miércoles, 25 de agosto de 2010

Inédito interés por la educación


Que yo recuerde, en años anteriores no se había dado tanto énfasis al inicio de un ciclo escolar como ahora, al menos en el ámbito federal.

Y tal cosa puede ser buena o mala, o ambas cosas a la vez. Buena, porque se da una especial importancia a la educación, de la que ha carecido en los 10 años de gobierno panista, y mala, porque puede estar pegada con alfileres a una estrategia mediática para contrastar con el tema de la violencia: una estrategia que pone luz en un tema mientras le resta visibilidad al otro.

Es posible que los funcionarios federales por fin se hayan dado cuenta de que el tema de la educación involucra a un tercio de la población del país, con la que está relacionada cerca de otro tercio (los padres de familia, profesores, etc.). Además de su expresión estadística, este hecho reviste una importancia nodal para el desarrollo del país. Nada menos.

En efecto, junto a los 27 millones de niños y jóvenes que regresan a las aulas del nivel básico (primaria y secundaria) y a 1.3 millones de sus profesores, en breve se incorporarán plenamente los estudiantes del nivel de educación media superior y superior, lo que volcará a las aulas a 35 millones de mexicanos, una cifra que sólo obtendrían sumando sus respectivas poblaciones Paraguay, Bolivia, Haití, Honduras, El Salvador y Nicaragua.

De entrada, el presidente Felipe Calderón ha anunciado cinco acciones para la mejora educativa, directas e indirectas: entre las primeras, un programa de fomento a la lectura y un plan para reforzar el conocimiento de matemáticas y aplicar la ciencia en la vida cotidiana.

En cuanto a las indirectas: mil becas de preescolar a universidad, establecer los consejos escolares y regular los expendios escolares con base en el delgado acuerdo que salió de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer), luego de atender las presiones que la industria de alimentos y bebidas ejerció sobre la original propuesta hecha por la SEP y la SSA.

Junto con todo ello, ya veremos en el presente ciclo un mayor gasto federal en programas específicos, particularmente en lo que se refiere al uso de las tecnologías de información y comunicación, en un programa que sustituye la Enciclomedia foxista.

Ya veremos en qué acaba la desaseada producción de los libros de texto gratuito, criticados acremente por investigadores y profesores, por fallas incluso en el aspecto ortográfico, ya no digamos en cuando a la secuencia y calidad de los propios contenidos.

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