sido la enorme calidad de los participantes. El concierto de McCoy Tyner y su trío, incluido Francisco Mela en las percusiones, fue apenas la cereza en el pastel de grandes intérpretes que ofrecieron su genialidad en la ciudad.

Pero ese último concierto programado en el Teatro del Estado, cuya sala grande fue insuficiente para albergar a todos los que deseaban conocer a esa leyenda del jazz que tocó al lado de otro grande como John Coltrane, fue el único que se desarrolló en el formato tradicional de los demás festivales del jazz en el país y, podría decirse, en el mundo: las estrellas llegan, tocan y se van.

Los demás grandes que vinieron no sólo dieron sus conciertos sino que también ofrecieron sus conocimientos en clases magistrales, participaron en audiciones al lado de jóvenes promesas y jazzistas locales de mucho tiempo; acudieron e intervinieron en jam sessions, convivieron de tú a tú, sin ningún remilgo. Y todo ello ha dejado un gran capital de conocimiento cuyos frutos iremos degustando en los años por venir.

El otro gran elemento que quiero destacar es el de la gran participación de estudiantes de música y melómanos de todas las edades como espectadores y, lo más importante, como miembros de un enorme ejército de voluntarios que lo mismo vendían camisetas que transportaban a los músicos, atendían aspectos técnicos, servían de traductores, orientaban a periodistas, pegaban carteles promocionales, difundían en sus blogs y en sus perfiles en las redes sociales lo que estaba sucediendo, impregnaban de júbilo aún a los reticentes y a quienes poco sabemos de jazz.

En la era del internet 2, las redes sociales y la comunicación horizontal y participativa, los organizadores de Jazzuv supieron ponerse a la altura y lograron concitar un gran movimiento que se apropió del festival, lo que hizo languidecer las grandes penurias económicas de este extraordinario esfuerzo cultural. Fueron los de a pie, los ciudadanos, sobre todo los jóvenes, quienes permitieron que se convirtiera en un gran festival, en una gran vivencia y convivencia colectiva, como en ninguna parte del país ha sucedido.


Y, sí, como dijo Francisco Mela, el extraordinario percusionista cubano que triunfa en las grandes ligas del jazz en los Estados Unidos y que es el director artístico del festival: Xalapa puede convertirse en la Meca del jazz en México. De entrada, cuenta con una dilatada tradición, que se remonta a los años sesenta y setenta bajo el influjo de gente como Guillermo Cuevas, pese a lo que digan diletantes como Alain Derbez que sin ningún rubor afirma que el jazz llegó a Xalapa en su desvencijada maleta.

Esta ciudad ha sido Meca del teatro universitario, fue la primera cuya universidad abrió programas de licenciatura en artes aunque requiera ahora elevar su calidad y abandonar un cierto dejo de modorra y enorme endogamia; la psicología brilló con luz única en los sesenta, por sobre la UNAM, que debió llevarse buena parte de la planta docente de la UV para mejorar un programa que no contemplaba los aspectos clínicos; la música de concierto ha tenido permanencia hace más de 75 años. ¡Claro que puede ser el centro neurálgico de la mejor producción jazzística de México, y si se atreve a más, de América Latina!

Xalapa debe justificar esa denominación de Atenas veracruzana que, ahora, todo mundo lo ha trastocado por el de apenas veracruzana. Para ello, es menester la participación de todos los órdenes de gobierno, especialmente el estatal y el municipal, no sólo el ayuntamiento de Xalapa sino también los municipios que le rodean, en particular Coatepec, porque lo que genera la capital impacta económicamente a toda la región.


Lo que falló en Jazzuv

Hay un elemento que falló. No fue, sin embargo, responsabilidad de los organizadores, cuyo presupuesto les permitió tan poca elasticidad: la ausencia de prensa nacional.

Alguien decía que el Papa podría pronunciar su mejor homilía en la plaza de San Pedro, en Roma, pero que no tendría ninguna trascendencia si entre los feligreses no estaban los periodistas. Esto ha pasado con Jazzuv. Más allá de las reseñas locales, el país no se enteró cómo iba la cosa en Xalapa.

Aquí debió participar el área de comunicación de la UV, pidiendo el apoyo de Comunicación Social del gobierno del estado e, incluso del ayuntamiento, para invitar a los periódicos capitalinos y a las televisoras en general, y las culturales, en particular, para que destacaran enviados en Xalapa durante toda (o parte de) la semana. No fue así.

Lo que sí sucedió fue el apoyo de Radio Televisión de Veracruz (RTV), cuya directora de Radio, Cristina Medina, supo calibrar la importancia del festival e hizo posible que el programa “El jazz bajo la manga”, que conduce Luis Barria, hiciera una marcación diaria de lo que estaba sucediendo. Radio Universidad Veracruzana transmitió en vivo casi todos los eventos del festival.

También la radio nacional e internacional hizo acto de presencia. En Radio UV estableció cabeza de playa el conductor del programa El sexto continente, Óscar Javier Martínez, que se transmite en la ciudad de Oaxaca y que este lunes inició un ciclo de programas dedicados al festival Jazzuv que pueden escucharse por internet. También lo hicieron una radiodifusora de Puebla y otra más de Santiago de Chile. Los medios locales fueron, también, receptivos al festival.

Además, vinieron especialistas de la prensa internacional, enviados de la revista electrónica All about jazz y de la Downbeat Magazine. Ya veremos sus impresiones.

Lo único que faltó es que este evento de carácter internacional, al menos tuviera resonancia nacional. Ya será para la otra…

Fotos:

1. Mc Coy Tyner (Foto: Claudina de Gyves)
2. Édgar Dorantes, Emiliano Coronel, Ray Drummond, Grace Kelly, Nil Felder y Jason Palmer (Foto: Claudina de Gyves)
3. Concierto en Paseo de Los Lagos (Foto: UV)
4. Grace Kelly (Foto: UV)
5. Clausura en la Casa del Lago (Foto: UV)

martes, 9 de noviembre de 2010

Dinero público en hoyos negros


Algo tendrá que hacer el gobierno estatal, y pronto, para aclarar versiones que ponen en entredicho el manejo recto de los recursos públicos, particularmente aquellos que debían orientarse al pago de prestaciones que contaban con recursos federales etiquetados y, lo que es más delicado, los que fueron descontados vía nómina a trabajadores estatales, particularmente de la educación, y que no se destinaron a los pagos para los que habían sido retenidos.

El tema ha tomado visos de escándalo. En su columna Consenso, en Formato Siete, el periodista Manuel Rosete fue el primero en destapar hace varias semanas el malestar generalizado de trabajadores de la educación que empezaron a recibir requisiciones de pago de empresas con las que habían contratado créditos para adquisición de muebles e inmuebles, pese a que el cumplimiento de sus obligaciones estaba asegurado con el descuento de los montos correspondientes en los cheques de sus quincenas.

No fue así. El inescrupuloso manejo no sólo de fondos federales etiquetados sino también de los propios recursos de los trabajadores tuvo como desenlace el que cumplidos pagadores se convirtieran de pronto en morosos deudores, con las múltiples consecuencias jurídicas que ello significa.

Sin apoyo de sus dirigencias sindicales, los trabajadores estatales se movilizaron para exigir tanto explicaciones convincentes (a sabiendas de que no podrían obtenerlas) como el pago inmediato de las obligaciones omitidas, a salvo de las posibles afectaciones de orden financiero derivadas de intereses moratorios.

¿Se puede usted imaginar qué habría pasado si, al fallecimiento de un trabajador, la familia no pudiera demandar el pago del seguro correspondiente porque el gobierno estatal nunca hizo los pagos cuyos montos previamente descontó a su empleado?

¿Y qué pasa con quienes cuentan con que los montos del ahorro para retiro que le fueron descontados para depositarse en sus Afores no han tenido posibilidad de generar intereses porque nunca fueron depositados?

Si todo lo que dicen los trabajadores estatales es cierto, la gestión financiera gubernamental no sólo sería fraudulenta y objeto de sanción por acto delictuoso sino –sobre todo– inmoral, lo que merecería como sanción el repudio generalizado de los mexicanos.

De ahí que sea urgente que el gobierno saliente, desde el gobernador Fidel Herrera hasta el secretario de Finanzas y Planeación, aclaren, desmientan, expliquen, informen qué ha pasado con millones de pesos de los que nadie sabe, nadie supo.

Trabajadores de la educación, en pie de guerra

En ese contexto, es de poner atención al manifiesto del Sindicato de Trabajadores Normalistas y de la Educación en Veracruz (STENV), que dirige Víctor Manuel Domínguez Meza, porque detalla cómo han sucedido, según la versión de las organizaciones sindicales, estas maniobras de índole tan desastrosa.

Los trabajadores del STENV manifiestan su preocupación por la situación financiera que enfrenta Veracruz y expresan los aspectos que más les preocupa. La principal, la que se refiere a la situación financiera del Instituto de Pensiones del Estado (IPE), con el que el gobierno estatal que fenece mantiene una deuda multimillonaria.

Y es que lo preocupante, según la organización gremial, es que no sólo se trata del adeudo derivado de la aportación del gobierno del estado, principal aportador al sostenimiento de la institución, sino que se estaría ante un fuerte quebranto de sus finanzas si, como sucede en los demás casos, el gobierno ha dejado de transferir las cuotas de los trabajadores, retenidas vía nómina, y los montos provenientes de retenciones quincenales por concepto de amortización de préstamos a corto y mediano plazos.

En similar circunstancia estaría el Seguro Social de los Trabajadores de la Educación del Estado de Veracruz (SSTEEV), al que se adeuda más de 60 millones de pesos, considerando los pagos por aportaciones destinadas a póliza por defunción, Fondo de Beneficios Complementarios, préstamos y compra de enseres, y cuya falta de entrega ha obligado a la restricción de préstamos a que tienen derecho los trabajadores de la educación.

Y aquí salta un tema que es realmente preocupante, el que se refiere a las aportaciones al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), que muestra un atraso de más de 12 meses.

Este ahorro se incrementa no sólo por las sucesivas aportaciones vía nómina de los trabajadores, sino también por los intereses generados con el paso del tiempo en los bancos que manejan estas cuentas. Los educadores se preguntan si, al depositar los montos no transferidos, el gobierno estatal también calculará los intereses que dejarían de percibir.

El otro tema es el de las retenciones para pago de diversos créditos contratados por los trabajadores con empresas financieras y aseguradoras para la adquisición de enseres, viviendas, automóviles, seguros y préstamos, y en los que –pese a habérseles descontados en sus cheques quincenales– resulta que ahora son deudores porque el dinero retenido fue utilizado para maldita sea la cosa.

Por ello, airadamente, reprochan:

“No hay razones de orden jurídico –y mucho menos ético– para que el dinero no se aplique a su destino original. Los adeudos al IPE, SSTEEV, SAR, a los Sindicatos, etc. no corresponden a partidas federales ni extraordinarias, es dinero que ya se descontó de los salarios de los trabajadores, y éstos ya están considerados en la Ley General de Egresos. ¿Dónde están esos recursos millonarios? ¿Por qué no llegan de inmediato a las arcas legalmente determinadas? ¿Quién dispone ese desvío que agravia a los trabajadores y desprestigia al Gobierno de Veracruz?”

Más valdría que el gobernador Fidel Herrera Beltrán aclarara esto lo más pronto posible.

Xalapa y Flandes, unidos por el cine


Aunque sin mucha publicidad, acaso con el sigilo que aconseja la falta de recursos, este sábado 13 de noviembre da inicio un inusual ciclo cinematográfico, el II Festival de Cine Latinoamericano de Flandes, que este año se realiza de manera simultánea en Bélgica y en nuestra bella Xalapa.

Según sus organizadores, este festival es una propuesta visual con fuertes contenidos sociales, que representa una mirada hacia y desde América Latina, y que apunta a la recopilación y difusión de trabajos de realizadores independientes latinoamericanos.

Para esta ocasión se ha programado la proyección de documentales y películas de ficción realizadas entre 2008 y 2010, en que se abordan temas que son tan caros para los latinoamericanos, como la violencia que ha extendido sus escenarios a todos los ámbitos y se ha recrudecido incluso en los hogares; la miseria crónica de millones de familias que viven en el filo de la supervivencia, la alegría que siempre surge como contrapunto de una realidad que se resiste a ser complaciente.

En su edición inaugural, en 2009, el festival proyectó 63 películas en Lovaina y Amberes, 15 de las cuales fueron presentadas por sus directores, y entregó premios en metálico, estatuillas y diplomas.


En su segunda edición ha buscado cruzar el océano para tener contacto con el territorio que es tema y pretexto, y Xalapa se convierte este año en la primera subsede, aunque en espacios todavía considerados marginales, como el Aula Clavijero de la UV y el Puente Xallitic, además de El Ágora de la Ciudad, lo que puede decir una de dos cosas (o las tres): dificultad para conseguir espacios más apropiados para disfrutar del cine, interés por mostrarlo en espacios alternativos en que aún el que no es cinéfilo puede quedarse a ver el espectáculo o –tercera opción– las dos cosas a la vez.

Y se ha añadido algo que se estila en todo festival: la participación de los xalapeños en la selección del filme que, a su juicio, deberá llevarse el premio del público, para ser entregado el día de la clausura en la sede principal, Amberes.

Con ello, no sólo Bélgica sino particularmente su región flamenca, busca crear lazos de interculturalidad con América Latina, aprovechando las herramientas visuales (cine y video).

Festival de Cine Latinoamericano de Flandes 2010, en Xalapa / Programación

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Educación, ¿continuidad o ruptura?

En menos de un mes, Veracruz estrenará gobierno local y, junto con ello, pese a fuertes intenciones del que se va por mantener su hegemonía sobre el que viene, lo cierto es que habrá cambios en la forma de hacer gobierno y en quienes estarán encargados de hacerlo posible.

Hay, sin embargo, un sector de las políticas públicas que merecerá continuidad por haberse constituido en uno de los pocos, si no el único, que obtuvo relevancia tanto en términos de lo logrado internamente como en el reconocimiento nacional e internacional. Me refiero al sector educativo.

Para nadie es un secreto que, pese a múltiples puntapiés bajo la mesa en buena parte de la gestión que concluye, el titular de la Secretaría de Educación (SEV), Víctor Arredondo, logró campear las innumerables contingencias que le propiciaron en el propio seno de la estructura gubernamental y, además, impulsó un programa innovador que ha permitido elevar los niveles de aprovechamiento escolar, según los indicadores derivados de evaluaciones externas.

Dicho programa, no está por demás señalarlo, está proponiendo alternativas válidas para estructurar un proyecto educativo nacional incluyente, que basa el éxito de la tarea formativa en la calidad y la equidad, gracias al aprovechamiento de todas las innovaciones en materia de tecnología educativa y en la actualización continua del magisterio.


El planteamiento reiterado de Arredondo, recientemente postulado ante líderes empresariales interesados en la mejora de la educación en México en la denominada Cumbre de Líderes en Acción por la Educación (CLASE 2010), se refiere a la necesidad de reformar el artículo 3º Constitucional.

Ya no es suficiente establecer la obligatoriedad de la educación: debe aspirarse a la obligatoriedad de la calidad de la educación para todos los mexicanos y, para ello, es fundamental dotar a las escuelas de las herramientas que ofrecen las tecnologías de la información, como conectividad y recursos de apoyo al aprendizaje.

Ha quedado claro para propios y extraños que Veracruz cuenta con un proyecto sólido que le ha permitido ir más allá de los lineamientos federales, al construir estrategias de innovación que han servido como ejemplo a nivel nacional e incluso internacional.

De entrada, dos años antes que se pusiera en marcha la Alianza por la Calidad de la Educación, en Veracruz ya se había dado el paso decisivo para contratar a los nuevos profesores mediante exámenes que evaluaban quiénes tenían los mejores argumentos, la mejor formación, evitando con ello el trasiego inescrupuloso de plazas que impedía contar con los mejores elementos en las escuelas veracruzanas.

Mucho antes de que la SEP impulsara su proyecto de educación a distancia, Veracruz había creado su propio programa que hoy sostiene el Instituto Consorcio Clavijero, cuya modalidad educativa por internet y su infraestructura de aulas digitales ha permitido, por otra parte, la actualización de miles de maestros en activo.

La política de llevar lo mejor a todas las escuelas, sin la clásica postura federal de comenzar por las zonas urbanas, ha consolidado en Veracruz una estrategia multimodal que considera no sólo mandar a los mejores profesores a las zonas rurales marginadas, sino dotar a sus escuelas con tecnologías de vanguardia, apoyarlas en la alfabetización digital de niños y adultos mediante los autobuses Vasconcelos y promover la actualización de los profesores, entre otros factores.

¿A qué hace falta darle continuidad?

Es evidente que los resultados positivos obtenidos en la prueba ENLACE y en las evaluaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no se han logrado por arte de magia. Tampoco es posible considerar que con lo hecho estos resultados se seguirán dando. Para ello es necesario mantener el trabajo realizado.


Según los expertos en educación, lo que hace destacar a Veracruz a nivel nacional e internacional es que ha puesto el acento en el aprendizaje, ha liberado a las escuelas de una parte de la carga administrativa, ha identificado las fortalezas y debilidades académicas mediante el buen uso de los exámenes estandarizados existentes, como ENLACE, y la estadística básica sobre reprobación, deserción y eficiencia terminal.

Colateralmente, ha capacitado a supervisores, directivos y docentes para interpretar la información y construir programas de mejora con esa información; ha movilizado los recursos académicos para apoyar a las escuelas y los maestros, y ha creado redes de escuelas y de docentes para compartir retos y soluciones, además de impulsar el uso innovador de las tecnologías de información.

Entre los términos acuñados y propuestas emitidas desde Veracruz que han influido en el ámbito nacional e internacional se encuentran el de ganancia educativa, basada en la focalización del desempeño individualizado, la diversificación de la oferta educativa y capacitación docente con el uso de las tecnologías, la transmisión de clases demostrativas de actualización docente por el Canal Educativo y la atención a las zonas rurales y marginadas con el Programa Vasconcelos.

Y ese trabajo, esa sinergia, debe continuar.

¿Cómo están las quinielas?

En las últimas semanas se ha intensificado el trabajo de analistas políticos que anticipan las diferentes figuras que pueden ocupar los cargos públicos a partir de que en diciembre empiece su gestión el gobernador electo Javier Duarte de Ochoa. La Secretaría de Educación no es la excepción.

Sin lugar a dudas, los actores políticos mencionados tienen una gran capacidad para dar continuidad a un trabajo que ya está en marcha.

Se habla con mucha insistencia del político coatepecano Adolfo Mota Hernández, quien además de diputado local y federal, cumplió bien como subsecretario de Educación en los primeros meses del sexenio que concluye; además, durante su trabajo legislativo en el Congreso de la Unión, siempre estuvo atento a proponer puntos de acuerdo que permitiesen destinar un mayor presupuesto a las tareas educativas de Veracruz. Y es posible que se especialice en educación.

Seguramente su gran capacidad política le permitirá obtener el respaldo y la confianza de los gremios magisteriales que hoy cuestionan su aparente inexperiencia y tomar todas las riendas de la infinidad de programas que el actual secretario ha sembrado en el sistema educativo veracruzano.

Personalmente, pienso que se incorporará a la SEV en una subsecretaría para tomar el impulso decisivo que le permita asumir en un tiempo perentorio la secretaría más importante en términos presupuestales del gobierno local.

Se ha mencionado también, incluso con el apoyo de la actual dirigente nacional del PRI Beatriz Paredes Rangel, a la maestra Leticia Perlasca Núñez, quien ha consolidado un dilatado currículum tanto en el sector cultural como en el educativo. Hay que recordar que fue una reconocida directora del Instituto Veracruzano de Cultura y, en los últimos años, ha dirigido los destinos del subsistema de Colegios de Bachilleres de Veracruz (Cobaev) en que ha impuesto una dinámica extraordinaria. Sin embargo, es posible que su lugar se ubique en la Secretaría de Turismo y Cultura, donde haría un papel extraordinario.

También se ha hablado de otros personajes para la SEV, incluso al actual rector de la Universidad Veracruzana, Raúl Arias Lovillo.

Desde mi punto de vista, y dados los resultados obtenidos por Veracruz en materia educativa en los últimos años, no puede descartarse que la SEV siga siendo dirigida por su actual titular, Víctor Arredondo.

Por lo demás, falta menos de un mes para saberlo, y entonces comentaremos si estuvimos en lo justo o no.

Fotografías:
1. Víctor Arredondo
2. Rodolfo Mota Hernández
3. Leticia Perlasca Núñez

miércoles, 27 de octubre de 2010

¿Cómo se repondrán clases perdidas por el desastre?

Armando Alejandré Pulido, por si nadie lo conoce, es el delegado en Veracruz de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

¿Hace cuánto llegó al puesto? No lo sé, pero la semana pasada quiso tener su momento de gloria en los medios y, con gesto adusto, giró sus elevadísimas instrucciones: deberán reponerse en el estado las clases perdidas por los fenómenos meteorológicos, así sea en fines de semana.

Con el caballo a medio estero, el funcionario no reparó en quién le ha prestado el cuadrúpedo. No ha sido el gobierno federal el que ha sobresalido por hallar solución a los obligados paros en las actividades docentes, mientras que en Veracruz siempre ha habido más de una estrategia para reparar los daños colaterales que deja en los programas educativos.



Ocurrió cuando se cancelaron actividades escolares por la famosa epidemia de la influenza AH1N1, periodo en que el gobierno federal no pudo reaccionar así fuera con recomendaciones a las dependencias educativas estatales; recientemente, se aplicaron paliativos conforme avanzaban los días en que muchas poblaciones iban quedando bajo el agua, sin que hubiera una recomendación de la estructura federal.

Difícilmente, la SEV adopta actitudes cómodas u omisas frente a problemas que afectan el rendimiento escolar de los estudiantes. Ya la subsecretaria de Educación Básica, Xóchitl Osorio Martínez, había explicado cómo se le iba a hacer para lograr este objetivo.

De entrada, y gracias a su sistema de información, la SEV no habla en términos generales: tiene claro el panorama de afectación, el mapa de los daños y de los quebrantos en infraestructura educativa; ha definido en qué medida se impactó el calendario escolar y ha creado una estrategia diferenciada de cumplimiento del calendario y del programa escolar por cada una de las regiones afectadas.

Con un poco de humildad y ánimo de colaboración, el funcionario delegado se habría reunido con las autoridades estatales, las operativas propiamente, pero para definir en qué podía apoyar; por ejemplo, en tramitar el envío de libros de texto gratuitos para los miles de niños que se quedaron sin ellos por el paso de los sucesivos meteoros.


La subsecretaria Osorio ha informado cómo se logrará la reposición de las clases perdidas, en planteles de 112 municipios afectados; en 64 de ellos hubo suspensión oficial de clases de manera general, y hay afectaciones diversas en mil 437 espacios educativos. Ello significó afectar a 130 mil 547 alumnos, atendidos por 6 mil 746 docentes.

Y vea cómo enfrentará la SEV el problema, sin necesidad de que el señor delegado (¿o relegado?) haya dispuesto más tiempo del destinado a sus infaustas declaraciones: La estrategia diferenciada de cumplimiento de calendario y programas escolares en primaria y secundaria se ha estructurado y organizado conforme los días de suspensión de clases.

En los lugares en que se suspendieron las clases entre 3 y 10 días, la estrategia académica de recuperación consistirá en un módulo de dos semanas de regularización (del 25 de octubre al 12 de noviembre); donde no hubo clases entre 11 y 20 días, se aplicarán dos módulos por cuatro semanas (25 de octubre al 26 de noviembre); y en aquellos donde la suspensión fue de entre 21 y 34 días hábiles, se aplicarán tres módulos durante seis semanas (25 de octubre al 3 de diciembre).

Y es que de las mil 447 escuelas afectadas por las lluvias en 112 municipios, en algunas la suspensión de clases superó el mes, como en Tlacotalpan, pero en general el promedio de días perdidos fue de dos a tres semanas.

Así lo detalla Xóchitl Osorio, subsecretaria de Educación Básica en Veracruz:

En la región Centro, 17 municipios reportaron escuelas afectadas; el tiempo de clases perdidas oscila entre 3 días en 5 municipios hasta 16 días en 3 municipios. En la región Sur (19 municipios), hubo 3 días sin clases en 7 municipios, pero en Hidalgotitlán las suspendieron durante 23 días. En la Cuenca del Papaloapan, 28 municipios reportaron escuelas con suspensión de clases, desde 3 días algunos municipios, hasta 34 días en el caso de Tlacotalpan; 28 en Cosamaloapan; 26 en Isla; y 24 días en Hueyapan de Ocampo y en Ixmatlahuacan.

Esto puede significar aumento en la jornada de trabajo normal, además del apoyo de Radio Televisión de Veracruz, con las producciones de Canal Educativo. De hecho, todos los proyectos detonadores de la SEV mantendrán el trabajo conjunto para respaldar las acciones de recuperación escolar en los planteles afectados.

Más claridad de la situación no la ha tenido jamás el señor Delegado.

martes, 26 de octubre de 2010

La UV, ¿en bancarrota?

Junto con otras nueve instituciones de su tipo, la Universidad Veracruzana purga la condena de una situación financiera “insostenible”, por no haber atajado a tiempo el problema de las pensiones de su personal académico y administrativo, según un estudio actuarial realizado para la Secretaría de Educación Pública (SEP), cuyos resultados difunde el periódico El Universal.

En efecto, el texto firmado por la periodista Nurit Martínez hace renacer el fantasma de la enorme carga que representa para las universidades públicas el pago a trabajadores jubilados y pensionados que, en la última década, ha puesto a varias de ellas en situación cercana a la bancarrota, por no haber negociado a tiempo con los sindicatos una fórmula para atenuar las circunstancias y sus consecuencias.


Si se habla del sistema universitario nacional, según el estudio la deuda por jubilación asciende a cerca de 450 mil millones de pesos, una cantidad que alcanzaría para financiar a la UNAM durante 16 años.

El actuario Jorge Soto Pérez, quien encabezó la evaluación, señala que la situación que viven 21 de las 33 universidades públicas estatales –la UV incluida– no sólo puede desestabilizar la economía de las instituciones, sino también la de los estados y la del gobierno federal.

El grave problema es que la solución pasa por la imposición de medidas impopulares que contaría de inmediato con el rechazo de las organizaciones gremiales, consideradas las más duras en términos de sus posturas reivindicativas.

¿Qué medidas deberán tomar, más temprano que tarde, las universidades públicas que, como la UV, se encuentran en el sitio más cercano al precipicio?

De entrada, según las autoridades federales, una reforma que amplíe el esquema para el retiro de los trabajadores, y establecer una edad mínima de 65 años y 40 de servicio en la institución.

De preferencia, evitar que los trabajadores opten por la jubilación a edades tempranas, mediante la creación de estímulos a la permanencia; eliminar las dobles pensiones, fomentar que los trabajadores realicen aportaciones a su fondo de retiro y desligar los aumentos a las pensiones de los incrementos contractuales, atándolos al aumento del salario mínimo o al del Índice Nacional de Precios al Consumidor.

Incluso aventuran medidas retroactivas como la de suspender o disminuir las pensiones a quienes, sin razón, les fueron otorgadas, y eliminar prácticas como el derecho a retiro a los 20 ó 25 años de servicio.

La situación es difícil. Las propias sinergias de afianzamiento de la calidad educativa más bien tendrían que pasar por la jubilación de muchos de los docentes universitarios, para quienes la edad les aleja de la necesaria formación continua y actualización tanto de conocimientos como de prácticas docentes.

Muchos profesores sexagenarios que han formado a decenas de generaciones, en lugar de jubilarse se mantienen en activo porque viven la etapa en que más necesitan los servicios médicos que, en el caso de la UV, son mucho mejores que los que les pueden ofrecer las instituciones de seguridad social.

En fin, que la UV –según esta visión– se halla al borde del precipicio junto con las universidades de Zacatecas, Sonora, Morelos, Michoacán, Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Chiapas y Ciudad del Carmen.

En situación que va de lo crítico a lo muy crítico, por detrás de la rayita aunque con riesgo inminente, se encuentran las universidades de Oaxaca, Nayarit, Durango, Tabasco, Querétaro, Puebla, Yucatán, Campeche, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas.

Sólo las universidades de Baja California y Nuevo León y el Instituto Tecnológico de Sonora, tienen la “suficiencia” de financiamiento para enfrentar el número de trabajadores que se retirarán en los próximos 100 años.

Hay dos últimos grupos: el de las que están próximas a hallar la solución del problema (Guadalajara, Ciudad Juárez, Tlaxcala, Baja California Sur y Sinaloa), siempre que no dejen pasar la oportunidad pues de lo contrario las complicaciones aparecerán entre 2023 y 2033; y el de las que tienen la situación medio resuelta (Hidalgo, Aguascalientes, Colima y San Luis Potosí), que tienen una suficiencia económica hasta 2021.

Las demás están fritas.

Para el rector Raúl Arias, no hay tal crisis

Dejo intacto el comunicado de prensa de la UV en que el rector Raúl Arias Lovillo responde a esta nota a la que, incluso, le ve cola, seguramente porque no conoce a la reportera Nurit Martínez, con muchísimos años manejando información sobre educación:

“El rector de la Universidad Veracruzana (UV), Raúl Arias Lovillo, precisó ayer que esta casa de estudios no atraviesa por una crisis financiera derivada del pago de pensiones a jubilados de la institución, como publicó este lunes el diario capitalino El Universal.

“Explicó que el documento a que hizo referencia el medio citado no se trata de uno de carácter oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP), sino un informe que un actuario realizó en agosto de 2009, a solicitud del Consejo de Universidades Públicas e Instituciones Afines (CUPIA) de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), al cual pertenece la UV, y cuyos resultados fueron publicados también en 2009.

“El Rector, además, explicó que en Veracruz los jubilados del sector educativo, incluida la UV, son derechohabientes del Instituto de Pensiones del Estado (IPE) y no de la propia institución. No obstante, dijo, los jubilados y pensionados del país requieren del apoyo del gobierno para resolver el problema de las pensiones que data de algunos años atrás.

“Cuestionó, además, que los medios hayan publicado información imprecisa sin revisar siquiera el documento referido ni hacer otro tipo de investigación y añadió:

“-No es casual que esta información haya salido a la luz pública justamente ahora. Mañana (hoy, miércoles) más de 80 sindicatos protestarán públicamente la propuesta de recorte del presupuesto a la educación superior que el Ejecutivo turnó al Congreso. Es evidente que se trata de desprestigiar al sindicalismo universitario que se encuentra luchando junto a los rectores de todo el país por un mayor presupuesto para las universidades públicas”, explicó.

“Sin embargo, el Rector añadió que lo anterior no significa que no haya carencia de recursos en la Universidad. Muy al contrario, dijo, seguimos luchando, junto al resto de las universidades públicas del país, para que se otorgue un financiamiento multianual que permita a las instituciones planear su crecimiento y para que se destine a la educación superior e investigación científica el uno por ciento del PIB, a lo que el actual gobierno federal se comprometió en el 2000. “Con este financiamiento –dijo– las universidades podríamos incrementar nuestra competitividad latinoamericana e internacional”.

“Arias Lovillo también destacó que la información difundida llega a la UV al mismo tiempo que el reconocimiento que el director general del Conacyt, Juan Carlos Romero Hicks, hizo a la institución en León, Guanajuato, y justo a unos días de que en el Congreso de las Américas (celebrado en Calgary, Canadá, la semana pasada) 750 representantes de universidades de 40 países de América dieron el primer paso para la conformación de un Espacio Común de Educación Superior para las Américas, iniciativa que la UV lanzó en Costa Rica, en 2005, y cuya gestión lidera hasta el día de hoy.”

miércoles, 20 de octubre de 2010

Universidades públicas, asediadas por el poder

Entre conmemoraciones y confrontaciones, las universidades públicas del país viven un momento difícil que puede significar el inicio de una escalada autoritaria de origen variopinto, cuyos inconfesables objetivos lo mismo se emparentan con la venganza política que con previsiones electorales, recalcitrantes ideologías de derecha o simples forcejeos entre grupos cupulares para definir quién tiene más fuerte el músculo político.

Aunque la SEP puso en letras de oro en su muro de honor el nombre de la UNAM (junto a los Francisco I. Madero, Ricardo Flores Magón y Octavio Paz), en conmemoración del primer centenario de su fundación, lo cierto es que personajes del panismo han hecho hasta lo indecible por sacrificar el presupuesto que se otorga a la máxima casa de estudios del país.


Sea desde el Congreso de la Unión o desde la propia estructura gubernamental federal, sin omitir a la Secretaría de Educación Pública, la Universidad Nacional Autónoma de México ha sido señalada de no ejercer adecuadamente su presupuesto, un paso indispensable para justificar un sacrificio mayor a sus asignaciones presupuestales.

Y sí, el asedio contra universidades públicas es variopinto.

Lo confirman las agresiones que están sufriendo, por un lado, la Universidad de Guadalajara por parte del gobernador panista Emilio González Márquez, el mismo que sufre de “asquitos” cuando le hablan de matrimonios entre personas del mismo sexo, y por otro, la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), cuya autonomía ha sido violentada y puesta en jaque por el gobernador priista Jorge Herrera Caldera, no bien llegó al poder luego de dejar los pelos en el alambre.


Y, así, quienes aquí atacan la autonomía universitaria, más allá la defienden a brazo partido y se vuelven los más avanzados teóricos de lo que debe ser una universidad responsable y coherente.

Lo digo porque el PAN, representado en Jalisco por el gobernador Emilio González Márquez, no sólo ha mermado criminalmente el subsidio estatal a la Universidad de Guadalajara sino que ha bloqueado la entrega de las ministraciones del subsidio federal que, por desgracia, pasan por el filtro de su gobierno antes de aterrizar en la universidad a la que han sido etiquetados.

Su batalla contra la UdeG ha llegado al grado de poner en entredicho la realización de uno de los eventos culturales más importantes no sólo de Jalisco o del país sino de toda Latinoamérica, la Feria Internacional del Libro (FIL), considerada la segunda más importante e influyente del mundo, luego de la de Frankfurt, Alemania.

El panismo recalcitrante, la derecha casposa que sufre de urticaria cuando le hablan de financiar la educación pública, puede en cambio defenderla con extremada claridad cuando es atacada por el PRI retrógrada, como sucede en el caso de Durango, gobierno que estuvo a punto de no tener en sus manos de no ser por los recursos que a favor de Jorge Herrera Caldera dispuso el ex gobernador Ismael Hernández Deras.


El propio titular de la SEP, el panista Alonso Lujambio, que nada ha dicho contra el bloqueo del subsidio federal que sufre la UdeG por parte de su correligionario jalisciense, en cambio fijó postura oficial respecto lo acontecido en la UJED:

“La Secretaría de Educación Pública expresa su preocupación por los riesgos de polarización social derivados de las decisiones de los poderes públicos del Estado de Durango, que han incidido en el proceso de elección del Rector de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

“Si bien la definición última respecto de los medios legales hechos valer por una de las partes corresponderá a las instancias judiciales competentes, es preocupación de esta Secretaría procurar que en las relaciones entre las instituciones educativas y los distintos poderes y órdenes de gobierno prevalezca siempre la armonía y una conducción dentro de los cauces institucionales, en especial el relativo a la autonomía de las universidades públicas”.

Los propios panistas duranguenses se han manifestado en torno a la violencia porril asumida por el gobernador Herrera contra la casa de estudios de su estado. Alejandro Zúñiga, dirigente municipal del PAN, culpó al gobernador Herrera Caldera de seguir su “manoseo” en la UJED, al poner a su antojo a rectores afines a sus intereses, lo que vulnera la autonomía con que debiera conducirse esa Máxima Casa de Estudios.

En fin, que en este mundo matraca, de bandear nadie se escapa; bandea el buey y bandea la vaca, bandea el rey, el obrero y el Papa…

martes, 19 de octubre de 2010

Cultura, el patito feo del gobierno federal

De no hacer nada los legisladores federales, en 2011 el subsector de cultura podría pagar los platos rotos por los desmesurados gastos realizados para conmemorar el bicentenario del inicio de la guerra de Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana.

Ya lo había dicho en Xalapa el escritor Paco Ignacio Taibo II, en ocasión de la presentación de su libro El retorno de los tigres de la Malasia, en la Feria del Libro Universitario: el próximo año, el gobierno de Felipe Calderón hará que la cultura pague su desmesura.


En la propuesta presentada en septiembre por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se contempla en 2011 para este segmento un presupuesto de 8 mil 920 millones 636 mil 187 pesos, muy lejos de lo aprobado para 2010, que fue de 11 mil 459 millones 498 mil 804 pesos.

La diferencia entre lo gastado este año y lo que pretende Calderón para el próximo es, ¿qué creen?, de poco más de 2 mil 500 millones de pesos, justo lo que se calcula que se ha gastado en la disneylandizada celebración de los centenarios.

Pero hay más. Para la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, la propuesta calderonista, en términos reales, se ubica 5 mil millones de pesos por debajo del mínimo requerido para cumplir los proyectos del próximo año, cuyo costo rondaría los 14 mil millones de pesos.


La propuesta de nuestro ilustre Presidente es menor incluso al monto ejercido en 2008, cuando el presupuesto total para la cultura fue de 9 mil 423 millones de pesos, y de entonces a la fecha los precios han subido de manera importante.

La tarea para los integrantes de la comisión legislativa y sus demás compañeros diputados de todas las fracciones parlamentarias radicará en entramparse en un análisis profundo para obtener recursos del orden de los 5 mil 100 millones de pesos que permitan enderezar el entuerto que nos colocaría en un escenario de inimaginables penurias, sobre todo si se acepta que incluso la meta es de suyo insuficiente.

Y eso que México es una potencia cultural.

Si consideramos que la cultura es una fuente importante de divisas por la vía del turismo internacional, y dejamos un poco a la deriva la necesidad de los mexicanos de usar y disfrutar nuestros bienes tangibles e intangibles, la desconcertante merma que pretende el gobierno nacional en poco ayudará a incrementar el aporte del turismo a la economía.

Las dependencias que, al menos en el papel, se verán más afectadas son el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), cuyos presupuestos resentirían la mayor parte del recorte; pero también lo sufrirían el Instituto Nacional de Antropología e Historia (con casi 300 millones menos) y el Instituto Mexicano de Cinematografía (al que le quitarían unos 50 millones), entre otras dependencias.

Los únicos que se salvarían serían el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), al que se incrementaría su presupuesto en un 30.5 por ciento; el Fideicomiso de la Cineteca Nacional, que vería mejorados sus recursos en un 17.9 por ciento, y los Estudios Churubusco Azteca (2.7%), además del Centro Cultural Tijuana.

Pese a su falso optimismo, la presidenta del CNCA Consuelo Sáizar, como la hormiguita, ha empezado a establecer estrategias que le permitan atenuar el golpe que le representaría, como están las cosas, una merma el próximo año de más de mil millones de pesos.

No más obras de infraestructura y equipamiento para bibliotecas, museos y centros culturales en los estados del país, no más adquisición de acervos bibliográficos; más bien, enfocarse en los proyectos en línea como bibliotecas virtuales, paseos arqueológicos o exposiciones en Internet.

Teresa Vicencio, directora del INBA, deberá cancelar proyectos orientados a fortalecer la infraestructura cultural y de educación artística. Si bien este año logró el remozamiento del Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, cuyo costo fue de unos 400 millones de pesos, para 2011 tendría que desaparecer de sus planes la rehabilitación del Conservatorio Nacional de Música y el Centro Cultural del Bosque.



En este contexto, es realmente deplorable que el gobierno federal siga incrementando el número de plazas para la alta burocracia. Según un estudio del Senado de la República, en 2011 el número de plazas de la alta burocracia no sólo se mantiene sino que se incrementa en algunas secretarías como las de Gobernación (Segob), que pasa de 128 a 144, y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de 101 a 124.

¡Cosas veredes, mi Señor!, diría Sancho Panza.